«Hay mucha intrusión, gente que se denomina periodista pero no lo es»

Su faceta de articulista o de observador de la actualidad también se trasluce en los temas que trata en 'Casi 40'

R. A. SAN SEBASTIÁN.

La de articulista es otra de las facetas más conocidas de David Trueba y en 'Casi 40' también aporta algunos apuntes sobre el periodismo actual, a través de un personaje, interpretado por Carolina África, que en solo tres escenas se convierte en un punto álgido de la película.

-Se ha encontrado alguna vez, como en la película, a una periodista que no pregunta nada sobre música a una cantante?

- En la película retrato esa 'mélange' en que se han convertido muchas cosas a las que se llaman periodismo, pero no tienen nada que ver con el periodismo. En general mi relación con los periodistas ha sido buena siempre. Pero ahora hay mucha intrusión, gente que se denomina periodista pero no lo es. Creo que periodismo es aquello que responde a una exigencia, por parte de la empresa, de la línea editorial, y del periodista. A veces te encuentras con gente muy loca, muy poco preparada. Eso de meterse en la vida personal es muy habitual, a veces preguntan cosas muy íntimas, aunque a mí no me pasa, y les piden declaraciones afectivas. Aunque en estas profesiones tenemos tanta gente recogiendo premios y agradeciéndoselo a parejas, hijos y demás... Y qué necesidad habrá, cuando te enfrentas a tus trabajos tienes que ser juzgado en lo profesional.

- ¿Cómo fue su propuesta a Fernando Ramallo y Lucía Jiménez para retomar sus personajes? Le imagino un poco como al propio protagonista proponiéndole a Lucía una gira por librerías y otros espacios íntimos...

- Sí, fue un poco así, en plan «vamos a salir al camino»... Lo habíamos hablado algunas veces antes, yo tenía algunas cosas en la cabeza y en un rapto de entusiasmo se me escapó al ver que Lucía estaba en un momento un poco bajo, que llevaba un tiempo sin rodar. Solo les dije «pronto haremos algo juntos»... Y al cabo de un tiempo les invité a comer y les expliqué que tenía unas fechas libres en el calendario. La verdad es que ellos son los responsables de todo, porque cargaron a la espalda el proyecto, sobre todo Lucía, que tenía que cantar, tocar la guitarra, hacer las presentaciones en directo... Entendió que no había que tener miedo y sí aprovechar la oportunidad para demostrar lo que vale.

- No sé si es un guiño el momento en que a Lucía le piden que toque 'Todo me recuerda a ti' y responde «esa ya no la toco», pero es igual que lo que hace Rafael Berrio cuando le piden 'Este álbum' en 'La reconquista', de su sobrino Jonás Trueba.

- Ah, pues no me acordaba de ese detalle pero seguro que intuitivamente hay muchos guiños entre nosotros. Pero esa relación de amor-odio con alguna de sus canciones es muy habitual en los músicos, hay muchos casos de gente que se niega a interpretar una canción y la tiene marginada del repertorio porque es demasiado representativa de él o tuvo un éxito desmesurado. Pasa también con los cineastas o los escritores, que la gente les pregunta por su primera obra, pero ellos solo quieren hablar de la última.

- ¿Le pasa a usted, hay alguna 'canción' que no quiera 'tocar'?

- No, porque no he tenido un éxito demasiado grande con nada como para llegar a eso. En su momento tuve claro que no quería repetir, me parecía que una vez conquistada una cota lo que hay que hacer es ir a por la siguiente. A veces en ese camino de descenso puedes pensar «por qué no me habré quedado ahí, era todo más plácido». Pero luego también agradeces no haberte atado a ti mismo a tus mejores momentos, sino ir buscando nuevos mundos.

- En literatura, ¿qué prepara?

- Estoy todavía con traducciones de 'Tierra de campos' que salen ahora en Italia y Francia. Tengo una idea de novela en la cabeza que está desarrollándose desde hace un año pero aún no he empezado el proceso de escritura.

- ¿Cómo le da tiempo a todo?

- Pues yo la sensación que tengo es de lentitud. Yo qué sé cuándo ha germinado la idea de algo... Luego ves que lo terminas ocho o nueve años después, en realidad es un proceso lento. Suelo tener tres o cuatro proyectos y ellos mismos van compitiendo uno con otro. Pero no tengo demasiadas obligaciones, no tengo mucha vida social ni tengo que aceptar muchas invitaciones. Trato de ser egoísta con mi tiempo.

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