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Ava Gardner, la pasión volcánica

Ava, sentada, durante la fiesta por el bautizo del hijo de Lola Flores en 1961. Abajo, con el torero Luis Miguel Dominguín, uno de sus amantes, en 1954. La actriz se marchó de España en 1968 y se afincó en Londres cuando el Gobierno de entonces le reclamó el pago de cerca de un millón de dólares en impuestos./JAIME PATO/EFE
Ava, sentada, durante la fiesta por el bautizo del hijo de Lola Flores en 1961. Abajo, con el torero Luis Miguel Dominguín, uno de sus amantes, en 1954. La actriz se marchó de España en 1968 y se afincó en Londres cuando el Gobierno de entonces le reclamó el pago de cerca de un millón de dólares en impuestos. / JAIME PATO/EFE

La actriz disfrutó de años de juerga, flamenco y sexo en España, donde vivió episodios tormentosos con su marido de entonces, Frank Sinatra

ANTONIO PANIAGUA

Tuvo muchos amigos, pero a ninguno le fue tan fiel como al Jack Daniel's. Ava Gardner tenía ese raro don de volver locos a los hombres. Su marido Frank Sinatra la siguió desesperado dos veces a África. Noctívaga, procaz, indómita, hedonista y libre, Ava mantuvo un tormentoso matrimonio con La Voz. Se amaban como púgiles en el cuadrilátero. Eran salvajes y como tal se eran salvajemente infieles. «Si fuese un hombre -comentó Ava en cierta ocasión- nunca me enamoraría de mí», relata Javier Márquez en su libro 'Rat Pack. Viviendo a su manera' (Almuzara). Ava Gardner encarna como nadie el mito de la mujer adúltera y costumbres licenciosas, miembro de esa estirpe de actrices que despiertan la codicia masculina, como Brigitte Bardot y Marilyn Monroe.

 

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