El exministro Pimentel estará el miércoles en Orona Fundazioa

I.M. IRUN.

La salida comercial de la mayoría del trabajo audiovisual de tipo arqueológico ha sido y sigue siendo la televisión. La 'caja tonta', ante la posibilidad de ofrecer una oferta cada vez más amplia y diversificada sostenida en un sinfín de canales temáticos, se está volviendo algo más erudita.

Pero ahora ya no sólo el documental arqueológico encuentra camino en la pantalla pequeña, sino que ésta empieza a ser su razón de ser. Canales especializados, series documentales y programas específicos solicitan producciones de este tipo. Eso que hace unos años disparó la producción de cine arqueológico en Francia ha llegado a España. Por primera vez en 18 ediciones del Ficab, el país vecino pierde la hegemonía en cantidad de trabajos en concurso; nunca ningún otro había estado siquiera cerca del número de producciones francesas.

Este año el más prolífico es España y de las 15 películas que aporta, tres llevan el sello de Arqueomanía, una serie documental de La 2 que ha emitido ya más de 60 capítulos. «Arqueomanía es a la vez motivo y consecuencia de lo que está pasando con el cine arqueológico», señala la directora del Ficab, María José Noain. «Su mera existencia aumenta la producción, pero parece obvio que si existe es porque hay un interés creciente en la audiencia por este tipo de trabajos».

El presentador y entrevistador del programa, quien fuera ministro de trabajo, Manuel Pimentel, será uno de los asistentes a la sesión de coloquio en Orona Fundazioa el miércoles a las 11.00 horas, junto con los arqueólogos Oriol Vicente y Peter Eeckhout, responsables de las investigaciones que se cuentan en el resto de las películas de ese pase.

 

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