Deadpool, un superhéroe «macarra, sucio y terrenal»

Ryan Reynolds posa con los fans durante un acto promocional de la película Deadpool 2./EFE
Ryan Reynolds posa con los fans durante un acto promocional de la película Deadpool 2. / EFE

Ryan Reynolds vuelve a dar vida al personaje de Marvel más irreverente y deslenguado que arrasa en taquilla

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Un encuentro entre Donald Trump y Deadpool sería, como poco, curioso. Uno, presidente de Estados Unidos; el otro, el superhéroe del universo Marvel más macarra y deslenguado creado por Rob Liefeld hace dos décadas. «Hablarían de aranceles. Deadpool es canadiense y sería difícil que estuviera comedido», dice entre risas Ryan Reynolds. «O a lo mejor de su pelo», añade provocando la risa de Josh Brolin, sentado a su lado. El actor canadiense –Reynolds nació en Vancouver–, regresa con un personaje por el que muy poca gente apostaba por ser demasiado poco convencional y muy alejado de los arquetipos de los tradicionales superhéroes.

Un macarra «callejero, sucio y terrenal» que saltó de los cómics a la gran pantalla, manteniendo su espíritu o incluso aumentando las dosis de lo políticamente incorrecto. Su presentación, hace dos años, consiguió que fuera no recomendada para menores de 18 años (en Estados Unidos, si quieren verla tienen que ir acompañados de un adulto) y se convirtió en la película de esta categoría más taquillera de la historia, con unos 630 millones de euros de recaudación.

Atrajo a un público que las historias convencionales de superhéroes le parece demasiado edulcoradas. «Si fuera Súperman o Capitán América no sería tan interesante. Deadpool es un cabrón y queremos que sea así, de otra manera. La primera película tuvo cierta repercusión porque llegaron a mi productora guiones y más guiones para la segunda parte. Pero no creo que haya tenido influencia en Marvel», explica Reynolds, que además de interpretar 'Deadpool 2', la produjo y coescribió el guión junto a Rhett Reese y Paul Wernick. De momento, lo de ponerse detrás de las cámaras está descartado. «Me gusta trabajar con directores, no solo conmigo mismo. No tengo ninguna intención de dirigir», recalca el intérprete norteamericano sobre un papel con el que está encantado.

«Es el papel de mi vida. Me encanta», afirma sin tapujos sobre la película que se estrena el próximo 18 de mayo y que, como la anterior, contó con el presupuesto justo para hacer lo que han querido. «La gran estrella es el personaje y no las escenas de acción», recalca Reynolds.

Dos mundos

La nueva entrega del superhéroe, dirigida por David Leitch ('John Wick' y 'Atómica'), ha estado marcada por el secretismo. Los primeros borradores del guión estaban llenos de códigos, que eran muy crípticos, para que ningún intruso entendiera nada. Incluso se han lanzado falsas sinopsis –alguna tan surrealista como que Wade Wilson, el personaje de Reynolds, sufrió un ataque bovino– para evitar que se filtren datos antes de su estreno. Disney, por ejemplo, pidió a los actores de 'Los Vengadores. Infinity Wars' que apelarán al público para no hacer 'spoilers'.

'Deadpool 2' ahonda en la misma temática de la primera parte. Un superhéroe que intenta salvar con un estilo muy particular su pequeño mundo y que recibe la visita de Cable, un ser mitad humano y mitad robot que viene del futuro para cumplir una misión.

Un «antihéroe» también peculiar, según Josh Brolin. «Siempre han estado con nosotros. Mira a Clint Eastwood», apunta el actor. «Me lo pasé muy bien. Soy un tipo de 50 años haciendo películas de superhéroes. Aunque, a veces, me preguntaba qué hacía yo aquí», señala el intérprete, encantado por el tono de la película. «Todo es ofensivo y eso es lo maravilloso de la película, porque vivimos una época de cierta opresión. Hasta los cómicos tienen miedo a hablar. Por eso la clasificación para adultos de 'Deadpool 2' es buena, ya que permite ser macarra», explica el actor californiano, que verá que durante unas semanas coinciden en cartelera dos de sus trabajos más recientes ('Infinity Wars' y 'Deadpool 2').

Papeles bastante apartados de sus anteriores películas y que Brohlin defiende. No entiende por qué hay debate entre hacer cine independiente o grandes producciones de estudio. «Que actores respetados hagan estas películas es muy bonito. Mira a Robert Downey Jr. Hace diez años le convencieron para hacerlas y eso parecía imposible», explica el actor de 'No es país para viejos', 'El valle de Elah' o 'Milk'.

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