Patricia López Arnaiz
La actriz estrena este viernes la película del director donostiarra Alberto Gastesi 'Singular', tras su impactante trabajo en 'Los domingos'
Desde por lo menos 'Ane' o '20.000 especies de abejas', la carrera de Patricia López Arnaiz (Vitoria, 1981) ha experimentado un ascenso en vertical ... y hacia arriba que ha eclosionado con su impactante papel en 'Los domingos'. Asegura que toda esta repercusión de la cinta de Alauda Ruiz de Azúa le llega, pero atenuada ya que estos días rueda en Portugal. Tampoco oculta que ante la popularidad «tengo cierta cautela». Hoy estrena 'Singular', la película del donostiarra Alberto Gastesi en la que interpreta a una mujer que se reencuentra en una casa aislada con su exmarido y a la vez, con un pasado que parecía resuelto, pero que la tecnología trae de vuelta al presente.
– ¿Qué pensó cuando leyó el guion de 'Singular'?
– Disfruté muchísimo de la lectura. Era lo primero que leía de Alberto (Gastesi) y hay un estilo en la escritura que comparte con Álex Merino. Hay una inteligencia y una sensibilidad muy atractiva detrás de lo que escriben. Yademás la ciencia-ficción me parece muy interesante por esa invitación a la reflexión sobre nuestra naturaleza que conlleva.
– La plantea la posibilidad de corregir la vida con ayuda de la tecnología, una opción que no sé si será posible ni tampoco deseable...
– La tecnología puede ser una ayuda para que nuestra forma de vida sea mejor, siempre que el uso se enfoque a ese objetivo. Es un ingenio humano maravilloso, la cuestión es que servirá para los fines que nos propongamos. La naturaleza es perfecta, no hay nada que mejorar en ella, otra cosa son las creaciones humanas, como la civilización. Ahí creo que está la imperfección.
«La naturaleza es perfecta, no hay nada que mejorar en ella, otra cosa son las creaciones humanas, como la civilización»
– Hay quien dice que a medida que avanza la tecnología, retrocede nuestra humanidad...
– Bueno, lo que creo que la amenaza es nos supone la tecnología es un reflejo del ser humano. El problema es que a la evolución tecnológica no le acompaña una evolución ética por parte de la sociedad. Es como si le das una varita mágica con un potencial brutal a una especie que aún está en un estadio salvaje. Tenemos unas herramientas con mucho potencial que pueden ser muy nocivas si se usan mal.
– ¿Se encuentra ya en ese punto en el que puede elegir los papeles que acepta interpretar?
– Sí, claro, en función de lo que me llega.
– Que están siendo regalos...
– Me están llegando cosas preciosas, sí, con proyectos muy interesantes. Llevo un tiempo en el que tengo la suerte de que puedo elegir dentro de las opciones en las que se me ve como una posibilidade, porque habrá otras en las que no. Y estoy muy contenta.
«Es como si le das una varita mágica con un potencial brutal a una especie que aún está en un estadio salvaje»
– Aunque 'Singular' y 'Los domingos' no tienen absolutamente nada que ver, sí son dos películas que provocan la conversación a la salida del cine.
– Estoy muy de acuerdo. Creo que es difícil quedarte sin hablar después de ver cualquiera de las dos y eso es muy valioso para el cine. Genera diálogo y un encuentro social entre las personas. No se reduce al ritual del visionado.
– Hablando de 'Los domingos', ¿hay una lectura correcta y una equivocada de la película? Se está debatiendo mucho sobre ese aspecto...
– El arte tiene esa naturaleza, no ambigua, sino que una cosa es la obra cuando está en manos de la autora y otra, cuando sale al mundo y se convierte en algo del público. Cuando escucho música, veo una película o voy a una exposición de fotografía o pintura, el arte me sirve para proyectar algo ahí. Es algo tan íntimo...
– Sin embargo, hay muchas creaciones artísticas que nos dirigen hacia lo que debemos pensar...
– Claro, hay algunas que tienen un punto de vista más claro que otras, pero la película puede ofrecer una perspectiva muy nítida y aún así dejar algo para la subjetividad del público.
«Mi sensación es que a un personaje lo conozco cuando veo la película y aún así es difícil para una misma verlo»
– ¿Cómo es esto de interpretar un papel? ¿Sabe cuando está en un rodaje si está clavando un papel o, por el contrario, va perdiendo pie? Quizás sólo se percibe con la película terminada...
– En mi caso, hay una parte que puedes imaginar previamente en la preparación del papel, pero hay muchas cosas del personaje que descubres durante el rodaje. Hay una parte de trabajo que haces con tu imaginación y tu intelecto, otra, durante los ensayos y finalmente, aparecen otras cosas cuando estás rodando. Mi sensación es que a un personaje lo conozco cuando veo la película y aún así es difícil para una misma verlo. Yo no acabo de ver a mi personaje hasta que veo la película porque luego en montaje también se pueden hacer muchas cosas y con el mismo material, contar cosas diferentes. Hay una reescritura en la que el personaje puede cambiar.
– Pero igual hay un momento especial en el rodaje...
– Yo lo llamo 'agarrar el pececillo'. Hay unos pocos momentos mágicos en el rodaje en los que sientes que te ha sucedido algo muy honesto y que la cámara lo ha registrado. Es una sensación muy clara de que algo ha sido de verdad y que te ha pasado. Pero en la mayor parte del trabajo no hay 'pececillo' y que, sin embargo, por la magia del cinematógrafo, cuando lo ves en la pantalla del monitor compruebas que funciona perfectamente. Eso es lo que vas notando... En 'El guardián invisible', Marta Etura me dijo: «En el teatro somos dueñas de nuestro trabajo, pero no en el cine». En el montaje pueden pasar muchas cosas.
«En uno de mis primeros rodajes, Marta Etura me dijo: 'En el teatro somos dueñas de nuestro trabajo, pero no en el cine'»
– ¿Coincide su percepción de ese 'momento pececillo' con la de los espectadores? Quizás son escenas que pasan más desapercibidas...
– No, en general, el 'pececillo' se ve. Lo que sí me suele pasar es que en algunas tomas que no tengo claras, luego las veo en la pantalla pequeña del director y veo que funciona.
– ¿Cómo lleva ese reconocimiento en forma de elogios y a la vez, de expectativas?
– Estoy en pleno rodaje en Portugal, con lo cual, no estoy muy expuesta a lo que está pasando, aunque sé que hay mucho revuelo con 'Los domingos'. De hecho, ya en el aeropuerto de Madrid hubo gente que se me acercó, pero no me estoy enterando. El reconocimiento me está llegando a través de críticas y mensajes, y en el fondo me da mucha alegría que todo el esfuerzo que pones en trabajos como 'Los domingos', que exigió una fuerte implicación emocional, llega a otras personas.
– ¿Y le agobia esa popularidad?
– Bueno, no es algo que disfrute, sino que inevitablemente viene con el trabajo. De momento, va a un ritmo en el que voy asumiendo cosas que igual hace un tiempo me asustaban. Las asumo de otra manera, aunque no deja darme miedo. Tengo cierta cautela en la medida que puedo, pero no es como si haces 'La casa de papel', pegas un pelotazo y te cambia la vida. Sí es verdad que esa parte del trabajo que es la promoción hay algo que hace que me sienta un poco fuera de lugar. En el momento, sobrevivo, pero luego se me hace muy raro.
– ¿Qué importancia dan a los premios? Ya tiene unos cuantos y parece previsible que recoja más a corto plazo.
– Los considero como un reconocimiento que también te llega de otras maneras. Que la película llegue al público y que se hable de ella ya lo es. Si dentro de la industria te ven y les gusta lo que haces, no hace falta que haya premios para que te salga trabajo. De todas formas, no es algo que analice mucho.
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