El oso y el muchacho que ama la Nouvelle Vague

Nadav Lapid muestra su Oso de Oro de la Berlinale. /EFE
Nadav Lapid muestra su Oso de Oro de la Berlinale. / EFE

No, el jurado de la Berlinale 2019 comandado por Juliette Binoche no ha coronado con el oro 'So Long, My Son' sino que ha elevado a los altares una bomba de relojería franco-israelí, 'Synonymous'

Begoña del Teso
BEGOÑA DEL TESO

Pobres (para lo que representa la propuesta cinematográfica de Wang Xiaoshuai) resultan los premios de interpretación masculina y femenina recibidos por sus actores como recompensa a su feroz trabajo pero también es verdad que permitiendo que el Oso berlinés le abrace y le envuelva en oro, el jurado de la 69 Berlinale da alas a uno de los realizadores israelíes con mejor y más ardiente futuro. Nadav Lapid es el autor de 'Synonymes'. En este su segundo filme une su veneración a los creadores, las formas y la rabia acumulada en tantos títulos de la Nouvelle Vague de los lejanos 60 con un tono mesiánico y parabólico que acaba tornándose bastante insoportable mientras relata la no improbable pero sí demasiado previsible y algo agónica aventura de un joven que huye del país de miel y leche para refugiarse en un París que no será precisamente el de sus sueños. Lo peor del filme, premiado también por los críticos de la Fripresci, no son sus opciones de encuadre, planificación o montaje (guapas, vigorosas, frescas, hasta gamberras) sino su(s) mensaje(s) masticados mil veces y esa incapacidad absoluta de mantener la tensión y el ritmo narrativo en un debilísimo tramo final que desmerece su gran arranque. Eso sí, el abrigo que luce el protagonista (un camel exquisito) ha sido uno de los hitos de esta edición y los productores, la cadena Arte y el Ministerio de Cultura de Israel, acaban de darse cuenta de que tienen en las manos el oro berlinés pero también una bomba de relojería que impacta sin perdón en la línea de flotación tanto de Francia como de la de la tierra del Sinaí y el Golan

Terminó la Berlinale. La imagen sigue en movimiento. Los últimos cortos visionados en la muy atípica y muy arty sección Forum Expanded insinúan que cualquier juego, sonido y atrevimiento son posibles. Temblores por su parte dejó bien claro la última noche en Berlín, en un Zoo Palast a rebosar, que hay cien batallas que guerrear en otros cien festivales. Corajudo, seco, impactante este filme guatemalteco de Jayro Bustamante muestra, agrio, cuán diferente resulta ser homosexual en, digamos como hace el amor macho de Pablo, 'en Luxemburgo' que serlo allá por Centro América. Y en otros mil lugares.

El cine no cesa, Berlín sigue metamorfoseándose