Bárbara Goenaga: «Los de mi generación somos unos padres mucho más egoístas»

La actriz Bárbara Goenaga, ayer en Donostia, en víspera del estreno de su nueva película, 'Hacerse mayor y otros problemas'./USOZ
La actriz Bárbara Goenaga, ayer en Donostia, en víspera del estreno de su nueva película, 'Hacerse mayor y otros problemas'. / USOZ

La intérprete donostiarra coprotagoniza 'Hacerse mayor y otros problemas', una comedia de Clara Martínez-Lázaro sobre la 'crisis de los treinta'

ALBERTO MOYANOSAN SEBASTIÁN.

Llega hoy a las pantallas 'Hacerse mayor y otros problemas', una comedia de Clara Martínez-Lázaro protagonizada por Silvia Alonso y Bárbara Goenaga, en torno al mandato social de sentar la cabeza. El resultado es la consabida 'crisis de los treinta' narrada en tono desenfadado. En esta ocasión, Goenaga (Donostia, 1983) interpreta a Lola, la amiga de la protagonista que todo lo hizo bien y en su momento. Hasta que su ordenada vida estalla y todo se lía, claro.

- ¿Una película generacional?

- No, no... Es un retrato generacional absolutamente. Habla de las crisis de los treinta, cuando todo el mundo empieza a hacer las cosas que se supone que debe y si no te frustras. La crisis viene de no aceptar lo que cada uno quiere en cada momento de la vida y de tener que hacer cosas que en el fondo igual no te apetecen.

- ¿Nos pasamos la vida luchando contra la expectativas que los demás depositan en nosotros?

- Exactamente. La crisis viene de estar pendiente de qué debes hacer en ese momento. Y si te apetece lo contrario ya no encajas y te sientes mal.

- En el caso de Lola, su personaje, ha cumplido con lo que se espera de ella, pero aún siente ciertas dudas por lo que se ha podido perder...

- Sí, claro, lo siente. Normalmente, piensas más en lo que no has hecho que en lo que sí. Lola pertenece a un tipo de personas que todos conocemos que va a lo fácil y no se sale del carril: «mi trabajo, mi marido, mis hijos» y se siente muy cómoda, no le da más vueltas al tema.

- Ya, pero luego llega la crisis de los cuarenta y te puede dar por recuperar etapas que te habías saltado...

- Hay gente que sí y otra que yo veo que no, que se quedan tan panchos, conformistas con lo que tienen. Pero sí es verdad que otros que llegan a los cuarenta se ponen a hacer cosas mucho más allá de lo que deberían haber hecho en su momento.

- Es una comedia eminentemente femenina: protagonizada por mujeres, y dirigida y escrita por una mujer. ¿Es una anomalía en el cine español?

- En teoría, esto se está normalizando, cosa que me parece un gran paso, pero todavía queda mucha práctica. Ojalá me equivoque, pero me temo que quedan generaciones hasta que lleguemos a la normalización total. Sí que es verdad que, como pasa en todos los ámbitos, las mujeres tienen menos peso, pero en este caso me ha resultado muy cómodo trabajar con Clara Martínez-Lázaro. Al ser de la misma edad, entendíamos muchas cosas de la misma manera.

- ¿Hay que andarse con pies de plomo con algunas escenas de humor que pueden levantar ampollas en las redes sociales?

- Ya da miedo todo. El tema de las redes sociales es terrible. Siempre hay gente esperando la vuelta que le puede dar a cada frase que digas. Hemos llegado a un extremo... Recomiendo leer 'Arden las redes', de Juan Soto Ivars. Te das cuenta de que al final todos creemos lo que queremos creer y nos agarramos a cosas sin darle más vueltas. El tema de la censura ahora mismo resulta algo peligroso y da un poco de miedo.

«La 'crisis de los treinta' viene de estar pendiente de qué debes hacer en cada momento»

«El tema de la censura en las redes resulta ahora algo peligroso y da un poco de miedo»

«Dos años después de ser madre, un productor aún me decía: '¿Pero no estabas embarazada?'»

- En la película, los personajes se presionan mucho sobre tener hijos, especialmente, los femeninos...

- Bueno, pero ése es el tema: «Se me pasa el arroz». Pienso que muchas parejas tienen hijos al llegar a una edad, aunque no les apetezca o no les venga bien, por si acaso luego no pueden. Cada uno debe hacer lo que realmente quiere, y una opción no es mejor o peor que otra. Seguramente, si nunca has sentido esas ganas de ser madre no te vas a arrepentir de no serlo. Seguramente. Es más: si alguien no quiere tener hijos y lo tiene claro, me parece maravilloso. Aplaudible.

- Por otro lado, vivimos también el fenómeno inverso, con el cuestionamiento por primera vez de las maravillas de la maternidad.

- Bueno, bueno... No me hable. En eso me siento muy cómoda porque desde muy pequeñita lo que más me apetecía en esta vida y de verdad era ser madre. Me encantan los niños, me vuelven loca, tendría veinte, pero eso no quita para entender que es un cambio tremendo. Tú ya no eres tú, sino tú y lo que necesitan ellos. Desapareces un poco del mapa y no pasa nada por decirlo: es lo más bonito que vas a tener, pero seguramente también lo más duro. Cuando tuve mi primer hijo, nadie me había contado cómo era el parto, el postparto, el dar el pecho, el no dormir, cómo te cambiaba todo, incluido el humor... Nadie cuenta esas cosas. ¿Por qué? Porque parecería peor de lo que finalmente es.

- Las nuevas generaciones, tan llenas de arrobo y tan obnubiladas con su hijo único, ¿han fracasado un poco como padres?

- Sí, ya lo creo. Hay una sobreprotección. Nuestro hijo tiene que saber hacer de todo y bien. Totalmente. Venga autocuestionarte sobre si lo estarás haciendo bien y leyendo libros sobre educación y tal... Creo que en general somos mucho más egoístas. Mis abuelos tuvieron siete, mis padres, también más. Ahora, si tenemos un hijo somos más egoístas en el sentido de que tiene que ser el mejor en todo y hacer solfeo en año y medio. Así lo siento: lo vivimos con mucho peso, mucha responsabilidad y mucho protagonismo.

- ¿Cuáles son los principales riesgos interpretativos en una película tan coral como ésta? Aunque todos los actores estén fenomenal, si uno falla derrumba la escena...

- Creo mucho en los ensayos y en esta ocasión lo hemos hecho bastante con la directora. El objetivo es que todos estemos en el mismo tono, que entendamos la secuencia de la película.

- ¿Qué indicaciones les dio la directora?

- Hay una cosa que nos vino dada: estábamos en la misma edad, éramos mujeres... Desde la lectura del guion entendimos muy bien lo que queríamos contar porque nos sentíamos muy identificadas. No es como en '70 binladens' que he rodado luego con Koldo Serra, haciendo de ertzaina y en la que entras en un mundo que no conoces. En el caso de 'Hacerse mayor y otros problemas' encuentras situaciones y personajes que o nos han pasado a nosotros mismos o que conoces. En el guion estaba ya todo muy claro: era un pequeño disparate, muy realista en algunas cosas, pero con los dramas al límite. Y el tono se coge ensayando y rodando.

- Por ahora, no parece que tenga problemas de trabajo, le siguen llegando papeles...

- Sí, no me quejo.

- ¿Se ve en ese momento en el que, por motivos de edad, a las actrices dejan de llamarlas?

- Es verdad que se buscan actrices más jóvenes. He podido observar que se llama menos a las actrices a medida que cumplen años. También viene todo junto: cuando una mujer tiene hijos... Me acuerdo de mi primer embarazo, cuando sólo tenía veintisiete años, pero la gente se enteró de que lo estaba y dos años después, un productor todavía me preguntaba: «¿Pero tú no estabas embarazada?». Hombre, no, ya no, ya lo tuve. Es un peso que tenemos las actrices porque no sé si se piensan que estamos embarazados dos años y pasan otros tres hasta que recuperamos nuestra vida, pero como que ya te ven diferente. Te saca de algún tipo de circuito.

- ¿A qué lo atribuye?

- A que hay muchísimo hombre trabajando y desde luego, un hombre no sabe lo que es un embarazo en sus propias carnes y a lo mejor no está tan familiarizado con lo que son los cambios. Sí es verdad que después de ser madre a mí me han llamado más mujeres, desde guionistas hasta directoras de casting, pasando por productoras porque saben que no estás enferma, sino igual de bien o mejor. Un hombre nunca sabrá lo que es estar embarazada.

- ¿Qué expectativas tiene en esta película?

- Nunca sabes lo que va a ser un taquillazo y lo que no. Es pura magia: que salga en buen momento, que la gente hable de ella... Es verdad que es una comedia fácil de ver sobre una generación muy concreta y sobre problemas que todos hemos pasado o vamos a pasar.

- ¿Qué tiene que tener un papel para que acepte interpretarlo?

- El personaje tiene que ser algo diferente y, sobre todo, que me entienda con el director. Para mí ésa es la clave. Me puedo leer un guion, me puede llamar la atención el reparto, pero si no me entiendo con el director no acepto.

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