Hallan cinco tinajas de aceite del siglo XVI en una obra para un ascensor en la Parte Vieja

Las vasijas, usadas también para guardar grasa de ballena, estaban en el subsuelo de un portal cercano a La Bretxa

Las cinco tinajas han aparecido en el lugar donde irá el foso del ascensor./DV
Las cinco tinajas han aparecido en el lugar donde irá el foso del ascensor. / DV
Borja Olaizola
BORJA OLAIZOLA

San Sebastián no tiene la riqueza arqueológica de Roma, donde surge un tesoro cada vez que se levanta una piedra, pero en algunos de sus rincones no es difícil encontrar testimonios de su pasado. El hallazgo la semana pasada de cinco grandes tinajas de barro utilizadas para guardar aceites de ballena y de oliva en el subsuelo de un portal de la Parte Vieja evidencia que en la zona había ya actividad comercial hace al menos cinco siglos. La datación no es exacta pero es muy probable que se ajuste a la realidad porque en 1998 se encontraron muy cerca otras diez tinajas muy parecidas que fueron fechadas en el siglo XVI después de un pormenorizado análisis.

Las cinco vasijas halladas ahora fueron localizadas por los operarios que construyen un ascensor en el portal número 4 de la calle San Lorenzo, un inmueble que está a dos pasos de la plaza de La Bretxa. Cuando los albañiles empezaron a abrir un hueco en el subsuelo para hacer el foso del elevador detectaron una boca redonda en el terreno. Dado que la Parte Vieja está declarada zona arqueológica y que cualquier intervención requiere un permiso, los encargados de la obra dieron aviso al especialista de Aranzadi que había redactado el proyecto.

El supervisor de Aranzadi, Alfredo Moraza, verificó que la boca correspondía a un recipiente de barro y comprobó con la ayuda de técnicos de la Diputación que a su lado había otros cuatro idénticos. Tras retirar los restos de arena y piedras que ocultaban el cuerpo de las vasijas, comprobaron que eran casi iguales a las que fueron halladas hace diez años en unas excavaciones arqueológicas en La Bretxa. Moraza ha indicado este miércoles que alrededor de las tinajas halladas ahora «aún se podía apreciar la tierra manchada por la grasilla del aceite de ballena que se iba escapando».

Exterior del inmueble, en la calle San Lorenzo.
Exterior del inmueble, en la calle San Lorenzo. / Aygües

Combustible para alumbrar

Los cinco recipientes de cerámica tienen 1,10 metros de diámetro y 1,50 metros de alto. Dado que su capacidad sobrepasa los 1.000 litros, todo parece indicar que se trataba de depósitos de un comercio que se dedicaba a la venta de aceites. La grasa de ballena, también conocida como saín, era el petróleo de la época y se utilizaba entre otras cosas para alumbrar tanto los hogares como los sitios públicos. Era el combustible más cotizado porque, a diferencia del resto, no dejaba olor en el ambiente cuando ardía.

Los especialistas iniciarán este jueves los trabajos para sacar del inmueble uno de los recipientes y trasladarlo al depósito de Gordailua, en Irun, donde la Diputación conserva los restos arqueológicos. En ese mismo depósito se encuentran las tinajas halladas diez años atrás en la Bretxa. Su estudio permitió determinar que se trataba de piezas fabricadas en Andalucía en el siglo XVI que fueron utilizadas para guardar aceite. Una de ellas conservaba una inscripción que decía 'Cristoval Mexía', probablemente el nombre del fabricante o del que le hizo el encargo. El diputado de Cultura, Denis Itxaso, ha visitado hoy el lugar en compañía del teniente alcalde, Ernesto Gasco, y se ha felicitado por el hallazgo.

El portal, con el hueco para el elevador al fondo.
El portal, con el hueco para el elevador al fondo. / Aygües

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