Javier Cercas
El autor, que resalta «el placer de correr por La Concha al amanecer», habla hoy en Literaktum. En esta entrevista opina del Vaticano y el Papa, de escribir y de la serie del 23-F basada en su libro
Dice que uno de los mayores placeres que conoce es correr por La Concha al amanecer. Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962) vuelve hoy a Donostia ... para hablar de 'El loco de Dios en el fin del mundo', el libro con su viaje a Vaticano y a Mongolia con el Papa Francisco. El acto es a las 19.00, en charla con Olga Grande, en Okendonde, donde hay que recoger invitación previa. Pero con Cercas apetece hablar de todo, desde 'Los domingos' hasta 'Anatomía de un instante', la serie basada en su libro sobre el 23-F que llega la semana que viene a Movistar.
– Ya que es para un periódico donostiarra, empezamos con el guiño local.
– No quisiera ponerme ñoñostiarra, pero ¿hay muchas ciudades como Donostia? Si las hay, yo no las conozco. Y yo viajo mucho, quizá demasiado. Uno de los mayores placeres que conozco es correr al amanecer por La Concha.
«No hay una vuelta de la religión a España: solo está acabando una fobia tras más de 40 años de nacional-catolicismo»
– Y por extensión, hablemos del País Vasco: por desgracia fuimos portada durante años, pero ahora parece que somos aburridos. ¿Quizás está pasando lo mismo con Cataluña?
– Algo así. Mira, yo soy un partidario fanático de la diversión, pero solo en la literatura, en el cine y en la vida privada; en la vida pública, en política, vade retro, Satanás: en política soy partidario de un aburrimiento soporífero, socialdemócrata, escandinavo o como mínimo suizo. En otras palabras: en política, ¡viva el aburrimiento!
– Viene a Donostia con su libro sobre 'el loco de Dios': meses después de su éxito, ¿cómo ve todo lo que ha traído?
– Con alegría, claro. Desde hace ya muchos años mis libros se leen mucho, en España y fuera de España, pero ninguno ha sido recibido como éste: nunca he tenido un libro en las listas de los libros más vendidos en varios países y varias lenguas al mismo tiempo. Y eso es bonito, porque el protagonista de la literatura no es el autor, como cree nuestro tiempo, sino el lector, que es el que termina los libros. Que un libro se lea mucho significa que está muy vivo. Y, diga lo que diga, no hay ningún escritor al que eso no le alegre.
– La aparición del libro coincidió con la muerte del papa Francisco y la elección de su sucesor. No sé si le inspira tanto León XVI.
–¿Inspirar? ¿En qué sentido? No voy a escribir un libro sobre él, si es a eso a lo que te refieres; de hecho, no creo que vuelva a escribirse un libro como este, y estoy seguro de que nunca se ha escrito. El loco no es un libro sobre el papa Francisco, aunque el papa Francisco esté naturalmente en el centro de El loco, porque estaba en el centro de la Iglesia cuando yo lo escribí: es un libro sobre la religión, sobre el cristianismo y sobre catolicismo, sobre el Vaticano; también, o ante todo, es un libro sobre la resurrección de la carne y la vida eterna, esa locura total que está en el centro del cristianismo. No lo digo yo: lo escribió san Pablo, que en cierto sentido fue el creador del cristianismo. Y yo lo escribí por muchos motivos, empezando por el hecho de que la Iglesia me abrió de par en par sus puertas y me dijo que podía acompañar al papa a Mongolia, hablar con quien quisiese en el Vaticano, preguntar lo que quisiese y escribir lo que quisiese. Este libro cuenta un viaje a Mongolia, que es un sitio muy exótico; pero sobre todo cuenta un viaje al Vaticano, que es un sitio muchísimo más exótico que Mongolia. Es la primera vez en más de dos mil años de historia que la Iglesia le hace una proposición así a un escritor: ¿cómo iba a rechazarla?
– Algunos disfrutamos mucho con ese libro, y nos interesó más tu peripecia (la invitación al viaje, las estancias en Roma, todo lo de su madre) que las disquisiciones sobre la iglesia y Dios.
– Este libro tiene todo tipo de lectores -creyentes, ateos, mediopensionistas: de todo- y las reacciones son de todo tipo; yo no creo que puedan separarse las ideas y discusiones de las peripecias: las ideas también son peripecias, y las peripecias forman parte de las ideas, o las complementan, o las matizan. Tampoco este es un libro que pretenda defender a la Iglesia católica, ni atacarla; lo que pretende es lo que pretenden todos mis libros: entender. La literatura es antes que nada placer, pero también es conocimiento. Ambas cosas van unidas.
«El Vaticano es más exótico que Mongolia. Escribí 'El loco' porque no se ha hecho ni podrá hacerse un libro igual»
– Fue un poco adelantado a la reflexión sobre «el tema» que ha venido después, desde la película 'Los domingos' a Rosalía.
– ¿Te refieres al tema de la religión? No lo sé. Lo que sí sé es que yo, que fui creyente hasta la adolescencia y desde entonces soy ateo, o agnóstico, como la inmensa mayoría de nosotros, llevaba un tiempo preguntándome qué demonios hacemos con la religión en Occidente ahora que, como vio Nietzsche a finales del siglo XIX, vivimos en un mundo sin Dios (lo cual no significa que no siga habiendo creyentes, claro está); me lo preguntaba, y en mayo de 2023 se presentó la oportunidad de responder a esa pregunta, o más bien de formularla de la manera más compleja posible, que es lo que hacen las novelas. Esta es una novela donde todo lo que se cuenta ha ocurrido de verdad, pero sigue siendo una novela. El resultado es este libro. No creo que la religión o el catolicismo estén volviendo en España, ni en Europa: las iglesias siguen vacías, los seminarios siguen vacíos, el número de católicos sigue cayendo; y dudo mucho que esto tenga vuelta atrás. Lo que tal vez esté ocurriendo en España es que está acabándose la fobia anticatólica que padecía este país, una fobia perfectamente comprensible tras cuarenta años de nacionalcatolicismo y siglos y siglos de una iglesia siniestramente clerical, constantinista, belicosa y ultraconservadora. Y el final de la fobia me parece saludable. En todo caso, yo tuve que librarme de esa fobia para escribir este libro y poder hablar sobre el catolicismo de manera respetuosa y sin prejuicios, y con sentido del humor, que es la cosa más seria del mundo. En el fondo, quizá eso es lo que más ha sorprendido del libro.
CITAS DE LITERAKTUM
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Javier Cercas Hoy, a las 19.00, en Okendo, con invitación que hay que recoger previamente en el mismo centro cultural. El autor de 'El loco de Dios en el fin del mundo' conversa con Olga Grande.
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Samantha Schweblin Mañana, en el centro Ernest Lluch, a las 19.00, la argentina, autora de 'El buen mal', conversa con Ylenia Benito.
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Harkaitz Cano Mañana, en Okendo, a las 19.00, el autor de 'Silueta' charla en euskera con Aintzane Usandizaga.
– Vimos en el Zinemaldia la serie 'Anatomía de un instante' y nos pareció excelente, con lo difícil que es trasladar su libro a la pantalla. ¿Cómo la vio?
– A mí también me ha parecido excelente. Dicho esto, recuerda algo que no suele decirse, y es que el autor del libro es el peor juez de una serie basada en su libro (de una serie o de una película o de lo que sea). En todo caso, espero que le guste a la gente, y estoy muy agradecido a Alberto Rodríguez, el director, a José Manuel Lorenzo, el productor, y a todo el equipo de la serie por su trabajo. Todo el mérito de la serie es suyo: yo solo puse la partitura, y ellos la han interpretado a su manera. Como debe ser. Así que la gente no debe ir a ver a la pantalla lo que han leído en el libro, porque eso es imposible (cada lector lee un libro distinto); lo que hay que hacer es ir a ver lo que han hecho Rodríguez, Lorenzo y compañía con el libro. Que es una cosa distinta.
– Su emisión coincide con el libro del Rey emérito, los 50 años de la muerte de Franco y de la restauración de la Monarquía. ¿Cómo ve esos aniversarios, incluida la 'polémica txikita' con Juan Carlos y la cena que compartieron en la residencia de Macron?
– No ha habido ninguna polémica. Durante una entrevista sobre la serie de televisión me preguntaron si era verdad algo que el rey Juan Carlos dice en sus memorias: que me dijo, durante una cena en El Elíseo a la que asistimos los dos y Mario Vargas Llosa, invitados por Macron «¿cómo puedes creer que yo estuve involucrado en el complot?», refiriéndose a 'Anatomía de un instante', el libro que trata sobre el golpe de estado del 23 de febrero de 1981. Y yo me limité a desmentir eso: jamás dijo tal cosa el Rey en aquella cena; y no sé por qué ahora dice que lo dijo; no lo entiendo. Y eso es todo..
– ¿Y el aniversario de Franco?
– En cuanto a la muerte de Franco, no creo que haya nada que celebrar: a nadie se le ocurriría celebrar la muerte de Hitler o de Mussolini; y sobra decir que la muerte de Franco no fue el principio de la democracia. Lo de la monarquía es otra cosa: solo a un demagogo redomado se le ocurriría decir que el dilema esencial en España es monarquía o república; el dilema esencial es, obviamente, mejor o peor democracia. La monarquía parlamentaria no es un obstáculo para la democracia, como demuestra el hecho evidente de que las mejores democracias del mundo -las escandinavas- son monarquías parlamentarias. Esto no es una opinión: es un hecho.
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