La cantera de la lectura

Un grupo de chicos se hace un selfie, mientras otros buscan libros en los stands./MAIKA SALGUERO
Un grupo de chicos se hace un selfie, mientras otros buscan libros en los stands. / MAIKA SALGUERO

Los chavales inundaron ayer la feria. Leer, leen, pero menos de lo que dicen las estadísticas, según profesores como el escritor Unai Elorriaga

ELENA SIERRA

Primera jornada de Azoka. Autobuses y más autobuses llegando a Durango. Hay estudiantes de escuelas y de institutos de todos los rincones de Euskadi. Así que a primera hora está la calle a rebosar y Landakogunea es una riada de gente. La gran pregunta es, si estas personas que hoy visitan, durante el Ikasle Eguna, la gran cita de las editoriales vascas, leen o no leen.

El grupito formado por Uxue, Jesús y los gemelos Ander y Unai, llegados desde el Instituto de Educación Secundaria Burdinibarra, de Trapagaran, puede servir como muestreo. Si fuera por ellos, el resultado sería de una a tres. A Uxue le gusta leer, y lee más de los tres libros que le tocan en cada idioma -en euskera, en castellano y en inglés- durante el curso . «Pero en euskera, por mi cuenta, no. En castellano, sobre todo fantasía». A los demás, no, no les gusta; la lengua da igual si se trata de libros, explica Jesús. «Leo deportes, revistas, eso sí. Lo otro me aburre». 'Gezurraren basoa' es la última novela del listado, una lectura de clase. A Jesús, ni fu ni fa. A los gemelos les ha gustado 'Cometas en el cielo'. A Uxue, 'Wonder'.

Con este primer acercamiento, que no vale casi para nada más que para comprobar que la adolescencia es de pocas palabras -con los adultos-, comienza la mañana. Bernardo Atxaga está dando una entrevista en el stand de Pamiela y una chica corre hacia allá a hacerle unas fotos con el móvil; sus compañeras la siguen, pero no parece que tengan el mismo interés (aquí, según los indicios, la estadística diría que una lectora frente a cinco que bah).

A medida que baja la edad, se pueden encontrar más lectores. Tocan libros, piden precios y sacan la cartera

Pasa por una de las calles entre los expositores otro escritor, Unai Elorriaga, que es además profesor del instituto Getxo I y ha venido con alumnos a los que ha mandado a buscar información para un trabajo. «¿Que a uno de cada cuatro le gusta leer más allá de lo que pedimos en clase?», se sorprende. «Ya nos gustaría».

Música y viejos poetas

Su experiencia es que, de más de ochenta alumnos, solo siete tienen la lectura como 'hobby'. Y a alguno se le puede ver leyendo en el recreo o acude a él para que le recomiende un título. En clase el que más éxito ha tenido es 'La metamorfosis' de Kafka, porque casi todo el mundo puede encontrarle una interpretación. «Y las hacen muy buenas», asegura Elorriaga. Pero lo que de verdad les gusta es «la música, mucho». Por eso él aprovecha las canciones de grupos de ahora que han utilizado las letras de viejos poetas para entrarles. Con eso alucinan. «¿Que este verso tiene cien años?», le preguntan.

Hablando de años, a medida que baja la edad, se pueden encontrar más lectores. Deambulan por el recinto con sus papeles, trabajando. Delante del stand de Alberdania se paran muchos, y no solo hacen preguntas y rellenan huecos, sino que tocan libros, piden precios y sacan la cartera.

Pero otros muchos no tienen nada que pensar ni cuenta que hacer. Es que allí están las aventuras de Greg, el personaje de Jeff Kinney que «hace lectores», como lo define el editor Jorge Giménez Bech. En la primera hora de la jornada se venden un montón. «Yo lo he leído todo en castellano y ahora voy a leerlos en euskera», dice uno de los chavales después de ordenar lo que sus colegas han desordenado. «Sus historias son muy interesantes», dice una chica. «Son bonitas», colabora otra, que comanda un grupito que no calla. Compran. Dan las gracias. Se van a seguir apuntando.

Una mujer busca libros para un joven de 19 años. No es cosa fácil. El editor va señalando títulos y explicando contenidos. «Aventuras», se oye. En busca de más aventuras por los stands, hay que recorrer los de Erein, de extremo a extremo. En un lado están todas las de Nur, el personaje inspirado en la nieta de Toti Martínez de Lezea. Grupitos de niñas y niños están allí plantados, otros pasean ya su bolsa. En la otra punta de la hilera de expositores de esta editorial, la autora da una entrevista.

Hay cola para hablar con ella. ¿Gusta? «Mucho. Los he leído todos», hace de portavoz una chavala. «Y he comprado este». Saca de la bolsa un peldaño más en su trayectoria lectora: es de Martínez de Lezea, sí, pero no es infantil. Es 'Malkoak lur antzuan', dirigida al público adulto.

 

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