'Las bicicletas son para el verano' regresa al escenario teatral

'Las bicicletas son para el verano' regresa al escenario teatral

La comedia dramática de Fernando Fernán Gómez ambientada en la guerra civil se representa hasta el domingo en el Victoria Eugenia

ROBERTO HERRERO SAN SEBASTIÁN.

Fernando Fernán Gómez recibió el premio Lope de Vega en 1978 con esta obra en la que retrata las vicisitudes de una familia madrileña en los años de la guerra civil. Se estrenó tres años más tarde y fue en 1984 cuando Chávarri la llevó al cine con gran éxito de público. La versión actual la ha montado César Oliva, prestigioso autor de libros sobre el teatro español, además de director de escena, para quien la función posee «un humor algo siniestro», todo dentro de una comedia con la guerra al fondo que «puede parecer escrita para gente de la posguerra». Pero para su director «se ha convertido en un clásico y eso quiere decir que tiene raíces en su tiempo, pero también contacto con la actualidad».

La historia transcurre de puertas adentro de la casa de una familia burguesa de clase media que ve cómo la guerra altera poco a poco su forma de vida. El hijo pequeño desea una bicicleta, pero los tiempos no son los mejores y hay que esperar mientras fuera todo cambia. «Mi camino como director ha sido seguir las indicaciones y el espíritu de Fernán Gómez, reparando en cómo el tema del hambre o de los bombardeos se hacen cada vez más patentes en sus vidas» Y todo «sin perder lo que me parece que es la originalidad del autor, ese punto con la comedia, con el humor, incluso en momentos muy delicados».

Con un reparto de diez actores, entre los que se encuentran Patxi Freytez, Diana Peñalver, Víctor Sevilla y Teresa Ases, dice Oliva haber «repelado» algunos pasajes porque hubiera necesitado el doble de intérpretes. «Y eso hoy es muy difícil, ya estoy encantado de poder tener a diez». Hay algunos cambios, sobre todo en la parte final, «donde Fernando contaba a mi parecer demasiadas cosas y se olvida de la almendra, que es la historia de la familia. Eliminé con mucho cuidado algunos personajes y situaciones, pero estoy contento. Los productores se la mandaron a Emma Cohen y a Elena Fernán Gómez y dieron su visto bueno».

La radio como narración

La escenografía, con muchos muebles viejos apilados al fondo del escenario, tiene gran importancia en esta versión. «Son elementos vivos. No quería montar una obra realista, con un decorado con sus paredes, puertas y ventanas. Que de un montón de muebles viejos vaya a salir la obra fue también una intuición que tuve desde el principio y me hizo tirar de esa imagen cuando preparaba la dramaturgia».

Otra aportación de Oliva ha sidola importancia que le ha dado a la radio. «Aparece en el texto original, pero menos. La utilizo para informar al público de lo que va ocurriendo fuera de esa casa, porque de escena a escena a veces pasan semanas o meses».

La actualidad «con el tema de la memoria histórica o el asunto del los restos de Franco» hace que no haya perdido pulso. «Al revés, estoy convencido de que el tiempo le beneficia, cosa que no ha sucedido con el resto del teatro escrito por Fernando Fernán Gómez».