Beatriz Rico: «Sé que está feo decirlo, pero tengo un don para la comedia»

Beatriz Rico./
Beatriz Rico.

Presenta hoy y mañana en el teatro Principal 'Antes muerta que convicta', una función que busca las carcajadas sin descanso

Roberto Herrero
ROBERTO HERREROSAN SEBASTIÁN.

Empezó tan joven como azafata del programa de televisión 'El precio justo' que tuvieron que maquillarla más de lo normal. Hoy es una conocida actriz sobre todo por sus personajes de comedia, como es el caso de este monólogo en el que interpreta a Carolina, una mujer sencilla que quiso casarse con un millonario y ahora lo que desea es ser famosa.

- El título de la obra tiene gracia.

- Mi anterior monólogo se titulaba 'Mejor viuda que mal casada' y algunos me preguntaban qué tenía contra los hombres. ¡A ver!, esto es comedia y también buscamos títulos que sean atractivos.

- ¿Qué le ha pasado a su personaje para desear estar muerta antes que ser una convicta?

- Carolina es una chica de pueblo cuyo mayor deseo era casarse con un millonario. Y lo hizo, lo que pasa es que era un millonario que se quedaba con lo que no era suyo y ahora está en la cárcel, donde ella también ha tenido que pasar una temporada. Le fue bastante mal y por eso dice que ahí no vuelve ni muerta.

- Pero la comedia no va de humor carcelario.

- No, para nada. Ha salido de la cárcel y tiene que hacer servicios sociales. Esto es lo que me sirve para hablar de otras muchas cosas.

- ¿Otro eslogan de la función podría ser 'antes muerta que el público no se ría'?

- ¡Nunca me ha pasado eso! Con este espectáculo llevo de gira dos años más una temporada en Madrid. Eso quiere decir que llego a San Sebastián con todo muy rodado y un texto redondo. Mi objetivo es que la gente se ría desde el minuto uno y durante toda la hora y cuarenta que dura. Y lo consigo. Además el público de San Sebastián ve mucho teatro, es culto y las pilla todas. Y no sois nada fríos, al menos es mi experiencia de todas las veces que os he visitado.

- No le gusta mucho que se diga que la obra es un monólogo.

- Lo es en el sentido de que estoy sola en el escenario, pero no es uno de esos en los que hay un señor con un micrófono delante de una pared de ladrillos, tipo 'Club de la comedia'. Que es muy respetable y hay auténticos genios haciendo ese tipo de espectáculos. Pero lo mío no es eso porque no me pongo a contar chiste tras chiste. Voy con un personaje central e interpreto muchos más. Tan pronto soy una psicóloga argentina como la operadora de una compañía telefónica. ¡Soy hasta Lola Flores!

- ¿Cuál es su método para que el público se ría y entre en su propuesta?

- Para la comedia tengo un don. Sé que está feo decirlo, pero odio la falsa modestia. Para otras cosas soy una negada, no para hacer reír en el teatro. Me resulta fácil y no sufro. La gente me dice que es muy difícil hacer comedia. A mi me resulta muy fácil. Lo complicado es hacer un guiso como los de mi madre. El público con esta obra ya tiene una predisposición a reírse porque es lo que desean. Y a poco que les toques el resorte entran en el juego. Mucho más cuando es una obra que la hemos trabajado mucho..

- Carolina no tiene ni un pelo en la lengua.

- Es una mujer de poca cultura y las cosas como le vienen las suelta. Habla de Trump, de Cataluña, de la crisis. Un poco de todo. También de cosas que le pasan en la cama con su marido porque él le saca unos cuantos añitos. Con Carolina lo que hacemos es un poco mirar por el ojo de una cerradura lo que hablamos las mujeres cuando estamos a solas.

- ¿Se ha encontrado con muchas mujeres así en la vida real?

- Sí, sí. En realidad lo que Carolina desea es triunfar en un concurso de la televisión. Y lo cierto es que hay miles de personas que desean participar un 'reality' y millones que los ven. Hay muchas Carolinas.

- ¿Cuánta implicación emocional tiene con este personaje?

- Mucha, para empezar porque el texto es mío y le he metido muchas cosas mías para que sea creíble, no diré cuáles. A Carolina la gente la quiere y eso es porque llega al espectador. Y llega porque le he puesto cosas mías que son de verdad.

- Ha contado con ayuda.

- Cuatro ojos ven más que dos y ocho más que cuatro, por eso en el texto me han ayudado Salomón, que es un genio de la comedia; y Pepa Rus, a la que todos conocen como la Macu en la serie 'Aída', pero pocos saben que es una guionista y directora excelente. Como ves, tengo un equipo ganador.

«Mi personaje cuenta cosas de lo que hablamos las mujeres cuando estamos a solas»

- En un momento de la función el personaje desaparece y es Beatriz Rico la que se dirige al público para contar algo muy personal.

- Ya he dicho que el objetivo es que el público se ría y que lo disfruto. Pero tengo la suerte y el privilegio de que la gente me escucha. Por eso en cada función mando un mensaje porque de otra manera se me queda un poco coja. Sí, se han reído, ¿pero dónde está el mensaje? Hay un momento en que dejo al personaje de lado y les cuento algo que sé que puede resultar un poco intenso y duro, pero enseguida retomo a Carolina y vuelven las carcajadas porque esto es comedia.

- ¿Una función que habla de mujeres tiene que explicar en estos tiempos si es o no feminista?

- Ahora mismo la gente lo juzga. La obra tiene su toque feminista, no porque esté de moda, sino porque a mí siempre me gusta incluir mensajes. Creo en el feminismo de verdad, porque últimamente veo algunas cosas que distorsionan el trabajo real y de fondo de las feministas de toda la vida.

- Se ha destacado en la defensa de los derechos de los animales. ¿Vamos progresando en ese campo?

- En los últimos diez años hemos avanzado más que en los cincuenta anteriores. Antes con los zoos, los circos y las corridas de toros nadie se planteaba nada. Ahora hay ciudades que ya no admiten circos que utilicen animales. Y también los toros cada vez están peor vistos, sobre todo por los jóvenes. Hay mucha gente concienciada que dice no a todas estas cosas.

 

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