La batalla por la gestión de los derechos de autor se anticipa en Euskadi

El grupo donostiarra La Oreja de Van Gogh durante uno de los conciertos que ofreció en 2017 en Sagüés./SARA SANTOSGráfico
El grupo donostiarra La Oreja de Van Gogh durante uno de los conciertos que ofreció en 2017 en Sagüés. / SARA SANTOS

La SGAE crece en socios pero su recaudación en el País Vasco, 17 millones, está por debajo de la de hace siete años La operadora EKKI, considerada la 'SGAE vasca', duplica su implantación y alcanza ya los 120 asociados

Borja Olaizola
BORJA OLAIZOLASAN SEBASTIÁN.

La gestión de los derechos de autor, que proporciona a la SGAE una recaudación anual de 271 millones de euros, camina hacia un nuevo escenario después de la adaptación de la Ley de la Propiedad Intelectual a una directiva europea que hará posible a partir del próximo año la intervención de nuevos agentes en un terreno que hasta ahora ha funcionado en la práctica en régimen de monopolio. Euskadi se ha anticipado a la batalla tras la irrupción hace cuatro años de EKKI, la llamada 'SGAE vasca', en la gestión de los derechos de autor. La entidad, circunscrita al ámbito del País Vasco, ha duplicado su base de socios aunque es aún minoritaria.

La SGAE, que sigue siendo la principal entidad de gestión de derechos de autor en Euskadi, cerró el año pasado con 4.839 socios y una recaudación de 17 millones de euros en los tres territorios vascos. La asociación no ofrecía datos de su actividad de Euskadi desde 2011. Hasta aquel año solía hacerlo cada ejercicio con ruedas de prensa en las que comunicaba la evolución de sus principales magnitudes. Hace siete años interrumpió esa dinámica por las dificultades para segregar la información. Ignacio Casado, director de zona de la SGAE, alega que la estimación de ingresos por comunidades se complicó porque muchos de los acuerdos que se firmaban se hacían con asociaciones y empresas que operan en todo el territorio español. «Cuando se suscribe un convenio con una compañía hostelera con implantación en todo el país, por ejemplo, resulta complicado hacer una distribución de los ingresos que corresponden a cada autonomía».

Con la comunicación de los resultados de Euskadi en 2016 y 2017, la SGAE retoma la dinámica de hace una década aunque lo hace sin entrar en detalles como por ejemplo los ingresos que proporcionan cada uno de los conciertos en vivo, algo que ya no es posible debido a las restricciones de la Ley de Protección de Datos, explica el director de zona de la SGAE. La entidad recaudó en Euskadi el año pasado en concepto de derechos de autor 17 millones de euros, una cifra claramente superior a los 13,8 millones de 2016 pero por debajo de los 21,3 millones que contabilizó en 2010. En términos globales los ingresos de la SGAE se han resentido también y han descendido de los 341 millones que se recaudaron en todo el territorio nacional en 2010 a los 271 millones presupuestados para 2018.

La irrupción de nuevos operadores va a dar un vuelco a la gestión de derechos de autor

La negativa de la SGAE a firmar un convenio de reciprocidad limita la proyección de EKKI

La SGAE factura sobre todo a radios y televisiones. En el desglose de su presupuesto global para 2018 la principal fuente de ingresos son las televisiones privadas (52,2 millones de euros) seguidas de las públicas (26 millones). Las radios privadas suponen 10, 5 millones y las públicas, 4,5 millones. La música grabada, otro de los puntales del capítulo de ingresos, le proporciona 42 millones de euros por 9,4 millones de la música en vivo. Los conciertos, por su parte, repercuten con una facturación de 21,6 millones.

Nuevos agentes

El universo de la gestión de los derechos de autor en territorio español está en plena efervescencia. A la crisis institucional que atraviesa la SGAE, paralizada por las guerras internas que impidieron el mes pasado la aprobación de sus estatutos, se suma el fin de las trabas a la irrupción de nuevos agentes en la gestión de los derechos de autor tras la adaptación en abril de la Ley de la Propiedad Intelectual a una directiva europea. Eso significa que el monopolio que en la práctica han ejercido la SGAE y las otras siete entidades que tenían la autorización del Ministerio de Cultura para la gestión de los derechos de autor -DAMA, CEDRO, VEGAP, AIE, AGEDI, AISGE y EGEDA, cada una atendiendo una parcela artística determinada- tiene sus días contados.

El escenario se complica aún más en Euskadi, donde desde 2014 opera una entidad de gestión de los derechos de autor surgida como consecuencia de un traspaso de competencias pactado con la Administración central en 2011. EKKI, llamada también la 'SGAE vasca', recibió en 2014 la autorización del Gobierno Vasco para gestionar los derechos de autor reconocidos en la Ley de Propiedad Intelectual en el ámbito de la Comunidad Autónoma del País Vasco. Su núcleo fundacional estaba formado por cinco colectivos que trabajan en el entorno euskaldun: Euskal Idazleen Elkartea, Euskal Herriko Bertsozale Elkartea, Euskal Editoreen Elkartea, Euskal Irudigileen Elkarte Profesionala y Euskal Herriko Musikarien Elkartea.

El nacimiento de EKKI generó recelos entre el resto de las entidades de gestión de los derechos de autor, poco dispuestas a compartir una parte del mercado vasco. Los recursos que interpusieron cuatro de ellas en 2015, sin embargo, fueron desestimados por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, que reconoció la competencia de las comunidades autónomas en la materia y confirmó la legitimidad de la actividad de EKKI. Superado cualquier posible escollo legal, los socios fundadores de la nueva entidad se aplicaron en la tarea de dar a conocer su oferta entre los autores vascos. «Hemos llevado a cabo presentaciones en todos los territorios y hemos conectado con muchos creadores que no estaban muy contentos con el modelo de gestión de derechos de autor que ha prevalecido hasta ahora», señala Jokin Erkoreka, coordinador general de EKKI.

¿Qué diferencia a la nueva entidad vasca de la SGAE, que ha sido la principal referencia en la gestión de los derechos de autor desde hace 125 años? Sus promotores hablan de más flexibilidad y transparencia. «Ofrecemos -expone Erkoreka- una nueva manera de gestionar los derechos que está más próxima al autor y sin tanta burocracia. También somos partidarios de romper ciertas inercias del pasado como los derechos a perpetuidad o la exclusividad. Nosotros no exigimos exclusividad a los autores que trabajan con nosotros. Además, en nuestras asambleas generales no hay ponderación de voto y cada socio es un voto. Y, sobre, todo facilitamos que el socio tenga en todo momento acceso a la información de la gestión que se está haciendo de su obra».

Empezar de cero

La oferta de EKKI tiene un obstáculo que hipoteca en gran medida su penetración: la negativa de la SGAE a suscribir cualquier convenio de reciprocidad con su homóloga vasca para que los autores de Euskadi puedan percibir los derechos que recauden por la difusión de sus obras en territorio español. «La propuesta de EKKI puede resultar tentadora, pero a la hora de la verdad la práctica totalidad de los autores vascos está con la SGAE porque es la única que les garantiza que van a percibir sus derechos de autor cuando cantan en Madrid, en Málaga o en Barcelona», alega Óscar Castaño, 'Garbitxu', que es el presidente del Consejo Territorial de la SGAE en el País Vasco.

Las cifras, en efecto, sitúan a una abrumadora mayoría de autores vascos en la barco de la SGAE. De momento EKKI solo suma 120 socios. «Nosotros hemos empezado de cero y sabemos que no va a ser fácil, pero desempeñamos una labor necesaria en el campo de la cultura vasca», razona Igor Estankona, un escritor vizcaíno que forma parte de la junta directiva de EKKI. El ritmo de captación de socios, añade, confirma que su oferta tiene un hueco entre los autores. «Hemos duplicado nuestra base de socios con autores que consideran que no estaban cobrando lo que deberían porque al ser sus obras en euskera recibían menos por su condición de periféricos. También hay otro perfil de socios que han confiado en nosotros, el de autores que se resistían a dejar su repertorio en manos de una entidad de gestión porque temían que no iban a ser ellos los que llevasen las riendas». EKKI, que gestiona ya un repertorio de obras que suma unas 3.000 referencias, recaudó el año pasado 9.000 euros por derechos de autor, tres veces más que cuando empezó su actividad.

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