El ballet visionario de la Bauhaus llega a Bilbao

Cuatro bailarines dan vida a veinte figurines, con vestimentas que son como «estructuras arquitectónicas ambulantes»/THEATER DER KLÄNGE
Cuatro bailarines dan vida a veinte figurines, con vestimentas que son como «estructuras arquitectónicas ambulantes» / THEATER DER KLÄNGE

Los figurines geométricos creados hace casi un siglo por el pintor Oskar Schlemmer cobran vida en una gira

TERESA ABAJO

El Ballet Triádico de Oskar Schlemmer acciona la máquina del tiempo en dos direcciones. Se trata de una pieza estrenada en 1922 que nos remite a un escenario futurista, conserva un aire retador que va más allá de la estética. El pintor, escultor y coreógrafo, profesor de la Bauhaus, creó unas vestimentas geométricas para los bailarines que limitan su libertad de movimientos y les llevan a expresarse en un nuevo lenguaje. Una fusión de danza, teatro, pantomima y escultura que esta semana podrá verse en Bilbao.

Con motivo del centenario de la Bauhaus, la Fundación Goethe y la Oficina Alemana de Turismo traen por primera vez a España el Ballet Triádico, que se representará en Barcelona, Valencia y Bilbao (el jueves en el Campos Elíseos). Una oportunidad para asomarse al universo de un creador inquieto, que no encajaba en una única disciplina e influyó en artistas como David Bowie. «Heredó el carácter meditativo de su madre suaba y el humor de su padre, procedente de la zona del Rhin. Dos almas que se reflejan en su ballet», afirma Jörg U. Lensing, que dirige el espectáculo de la compañía de Düsseldorf Theater der Klänge (Teatro de los Sonidos).

Imágenes de los trajes originales del Ballet Triádico, que entre 1922 y 1923 se representó en Stuttgart y Weimar. Con ellos cambia la forma de bailar porque limitan la capacidad de movimiento.
Imágenes de los trajes originales del Ballet Triádico, que entre 1922 y 1923 se representó en Stuttgart y Weimar. Con ellos cambia la forma de bailar porque limitan la capacidad de movimiento. / J. P. GETTY MUSEUM

Nacido en Suttgart en 1888, Schlemmer empezó de aprendiz en un taller de marquetería y consiguió una beca en una academia de arte. El joven pintor tuvo que alistarse en la Primera Guerra Mundial y resultó herido en varias ocasiones. Fue durante un permiso cuando empezó a reflexionar sobre el movimiento de las esculturas, si sería posible hacerlas bailar. A lo largo de cinco años fue desarrollando los figurines del Ballet Triádico, su montaje más conocido. Utilizó la tecnología de su época –aparatos científicos, trajes militares y miembros artificiales que se usaban en cirugía– y parte de sus ahorros para crear formas geométricas que, más que trajes, son estructuras arquitectónicas ambulantes.

El montaje remite a «temas como la mecanización de la guerra, la fe en el futuro y el placer del disparate»

De lo torpe a lo solemne

Con esta vestimenta los bailarines, protegidos por el anonimato de las máscaras, se mueven por el escenario de modo cómico, juguetón, torpe o solemne. El efecto es sorprendente y tiene algo de visionario. Como si se estrenara hoy, el espectáculo nos mueve a la reflexión sobre «la mecanización de la guerra y los heridos, la fe en el futuro, el cuestionamiento de lo tradicional y el placer anárquico y carnavalesco de los disparates», apunta Lensing. En el montaje que se verá en el Campos, cuatro bailarines encarnan a veinte figurines con tres colores dominantes, azul, rojo y amarillo. Entre acto y acto aparecen dos payasos, uno con violonchelo, que el autor creó para la Bauhaus y hasta ahora no habían cobrado vida en el escenario.

La compañía Teatro de los Sonidos, fundada en 1987, reinterpreta este «clásico de la modernidad» acentuando los elementos humorísticos y grotescos del ballet de figuras, con música y coreografías de producción propia. Las once primeras escenas son fieles a la versión original, la última es de nueva creación. «Como compañía independiente, probablemente nos pasa lo que a Schlemmer en su día», dicen. «Trabajamos en un pequeño estudio, con modestos recursos y nos divertimos haciéndolo lo mejor posible». Les interesa esta forma de representar la danza «como contramodelo a las tendencias modernas de teatro y baile».

Decidieron embarcarse en el proyecto aprovechando que a partir de 2013, setenta años después de su muerte, las obras del artista son de libre acceso, porque sus herederos pusieron trabas «y a partir de los 90 ni siquiera cedían fotos para exposiciones». El creador que introdujo el teatro en la Bauhaus, y dedicó uno de sus cuadros más célebres a la escalera de la escuela, no pudo continuar en la docencia a partir de 1933. Se lo prohibió el régimen nazi, que denunció su trabajo como «arte degenerado».

El espectáculo

De gira
La compañía Teatro de los Sonidos trae el montaje a Barcelona, Valencia y Bilbao
En el Campos Elíseos
Este jueves a las ocho de la tarde. La puesta en escena, dirección y escenografía es de Jörg U. Lensing y los bailarines son Kai Bettermann, Phaedra Pisimisi, Darwin Diaz y Elisa Marschall