La autora donostiarra que se revela en el Planeta

La novelista posa con el manuscrito de 'La sombra del cerezo' en el paseo de La Concha./LOBO ALTUNA
La novelista posa con el manuscrito de 'La sombra del cerezo' en el paseo de La Concha. / LOBO ALTUNA

La periodista Lide Aguirre, que concursó bajo seudónimo, quedó cuarta con la historia de una mujer y una hija que aparecen muertas. «No podía creer lo que estaba viviendo», dice

MITXEL EZQUIAGASAN SEBASTIÁN.

«Cuando vi que mi novela seguía prosperando en las sucesivas votaciones del jurado me quedé congelada, como paralizada. No me podía creer que ese original que había cobrado forma sobre la mesa de mi cocina avanzaba ahora en la mesa del jurado». La periodista donostiarra Lide Aguirre estaba el lunes en la cena del Premio Planeta en Barcelona, y cuenta ahora su vivencia como si fuera otra novela. Escribió «con las tripas» la terrible historia de una mujer y una hija que aparecen muertas colgadas de un cerezo, envió el manuscrito al Planeta sin pensarlo dos veces, bajo seudónimo, y de pronto, la noche del lunes, se encontraba sentada en la cena oficial del premio con mayor dotación económica en lengua castellana.

No solo eso: su obra resultó la cuarta más votada por el jurado. El ganador fue Santiago Posteguillo, finalista resultó Ayanta Barilli y Lide Aguirre se revelaba «con la primera novela que sale de mi casa».

Abogada y periodista

Es un caso inusual en la historia del Planeta: sin padrinos, sin agentes, sin más aval que su libro, Lide Aguirre dio la campanada, aunque es ahora cuando desvela por primera vez en público que era ella la que se escondía bajo el seudónimo de 'Arianne Onna' que firma 'La sombra del cerezo'.

«Elegí Arianne porque es el nombre de la pequeña de mis tres hijas, y lo completé con Onna porque sonaba bien», explica con una sonrisa esta mujer hiperactiva de 39 años. Confía en que la novela se publique, pero de momento se queda con el reconocimiento que supone haber llegado hasta ahí entre los más de 600 originales de todo el mundo que se presentaron al premio.

«Era raro ver que lo que había escrito en mi cocina avanzara en la mesa del jurado»

Porque la trayectoria de Lide Aguirre siempre ha sido especial. Estudió Derecho y llegó a trabajar como abogada laboralista, «pero después quise cambiar y dedicarme a lo que siempre me había gustado: el periodismo». Hizo un máster y empezó a trabajar en El Diario Vasco, donde permaneció hasta que decidió dar otro giro para dedicarse durante un tiempo a la vida familiar y cuidar de sus tres hijas. «Hay quien te mira raro por haber apostado por esta opción, pero yo lo hice muy meditadamente. Es una época. Soy joven y aún podré dar nuevos giros». Sus hijas tienen 6, 3 y 1 año.

«Escribir es mi vía de escape»

Lide Aguirre aprovecha este momento también para escribir, aunque sea rascando horas del sueño. «Escribir es mi vía de escape. Las niñas se duermen pronto y duermen bien. Como no veo la tele, me siento en la cocina para escribir. De día, las pocas veces que hay un rato, me voy a la casa de cultura del barrio o a Tabakalera».

Lleva tiempo enfrascada en una historia con muchos protagonistas «que me está costando más de lo que pensaba», y terminó también otra novela de humor. Pero un día se vio absorbida por un suceso «que llegó a obsesionarme» y necesitó «una catarsis para expulsar esas imágenes». Aquella catarsis «es la primera novela que sale de mi casa» y le llevó a las puertas del Planeta.

«Leí la noticia de una mujer que había matado a sus tres hijos en Francia y se había suicidado. Luego vi más casos de madres jóvenes que terminaban con la vida de sus hijos y después con ellas mismas», recuerda Lide Aguirre. «¿Qué puede llevar a una mujer aparentemente normal, como decían los vecinos en todas las crónicas, a algo tan terrible? Escribí un texto sin saber hasta dónde me llevaría. Resultó el primer capítulo. Seguí, sin parar, levantándome a las tres de la mañana porque sentía le necesidad de terminar ese relato y sacarlo fuera de mí. No soy una tétrica, y la asfixia de la maternidad no es el tema. Nadie sabe qué le pasa a esa madre. No busco justificar, sino comprender lo injustificable».

«Opté por dedicar este tiempo a cuidar de mis tres hijas. Escribir me completa»

El argumento arranca cuando una mujer y su hija aparecen muertas, colgando de un cerezo, en un pequeño pueblo del suroeste de Francia, Balansun, en lo que parece un suicidio. Una vecina de San Sebastián que cada semana viaja a aquella localidad a pasar el fin de semana con sus hijos se obsesiona por el caso y empieza una investigación casera, «pero conforme más avanza, la cosa más se complica», dice la autora. «Las cosas igual no son como parecen». Esa investigadora donostiarra es un 'alter ego' de la propia Aguirre.

Una cena con votaciones

Terminó 'La sombra del cerezo' un día de julio y envió el manuscrito al Planeta el día siguiente, justo cuando terminaba el plazo de admisión. «Me olvidé del tema hasta que hace unos días descubrí que mi novela estaba entre los diez finalistas. No lo podía creer». Escribió a la editorial y la invitaron a la cena del premio, un multitudinario acto en el Palau de Congresos lleno de 'glamour' y mil invitados. «Veía a tanto famoso alrededor... Fue divertido, sí».

«Fui con mi marido y nos sentaron en una mesa con otros finalistas», rememora Aguirre. «Periodistas amigos nos revelaron que se daba por seguro que Posteguillo y Barelli eran los ganadores, así que empezamos relajados. Pero durante la cena un portavoz del jurado va anunciando las sucesivas votaciones... y la mía avanzaba mientras otras caían. Me quedé blanca: ¿y si ganaba?».

«En la novela indago por qué una madre puede querer matar a una hija»

No ganó, pero su obra quedó la cuarta más votada. «No he tenido más noticias de la editorial. Ellos tienen derecho preferente de publicación hasta dentro de noventa días. Veremos qué pasa. Yo me siento recompensada ya: que un jurado de prestigio valore tu trabajo ya es un premio. Yo sigo escribiendo, sigo con mis hijas, sigo leyendo a autores como Dennis Lehane, Alberto Ladrón Arana u Orhan Pamuk».

Lide Aguirre se destapó en el Planeta. Un nuevo viaje acaba de empezar para una mujer «acostumbrada a los giros vitales».

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