El arte pop de Ed Ruscha sale a subasta

Una de las obras de Ed Ruscha, 'Standard Station', en venta (arriba). El artista en Suiza en 2006 (izquierda)./EFE
Una de las obras de Ed Ruscha, 'Standard Station', en venta (arriba). El artista en Suiza en 2006 (izquierda). / EFE

Una colección de 35 obras del artista norteamericano se venderán en Christie's

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

En el pop art había vida más allá de Andy Warhol. Uno de los grandes artistas de este movimiento es Ed Ruscha, un superviviente de aquella movida que revolucionó el mercado del arte y que con 81 años observa cómo la colección de los Clarke, una pareja de mecenas texanos, sale a subaste en Christie's. En total se venderán 35 trabajos que abarcan tres décadas, cuyo precio de salida alcanza los 650.000 euros en algunas de las piezas.

Como Jack Kerouac, Edward Hopper, Robert Frank y otros creadores que vivieron en la época de la gran expansión del automóvil y las carreteras pavimentadas en Estados Unidos, que ocurría junto a la dinámica de migración interna hacia las ciudades que se convertían rápidamente en megalópolis, Ruscha vivió los viajes terrestres como una fuente de estudios para sus obras. Idas y vueltas entre su Nebraska natal, a donde conducía habitualmente para visitar a su familia, a Los Ángeles, donde estudió arte y se estableció. De la costa del Pacífico al corazón del país, unos 2.500 kilómetros repletos de estaciones de servicio. 'Gas Station' sería así su serie más divulgada. Mientras atravesaba el país, exploraba los lenguajes artísticos, y con el pop art fijó tanto las tipografías de los carteles, en ocasiones única compañía en las desérticas rutas, y la magnitud de los espacios vacíos, a los que no temió.

Pintor y fotógrafo, utilizó con frecuencia la cámara y los libros artísticos de imágenes que comenzaban a surgir. En las décadas de los sesenta y setenta publicó una decena de fotolibros temáticos. Piscinas, cactus o carteles de venta inmobiliaria. Fue uno de ellos, 'Some Los Angeles Apartments', publicado por él mismo en 1965, el que abrió el apetito coleccionista de unos jóvenes Laura y Fred Clarke. En aquella época «no podíamos permitirnos comenzar a comprar», según él. Aquel libro les costó cuatro dólares de la época. Ahora se vende por unos 7.000 euros, mientras la biblioteca de 17 ejemplares de Ruscha tiene un precio de salida de 28.000 euros en la subasta de septiembre en Nueva York (Estados Unidos).

Más tarde los Clarke serían millonarios. Establecidos en California, visitaban con regularidad los talleres de los artistas, con quienes tenían una cordial amistad. De Ruscha adquirieron, entre otras obras, las pinturas 'I Was Gasping For Contact' y 'A Person Who is Very Nice', cuyas pujas empiezan por medio millón de euros. Como dijera Clarke en una entrevista: «No se trata de costo, se trata de valor».