Andrés Roca Rey recibe la Concha de Oro a la mejor faena

Roca Rey rodeado por miembros del jurado, formado por representantes de las peñas y asociaciones taurinas de Donostialdea. / MICHELENA
Roca Rey rodeado por miembros del jurado, formado por representantes de las peñas y asociaciones taurinas de Donostialdea. / MICHELENA

El matador limeño protagonizó el 14 de agosto del año pasado la mejor faena de la feria de Semana Grande

MANUEL HARINA SAN SEBASTIÁN.

El diestro limeño Andrés Roca Rey recibió ayer la Concha de Oro que la acredita como mejor matador de la feria de Semana Grande 2018 por la faena que protagonizó el 14 de agosto, cuando cortó tres orejas y salió a hombros de la plaza de Illunbe.

En un acto celebrado ayer en el salón Elcano del hotel María Cristina el presidente del jurado, el concejal Ernesto Gasco, entregó el preciado galardón al joven matador. Resaltó Gasco, la importancia de este trofeo en el mundo taurino, cuya primera edición ganó Antonio Ordóñez en 1965 y, que a pesar de los veinticinco años sin toros, pervivió e incluso se ha afianzado desde la inauguración de Illunbe.

Después de la entrega tomó la palabra Andrés Roca Rey, que resaltó la importancia que para un torero joven como él tiene el recoger este trofeo. Agradeció a la afición donostiarra y guipuzcoana la constancia y la perseverancia en mantenerse viva a pesar de los años sin toros. Por eso mismo valoró el propio trofeo y el orgullo que para él suponía el ganarlo e incluir su nombre en la galería de figuras que en estos más de cincuenta años le han precedido.

Mano a mano con Ponce

El 14 de agosto del 2018 se lidió una interesante y nada fácil corrida de Victoriano del Río y pudimos disfrutar como aficionados los que allí acudimos, de la maestría y la experiencia de Enrique Ponce frente a la frescura, el arrojo y también la torería de Andrés Roca Rey. A la postre, en esta ocasión, el joven peruano pudo con el maestro de Chiva; cortó tres orejas, salió a hombros y ganó el preciado trofeo de la Concha de Oro.

El toreo de Roca Rey tiene una impronta especial, es valiente, demasiado diría algún aficionado purista, pero no es un suicida, ese adjetivo tan común en el mundillo taurino. Porque torea muy bien, cada vez mejor... arriesga en la colocación, en la sucesión a veces inaudita de pases, en esos vibrantes comienzos de faena o en esos 'arrimones' finales en un palmo de terreno, ciñéndose de una forma casi imposible en el embroque. Y eso lo hace cada tarde, en cada plaza, y por eso se ha convertido en la figura emergente del toreo actual, imprescindible en todas las ferias convenciendo a los aficionados a base de valor y torería.