Aranzadi espera obtener «importantes resultados» de la época Neandertal en la cueva de Praileaitz

Aranzadi espera obtener «importantes resultados» de la época Neandertal en la cueva de Praileaitz

El año pasado en este espacio se encontraron restos que podrían tener hasta 100.000 años de antigüedad

ITZIAR ALTUNA

La cueva de Praileaitz I escondía en su interior material que ha permitido confirmar la presencia del neandertal hace entre 80.000 y 100.000 años allí. Pero esta cavidad podría seguir albergando más piezas y restos que aportarían nuevos datos sobre tiempos pasados. La Sociedad de Ciencias Aranzadi trabaja desde hace tres años en la nueva boca de entrada descubierta en julio de 2014.

CUEVA DE PRAILEAITZ

1.983
Año de su descubrimiento. Entre 2000 y 2009 se realizan las excavaciones y se descubren pinturas rupestres y collares del período Magdeliense (hace 15.500 años).
Año 2014. Se descubre una segunda boca de acceso a la cueva. Se halla material del período Paleolítico Medio (hace 40.000-12.000 años.)

Hasta la fecha se han realizado cuatro campañas de excavación, y en verano se llevará a cabo la siguiente, en la que se esperan obtener «importantes resultados», tal y como confirmó ayer el director de las excavaciones de Praileaitz I, Xabier Peñalver. La previsión con la que trabajan los arqueólogos es la de iniciar los trabajos cuanto antes, «a poder ser en junio», dijo.

Esta segunda entrada de la cueva tiene ya tres metros de altura -cuando la localizaron en 2014 apenas era un agujero de 50 centímetros-. Tras retirar el material que obstruía la entrada y ampliar la boca, el año pasado se procedió a excavar capas -35 en total de 10 centímetros de altura-, que proporcionaron algunos restos de industria de sílex, así como fauna correspondiente a especies como la cabra, el sarrio, el oso y el ciervo. «Si a estos tres metros de cota ya tenemos restos del Paleolítico Medio, vamos a ver qué hay más abajo. Da la sensación de que habrá bastantes metros de profundidad», agregó Peñalver. Este acceso presenta ya dos galerías, cuyas dimensiones van aumentando según avanzan los trabajos arqueológicos.

El director de la excavación señaló que Praileaitz I «está en camino de ofrecer mucho más». Indicó que con el hallazgo de la segunda boca de entrada y los nuevos espacios interiores que se están investigando, «se han abierto las puertas para adentrarnos en épocas más antiguas de la ocupación de los humanos de este lugar».

Desde que se descubriera este yacimiento prehistórico en 1983, las primeras labores de excavación e investigación de la cueva de Praileaitz I llevadas a cabo entre 2000 y 2009, demostraron hallazgos que corresponden al período magdaleniense, de hace 15.500 años. De esa época son los colgantes de cantos de piedra alargados, agujereados en uno de los extremos, que hacen pensar que allí los hombres y mujeres del tipo humano cromagnon llevaban a cabo ritos espirituales, con algún chamán de por medio. A principios de 2006, se localizaron varias pinturas rupestres, un conjunto no figurativo compuesto de varios puntos rojos y rayas, que fueron realizados hace unos 18.000 años y son atribuibles a la etapa Solutrense.

Halladas hace mes y medio pinturas de bisontes en Aitzbitarte

Las cuevas de Aitzbitarte en Errenteria se están revelando como un tesoro cuyo fondo no se adivina por el momento. El más reciente descubrimiento -aún sin presentar oficialmente a la espera de que concluyan los protocolos- son varios dibujos de bisontes de hace unos 14.000 años. Aunque tanto los responsables del departamento de Cultura de la Diputación Foral de Gipuzkoa como los de Aranzadi guardan un escrupuloso silencio en torno al hallazgo, el descubrimiento de estos dibujos se produjo hace mes y medio. Fuentes próximas, que elogiaron los trabajos realizados en los últimos tiempos en la zona, indicaron que se trata de un hallazgo «de primer orden».

La confirmación del hallazgo la realizó ayer la técnica foral de Arqueología, Mertxe Urteaga, quien se remitió a la existencia de unos protocolos de trabajo para posponer cualquier aclaración a la rueda de prensa que se celebrará en unas semanas. «Es normal que haya una gran curiosidad en torno a este tipo de hallazgos de arte rupestre y, sobre todo, paleolítico, pero los hallazgos se dan a conocer tras un proceso riguroso de estudio. Hay una serie de protocolos a seguir y estamos cumpliéndolos, de manera de cuando tengamos los resultados se darán a conocer exactamente cómo ha sido el descubrimiento y qué importancia tiene», señaló Mertxe Urteaga, que pidió «paciencia». Los protocolos señalan que la comunicación del hallazgo es el final de un proceso que arranca con la confirmación de su autenticidad, la protección de los accesos a las cuevas y la comunicación al Gobierno para su inclusión en el Decreto de Protección de Cuevas con Arte Parietal. La responsable foral de Arqueología recordó la existencia de «muchísimos factores que contribuyen a que seamos muy cautos en el tratamiento de esta noticia». Urteaga señaló que «una revisión del mundo de las cuevas nos está dando nuevos hallazgos y concretamente desde 2014 en Aitzbitarte se están sucediendo los hallazgos porque se está haciendo un trabajo de prospección muy minucioso, y porque hoy en día hay otros medios».

Lugar de excursión muy frecuentado por los jóvenes de la zona desde hace décadas, la mayor parte de las cuevas de Aitzbitarte tiene el acceso cerrado por una verja que sirve de protección. Los dibujos de bisontes del Paleolítico Superior encontrados ahora podrían dar una nueva dimensión a la colección de arte parietal que alberga el conjunto arqueológico de Landarbaso.

Un equipo de expertos de Aranzadi ultima la autentificación de los dibujos, una tarea que se lleva a cabo a través de «estudios especializados que analizan las características físicas de los soportes y de las figuras, la tipología, los recursos técnicos y demás detalles tecnológicos, la cronología, el período cultural y también se tiene en cuenta el contexto general del yacimiento, entre otras variables».

Pero la segunda entrada hallada hace tres años ha aportado vestigios mucho más antiguos, que demuestran que en esta zona del bajo Deba también vivió el neandertal durante el período llamado Paleolítico Medio o Musteriense -entre 40.000 y 120.000 años de antigüedad-. El año pasado aparecieron en esta cavidad restos de industria lítica y vestigios de fauna, tanto carnívoros, entre ellos un cráneo de oso, como herbívoros.

La protección del conjunto de Praileaitz no ha estado exenta de polémica, ya que la cueva se encuentra junto a la cantera de Sasiola y dentro de su ámbito de explotación. Tras el hallazgo de las pinturas rupestres paleolíticas, en 2007 el Gobierno Vasco aprobó un decreto por el que establecía un área de protección de 50 metros alrededor de la cavidad rupestre. Sin embargo, desde Aranzadi se sigue considerando «ridícula» esta medida. Peñalver insistió en que los nuevos espacios que aparecieron en 2014 «no están actualizados en este decreto», aunque «sí están incluidos en los 50 metros que incluye el perímetro». Desde Aranzadi se insiste en que las instituciones deberían actuar y ponerse de acuerdo, para que se pueda seguir trabajando en este espacio, que todavía podría arrojar nuevos e importantes descubrimientos.

Praileaitz 2000-2009

La Sociedad de Ciencias Aranzadi ha publicado un libro monográfico sobre Praileaitz I. En él se detallan los hallazgos, investigaciones y conclusiones que se han elaborado entre los años 2000 y 2009, es decir, en la primera boca que se halló. El ejemplar, que contiene 540 páginas, ha sido editado por el director de esta excavación y de este proyecto de investigación, Xabier Peñalver, la arqueóloga Sonia San José y el doctor en Historia José Antonio Mujika-Alustiza. Los tres participaron ayer en la presentación del libro, junto a la directora foral de Cultura, María José Tellería y el alcalde de Deba, Pedro Bengoetxea.

El proceso de elaboración de este trabajo comenzó a la par que el proyecto de investigación, hace 17 años, y se ha prolongado durante años. El libro se divide en 23 capítulos, en los que se detallan las conclusiones aportadas por 38 investigadores, pertenecientes a 20 departamentos y centros de diferentes países europeos, que han participado en la tarea de investigación en la cueva, tanto en el campo como en el laboratorio.

De este trabajo se deduce que la cueva fue un lugar en el que se desarrollaron actividades de tipo cultural o ritual hace al menos 15.500 años. El hallazgo más importante ha sido una serie de 29 colgantes, en su mayor parte de piedra negra y decorados, agrupados en collares, así como lápices de ocre y otras piezas de mueble.

Los 23 estudios abordan cuestiones referentes al entorno, la fauna y la industria lítica. Así, Arantxa Aranburu ha realizado un estudio sobre la geología de la zona. José Miguel Edeso ha estudiado el entorno, y ha hecho un análisis del relieve de la zona que ahora se encuentra bajo el agua del mar. Hay que tener en cuenta que hace 15.000 años, en la época Magdaleniense, el mar se encontraba a diez kilómetros de la cueva en cuestión.

María José Iriarte ha analizado los pólenes encontrados en la cavidad. Mónica Ruiz y la ya fallecida Lydia Zapata se encargaron en su día de analizar los restos vegetales carbonizados. Xabier Murelaga se ha encargado de los microvertebrados, que informan sobre los cambios climáticos, y las aves han sido estudiadas por Marta Moreno. La industria lítica -los colgantes y demás- ha sido analizada por Francesco DErrico, Marian Vanhaeren y S. Rigau.

La directora foral de Cultura señaló que el libro repasa las características más importantes del yacimiento ubicado en Deba, así como las perspectivas que sigue ofreciendo de cara a la investigación del período Paleolítico, Superior y Medio. Por su parte, el alcalde de Deba agradeció tanto a Aranzadi como a la Diputación el esfuerzo llevado a cabo para su edición.

El monográfico está disponible en una edición en papel y una versión digital de acceso libre, que se puede consultar en la página web de Aranzadi, en su totalidad o por artículos.

Este viernes se ha organizado una charla, en la que se detallarán las conclusiones que recoge la publicación. Bajo el título Praileaitz I: pasado, presente y futuro, algunos de sus autores ofrecerán una conferencia en el centro cultural Koldo Mitxelena, a partir de las siete de la tarde.