El primer corte de pelo, a John Malkovich

Jaio Martinez cortó el pelo y arregló la barba a Malkovich el pasado domingo, y después se fotografió con él a las puertas de la peluquería que ayer abrió en Donostia. /
Jaio Martinez cortó el pelo y arregló la barba a Malkovich el pasado domingo, y después se fotografió con él a las puertas de la peluquería que ayer abrió en Donostia.

El flamante premio Donostia se convirtió por sorpresa en el primer cliente de la peluquería que Jaio Martinez abrió ayer en Donostia

AMAIA CHICO SAN SEBASTIÁN.

«Que tu primer cliente sea John Malkovich no tiene precio». Jaio Martinez aún está recuperándose de la sorpresa que se llevó el domingo cuando ultimaba la apertura de su nueva peluquería en San Sebastián, y colaboraba en una masterclass sobre fotografía de bodas que su marido Oier impartía a un grupo de profesionales. Era mediodía. La joven donostiarra estaba a sus cosas, peinando a su amiga Anne y a su pareja Juan para la sesión de fotos, cuando alguien se detuvo ante el escaparate de 'El marco blanco' a mirar los precios.

-«¿Me podéis rasurar y cortar la barba?», preguntó el actor asomándose por la puerta.

-«¿Perdona?», pensó Jaio. «Naturalmente».

La escena descrita por la protagonista resultó al final tan natural como surrealista. «Primero sí me puse un poco nerviosa... ¡era John Malkovich, no me lo esperaba! Pero como le vi tan relajado a él, casi medio dormido... enseguida me relajé yo también», explica esta joven peluquera que ayer abrió 'oficialmente' la puerta de su negocio en la calle Larramendi.

«Solo me dijo que estaba de vacaciones», cuenta Jaio. «Iba acompañado de su mujer, pero cuando decidió quedarse, ella se marchó». El flamante premio Donostia en 1998 entró en el local, se sentó y se dejó hacer. «Le rasuré el pelo al cero, le di forma a la perilla porque traía barba y se la arreglé», explica la peluquera, aún incrédula por haber inaugurado su tienda con tan distinguido cliente. «Luego le pregunté si quería crema en la cara, y le di un pequeño masaje», continúa. En total, media hora de trabajo que acabó con unas cuantas fotografías a las que Malkovich accedió gustoso, y con la correspondiente factura. «Le regalé la perilla. Solo le cobré 15 euros por pasarle la maquinilla, pero me dio 20», explica Jaio 'confiando' en que el actor vuelva a visitarle en su próxima visita a Donostia. «Ojalá lo haya ganado como cliente fijo», dice entre risas.

Jaio reservará algún hueco en su local para dejar constancia de una anécdota que, según sus amigos, supone un buen augurio para su empresa. «Eso es empezar con buen pie», le animaban tanto los que compartieron con ella la ilustre visita, como los que se enteraron de ella por las redes sociales. El actor no estará probablemente en la fiesta de inauguración que Jaio celebrará en el local el próximo día 4 a las ocho de la tarde, pero su historia sí copará a buen seguro las conversaciones de los asistentes.

En Tabakalera

Tal vez, el actor fue también objeto de comentarios ayer entre quienes se cruzaron con él en Tabakalera. Malkovich lleva unos días en Donostia. Se le ha visto en el mercado de San Martín comprando flores, 'acicalándose' en la peluquería de Jaio Martinez, y de visita en el centro de cultura contemporánea junto a su amigo Chema Prado, exdirector de la Filmoteca Española. Con él, recorrió el edificio, conoció el trabajo y las instalaciones que ocupa la Filmoteca Vasca, y visitó las dependencias del Zinemaldia donde saludó a su director José Luis Rebordinos.

«Es una persona muy curiosa, educada y culta, que se ha interesado por cómo trabajámos», explicaba Joxean Fernández, el director de la Filmoteca Vasca, que junto a su equipo ejerció encantado de cicerone para el afamado actor de 63 años, habitual del Zinemaldia. Desde que en 1998 recogió su premio Donostia, ha vuelto en otras cuatro ocasiones para presentar película, la última en 2014.

 

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