«Kukuxumusu es bastante más que Mikel Urmeneta, que nos deje intentarlo»

El diseñador Ricardo Bermejo lleva las riendas de Kukuxumusu desde hace tres años./
El diseñador Ricardo Bermejo lleva las riendas de Kukuxumusu desde hace tres años.

Las aguas de Kukuxumusu bajan más revueltas que nunca después de dos sentencias contra Mikel Urmeneta. Ricardo Bermejo expone su versión de lo ocurrido

BORJA OLAIZOLASAN SEBASTIÁN.

Ricardo Bermejo, de 63 años, fue el salvavidas al que se aferró Mikel Urmeneta cuando Kukuxumusu estuvo a punto de naufragar. El diseñador salvó del KO a la firma pero cuando intentó enderezar su rumbo chocó con el dibujante. La colisión llevó a los dos a los tribunales, primero por agresión y amenazas, y después por la utilización de algunos dibujos cuyos derechos habían sido vendidos por Urmeneta. Los jueces han dado por dos veces la razón a Bermejo, que lamenta el daño en la imagen de Kukuxumusu y no se explica que el dibujante se presente como víctima.

- ¿Cuándo conoció a Mikel Urmeneta?

- Le conozco desde hace años porque Pamplona es una ciudad pequeña. Durante una época me convocaban con frecuencia como jurado para los concursos de carteles y Mikel solía presentarse a muchos de ellos. No habíamos tenido ninguna relación profesional aunque los dos nos dedicábamos a facetas creativas, yo como diseñador y él por la vía de la ilustración. Hablábamos si nos encontrábamos y solíamos tomar algo juntos en Sanfermines, pero todo se quedaba en eso.

- Hasta que fue a buscarle porque Kukuxumusu tenía problemas.

- Urmeneta se puso en contacto conmigo en agosto o septiembre de 2013. Estaban a punto de cerrar, habían pasado por siete EREs y habian tenido que despedir a 70 personas. Tenían una deuda con Hacienda de 1,6 millones y los bancos no les daban más dinero.

- ¿Por qué contactó con usted?

- Me buscó porque yo venía de la parte creativa y Kukuxumusu necesitaba una revitalización, un cambio en la visión de las cosas que a veces solo se puede hacer con gente nueva. Quería dar un impulso comercial, creativo y financiero porque Kukuxumusu venía de una etapa muy dura. Koldo y Txomin, sus dos socios, habían salido de la empresa muy agotados, el proceso había sido muy doloroso.

- La crisis les había puesto contra las cuerdas.

- Les pasó como a mucha otra gente que no supo verla o que la vieron demasiado tarde. Habían crecido mucho y les pilló con demasiadas cosas abiertas. A eso hay que añadir que Urmeneta hacía ya tiempo que no se dedicaba mucho a la empresa. Sus dos socios se ocupaban de la gerencia y las finanzas, pero el tema creativo lo tenía bastante abandonado. De hecho, sólo el 10% de los dibujos que se hicieron en Kukuxumusu entre 2008 y 2015 habían salido de sus manos.

- ¿Qué le pidió Urmeneta?

- Que les echase una mano en la reactivación de la empresa. Aunque él nunca había sido empleado de Kukuxumusu, se comprometió a seguir haciendo su labor creativa desde fuera. Es una persona que tiene mucha mano para las relaciones públicas, que está en contacto con mucha gente y que por tanto resulta la más indicada para detectar tendencias. Alcanzamos un acuerdo: yo me ocupaba de la gestión del día a día y él se encargaba de aportar ideas. Como cualquier director artístico, él tenía que nutrir de ideas a la empresa.

- ¿Introdujo más cambios?

- Mantuvimos al equipo directivo porque queríamos conservar el espíritu de Kukuxumusu, nunca fue nuestra intención modificarlo.

- ¿Cuándo surgieron las primeras diferencias?

- Yo le proponía algunas ideas para intentar captar nuevos públicos y mercados, y a todo me decía que no. Sin embargo, no aportaba ideas, no proponía dibujos, no planteaba nuevas líneas de trabajo. Se produjo un choque de intereses porque había que mover la empresa, recuperar la confianza de los clientes, mantener los puestos de trabajo, pagar todos los meses las nóminas y eso solo se consigue trabajando. Como me di cuenta de que no estaba por la labor, le dije que había que renegociar su contrato porque era muy alto para la situación de la empresa. Facturaba unos ingresos de más de 250.000 euros, que puede estar muy bien si la firma gana mucho dinero, pero cuando no es así...

- ¿Cuál fue su reacción?

- Cuando le hablé de que teníamos que renegociar el contrato me encontré con una respuesta de una violencia inusitada. Se plantó en mi despacho amenazándome y me tiró el ordenador al suelo. En toda mi vida laboral nunca me había enfrentado a una situación así. Ahí fue cuando se produjo una ruptura total de confianza. Me di cuenta además de que a él sólo le interesaba cobrar porque ya tenía montada su nueva empresa.

- La relación se deterioró a pasos agigantados.

- No tengo por costumbre pagar a nadie por no trabajar. Puede que en el pasado él lo hiciese, pero tal y como estaba entonces la empresa no solo era impensable, sino que además representaba un agravio comparativo para el resto de los trabajadores.

«Vais a conocer al diablo»

- ¿Intentaron arreglarlo antes de ir a los tribunales?

- Quise llegar a un arreglo porque soy de los que piensan que más vale un acuerdo que un juicio. Sin embargo, fue imposible. Se pueden tener discusiones, pero que una persona venga a tu despacho, te tire el ordenador, amenace a los que trabajan en la empresa y te diga que 'vais a conocer al diablo' es una cosa de otro mundo. Le denuncié a la Policía, fue la primera vez en mi vida que denunciaba a alguien. Los jueces nos dieron la razón tanto en lo de las amenazas como en los derechos de los dibujos.

- Urmeneta reaccionó ante esa última sentencia diciendo que Kukuxumusu se iría a la mierda sin él.

- Tiene un ego desmedido. Kukuxumusu no es Mikel Urmeneta, me sorprende que no recuerde a los dos socios que trabajaron 25 años con él. Se encargaba de los dibujos y lo hacía muy bien porque es muy bueno en lo suyo, pero una empresa no se construye solo con unos dibujos. En Kukuxumusu llegó a haber cien personas trabajando, digo yo que algo harían. Decir que la empresa se va a ir a la mierda sin él... Tiene un punto de narcisismo excesivo. Que nos deje intentarlo al menos.

- Arremete además contra los que llama los 'ilustraidores'.

- Quiere promover una ola de apoyo a sus tesis e interpreta a su manera la sentencia para desinformar al mundo de la ilustración. Es verdad que es un sector muy atomizado, con dibujantes en precario que muchas veces trabajan incluso sin contrato. Pero ese no es el caso de Urmeneta porque él vendió los derechos de una serie de dibujos y eso significa que ya no puede utilizarlos.

- Visto desde fuera parece algo complicado establecer la frontera entre lo que puede o no puede dibujar.

- Nadie cuestiona que esos dibujos sean suyos, pero él ha cedido los derechos de explotación comercial a la empresa, los ha vendido. Tú puedes dibujar con el estilo de Disney todos los personajes que quieras, pero no puedes utilizar a Mickey con fines comerciales porque le ley protege al titular de los derechos de ese personaje. Lo mismo pasa con los diseños de Mariscal o con los dibujos de Tintín, que están registrados. Puedes dibujar personajes con el estilo de Tintín pero no puedes utilizar al personaje Tintin.

- Urmeneta, por ejemplo, puede seguir haciendo dibujos con su estilo pero no puede utilizar a su personaje más icónico, el toro Testis.

- Es que él vendió a la empresa los derechos de más de 150 dibujos de Testis y por lo tanto es casi imposible que haga una cosa original de ese personaje. Él dice que los personajes no están cedidos, y es cierto, pero están cedidos 150 dibujos de ese personaje. La sentencia no entra en el asunto de los personajes, él dice que lo va a demandar y si lo demanda ya veremos lo que dice el juzgado. Nosotros hablamos de dibujos concretos que están registrados y cuyos derechos fueron vendidos a la empresa.

- ¿De cuántos dibujos hablamos?

- Él suele hablar de 15.000, pero en realidad los dibujos que tenemos contabilizados en la empresa no llegan a 6.000.

- Lo que Urmeneta llama el universo Kukuxumusu, vamos.

- Entre esos 6.000 dibujos están algunos de los que más se identifican con la marca. Los derechos de muchos de ellos están cedidos a otras empresas, de forma que si se utilizan de forma inadecuada podrían demandarnos a nosotros. Esto no es algo que hacemos por capricho, si queremos que Kukumuxu siga adelante tenemos que proteger ese patrimonio.

- ¿Está afectando el pleito a Kukuxumusu como marca?

- A la reputación de la empresa le está haciendo mucho daño. No entiendo que Urmeneta intente presentarese además como víctima si la venta de lo dibujos se consumó cuando él era el administrador de la empresa, mucho antes de mi llegada.

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