La Oreja de Van Gogh celebra una gran fiesta en su propio hogar

La Oreja de Van Gogh, con su solista, Leire (arriba), hizo las delicias del público en un Kursaal lleno, con la asistencia, entre otros, de algunos futbolistas de la Real./
La Oreja de Van Gogh, con su solista, Leire (arriba), hizo las delicias del público en un Kursaal lleno, con la asistencia, entre otros, de algunos futbolistas de la Real.

La escenografía con lámparas y alfombras reforzó el ambiente cercano y acogedor para un público que abarrotó el auditorio

RICARDO ALDARONDOSAN SEBASTIÁN.

Con el auditorio del Kursaal absolutamente lleno y las entradas agotadas desde hace dos meses, la expectación anoche para volver a ver y escuchar a La Oreja de Van Gogh en su propia ciudad era enorme. «Está noche concierto en casa», habían escrito en su Twitter los componentes del grupo donostiarra, dando a entender la especial ocasión que suponía para ellos. A lo largo del día desvelaron otros detalles por el mismo medio, la llegada a la prueba de sonido en el Kursaal, o el rincón de la batería, con el nombre del grupo escrito en el bombo «como los grandes», bromeaban.

A lo grande, como cabía esperado, fueron recibidos en el escenario Leire, Xabi, Haritz, Álvaro y Pablo, desde las primeras notas suaves de 'Estoy contigo', con un crescendo épico preparado especialmente para el directo, y que hizo que el público se volcara desde el primer momento. Esa canción emocional, que habla de forma sutil de la enfermedad de Alzheimer, y quiere transmitir afecto, unión y entrega hacia los seres queridos, se convirtió en una declaración de principios del grupo para un concierto en el que, como ellos mismos reconocían previamente, salen a dar lo máximo de sí mismos para el público que está con ellos durante cada minuto del concierto y que contribuye coreando muchas de las canciones.

Con un público de todas las edades, desde sus coetáneos que les siguen desde el principio, a fans de distintas generaciones que se han incorporado a lo largo de los veinte años que ahora cumple La Oreja de Van Gogh, además de los propios hijos de los músicos, el concierto dio un especial protagonismo al nuevo álbum, 'El planeta imaginario', que sonó casi por entero con canciones como 'Diciembre', 'Verano', la denuncia contra el maltrato de 'No vales más que yo', el ritmo latino de 'Camino de tu corazón' o la enérgica 'Pálida luna' intercaladas a lo largo de la noche con los éxitos del pasado.

Otro concierto en enero

La especial cercanía y calor del público donostiarra que el grupo siempre destaca, se volvió a poner en evidencia en un ambiente especialmente familiar y de gran complicidad. Igualmente acogedora era la escenografía, que recreaba con múltiples lámparas hogareñas el local de ensayo donde La Oreja de Van Gogh compone sus canciones, y que se completaba con distintas alfombras de salón que cubrían buena parte del escenario.

A la segunda canción, 'El último vals', ya estaba todo el auditorio en pie bailando. Pero hubo momentos muy emotivos, como cuando Pablo tocó junto a Leire al borde del escenario la canción que escribió para su primera hija, 'Palabras para Paula', que estaba sentada frente a su aita en la primera fila.

No faltaron desde el comienzo canciones tan emblemáticas como '20 de enero', 'Vestido azul' o 'París', que fueron coreadas por el público, y se convirtió la noche en una fiesta de casi dos horas y media. La Oreja de Van Gogh completará este encuentro con su ciudad con un segundo concierto el 21 de enero, también en el Kursaal, y para el quedan ya pocas entradas a la venta.