El vigía del patrimonio marítimo vasco

José María Unsain y Soco Romano, codirectores del museo, ante la fachada de la casa-torre que lo alberga./
José María Unsain y Soco Romano, codirectores del museo, ante la fachada de la casa-torre que lo alberga.

Untzi Museoa celebra el veinticinco aniversario de su inauguración

TERESA FLAÑOSAN SEBASTIÁN.

Hace veinticinco años se inauguraba en Donostia un pequeño espacio con muchas aspiraciones e ilusiones: el Untzi Museoa. En estos cinco lustros han pasado por sus dependencias algo más de 500.000 personas y se han realizado 33 exposiciones temporales, además de la permanente que estuvo en la planta baja quince años. Este lunes se presenta el programa de actividades que tendrán lugar a lo largo de junio servirá para celebrar las bodas de plata y hoy invitan a un pequeño aperitivo a sus amigos más fieles.

A mediados de los años 80 del siglo pasado, la Diputación Foral de Gipuzkoa se encontró, gracias a la Ley de Territorios Históricos, con la propiedad de un edificio civil del siglo XVIII en el muelle donostiarra. Era la casa-torre que el consulado -entidad que agrupaba a marinos y comerciantes de la ciudad- construyó para controlar la actividad portuaria y ofrecer servicios de vigilancia de entrada y salida de barcos, cobro de impuestos de amarre, control de carga y descarga... Incluso tenía una pequeña cárcel, fue centro de salvamento marítimo y escuela náutica.

En los años 60 y 70 del siglo pasado perteneció al Ministerio de Obras Públicas y llegó a ser la residencia del capataz y encargado de los muelles. También sirvió para alojar la lancha del farero de la isla, lo utilizó como vivienda un chófer de la delegación de Obras Públicas y fue oficina para la matriculación de coches.

UNTZI MUSEOA

Inauguración. Abrió sus puertas el 23 de mayo de 1991 en la casa-torre del antiguo consulado del muelle donostiarra.

Objetivos. Centro destinado a contribuir a la conservación, estudio y divulgación de la historia y el patrimonio marítimo vasco.

Los trabajadores. Soco Romano y José María Unsain (directores), Aitor Buitrón (responsable de educación), Ana Iza (secretaria y bibliotecaria), Gorka López de Alda (vigilante, ordenanza y mantenimiento), Peio Urrutia (refuerzo de fines de semana y colaborador en las publicaciones).

Celebración. Un programa de actividades que comenzó el viernes y se prolongará a lo largo de junio.

Responsables del departamento de Cultura de la Diputación pensaron que sería un buen espacio para un museo naval. Se encargó el proyecto a Soco Romano que estudiaba museología en París, becada por el ente foral. Con José Mari Unsain creó un equipo para desarrollar durante más de dos años ese proyecto. Se inauguró en mayo de 1991.

Romano y Unsain siguen al frente de la gestión, que periódicamente sale a concurso, y recuerdan «las pocas piezas que teníamos al comenzar. Buscamos por todos lados: en el Aquarium, San Telmo, también se compraron algunas como retratos de barcos del siglo XIX o instrumentos de navegación para aquella exposición permanente que era una síntesis de la historia marítima vasca. Contábamos con un par de bateles porque hacíamos énfasis en la construcción naval».

Ahora su fondo está compuesto por más de 7.000 piezas con grabados, pinturas, fotografías, postales, carteles, cartas marinas, planos, instrumentos de navegación, embarcaciones, objetos etnográficos, elementos de patrimonio industrial y arqueología subacuática. La biblioteca especializada cuenta con 5.054 libros y el archivo con unos 4.000 documentos entre impresos y manuscritos.

Desde el principio los responsables de Untzi Museoa tuvieron claro que, a pesar de sus dimensiones reducidas, iba a ser un museo y no un centro de interpretación. Para ello han aplicado siempre las normas que establece el Consejo Internacional de Museos (ICOM). «Nuestros objetivos son investigar, recuperar, conservar, proteger, divulgar, difundir...», explica Soco Romano y Unsain añade que «no hemos querido limitarnos a la mera exhibición.

Los inicios estuvieron cargados de ambición como cuando nada más inaugurar acometieron el reto de cambiar un real decreto que les impedía recuperar las embarcaciones que iban a ser hundidas porque habían quedado fuera de servicio. «Era evidente que solos no podíamos y nos apoyaron los museos de todo el litoral español. Hicimos una solicitud y logramos que el Parlamento cambiara la ley. Gracias a eso, siempre que haya una institución cultural detrás, ahora se pueden conservar esas naves».

Otra gran victoria, tras una larga y dura pelea, fue salvar la draga Jaizkibel después de que dejó de funcionar en 1984 y que en 1994 comenzó a ser desmontada, gracias a que consiguieron que se declarara bien cultural. «Fue la primera embarcación que se declaró monumento en todo el Estado». En total han recuperado 40 embarcaciones de diferente tamaño entre las que destacan el batel de pesca costera Gurutze Santua (1925), la lancha de los prácticos de Pasaia Calderón (1939) o el pesquero San Vicente (1933). «En esos momentos aquí la idea de patrimonio marítimo resultaba muy ajena. Fue una de nuestras aportaciones más novedosas porque ese tema del patrimonio flotante no se trataba».

Un gran aliado

El Museo Naval de Madrid fue uno de los cómplices con los que contaron desde el principio. «El año pasado murió el que fue su director durante años, Cristóbal González-Aller, que nos ayudó muchísimo. Para la primera exposición temporal, que fue en 1992, dedicada al constructor naval Antonio de Gaztañeta del siglo XVII, nos prestó muchas piezas. Empezamos una relación con ese museo que ha sido muy fructífera. Muchas de las muestras pequeñas que hacíamos en la ganbara se surtían de ahí. A los trabajadores de ese museo les decía 'tratad bien a esos chicos' y nos traíamos documentos increíbles».

Algunas de esas exposiciones que recuerdan con especial cariño, además de la de Gaztañeta, son 'Euskadiko Gudontzidia. La Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi, 1936-1939' (1988), 'Bajo pólvora y estrellas. Churruca y otros marinos vascos de la Ilustración' (2000), 'La memoria sumergida. Arqueología y patrimonio subacuático vasco' (2004) y, sobre todo, 'Los Baroja y el mar. Homenaje a Julio Caro Baroja' (1995). «Trajimos materiales de Itzea que aparecen nombrados en 'Las aventuras de Shanti Andia' y reconstruimos el salón verde de la casa. Fue muy entrañable y dio paso a un itinerario barojiano por la ciudad». Caro Baroja siempre ha sido un referente para Unsain y Romano. En las publicaciones del museo introducen «algunas de sus lúcidas frases.

Nueva etapa

En 2007 consideraron que la exposición permanente ya estaba suficientemente amortizada y se replanteó otro modelo de museo. Apostaron por muestras temporales de larga duración. «Esto nos permitió presentar más piezas y más grandes, además de un discurso mucho más profundo».

'San Sebastián, ciudad marítima' fue la primera experiencia con la remodelación de las plantas del edificio. Ha sido la única vez que se ha expuesto en la ciudad el cuadro de la visita de Felipe III a Donostia, que se encuentra en El Escorial, y también se exhibieron muchos materiales de la época romana. La siguiente, 'Los vascos y el Pacífico. Homenaje a Andrés de Urdaneta' (2008-2011) les llevó a presentar bicicletas Orbea en China o hablar de los pelotaris en el Lejano Oriente. 'Cazadores de ballenas' (2011-2013) fue la primera vez que se realizaba una exposición sobre este tema en el País Vasco.

Unsain considera que «nos han permitido dar un repaso a los temas más importantes relacionados con el mar. Todas han venido acompañadas de publicaciones con una importante trabajo de investigación, primero en papel, y ahora en la red por temas presupuestarios. No son catálogos recopilatorios de obras. Por ejemplo, el libro sobre los balleneros recibió un premio a la calidad editorial».

De cara al futuro tienen dos planteamientos, uno a largo plazo, que incluiría la recuperación de un proyecto bastante ambicioso que realizaron por encargo de la Diputación hace diez años para un museo de mayores dimensiones en Pasaia, y otro centrado en el día a día con la preparación de un libro sobre la exposición actual 'Las mujeres y el mar' que presentarán en septiembre y seguir la investigando para la próxima muestra que será sobre las regatas y traineras en el Cantábrico.

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