Un año por delante para afinar

Entregados. Un grupo de alumnos interpreta una de las piezas del repertorio durante el ensayo celebrado ayer en el Estadio de Anoeta./
Entregados. Un grupo de alumnos interpreta una de las piezas del repertorio durante el ensayo celebrado ayer en el Estadio de Anoeta.

La reunión de 5.000 alumnos de escuelas y grupos de música en Anoeta evidencia que la inauguración de Emusik está aún muy 'verde'

ALBERTO MOYANOSAN SEBASTIÁN

. Un repertorio desigual en el que no todas las piezas funcionaron, unas interpretaciones en las que algunas escuelas sobresalieron por encima de otras, un sonido deficiente, un escenario que se quedó muy grande y un espectáculo que, en definitiva, está aún más que verde son algunas de las conclusiones que permitió extraer el ensayo del concierto inaugural de Emusik, celebrado ayer en el Estadio de Anoeta. Y por otro lado, quedan las ideas de que sobra entusiasmo en la organización y que el plantemiento, bien trabajado y con un presupueso más acorde a las dimensiones del montaje, puede funcionar el 5 de mayo del próximo año, a partir de las once de la mañana, cuando el mismo escenario acoja la inauguración del Encuentro de Escuelas de Música Europeas, con un mínimo de 20.000 instrumentistas, en la que será la mayor concentración musical celebrada en Europa. Lo de ayer fue precisamente un ensayo cuyo objetivo era detectar los errores para proceder a su corrección.

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Más de 5.000 alumnos de entre ocho y ochenta años pertenecientes a 76 escuelas y grupos de música, bajo la batuta de Juan José Ocón, tomaron parte en el ensayo general de ayer tarde en Anoeta, ante un público conformado por unas 10.000 personas, según la organización, que no consiguieron eliminar el aire un tanto desangelado que ofrecieron las gradas del estadio. La organización optó por instalar a músicos y público en las tribunas, dejando libres las localidades de los dos fondos de porterías. El objetivo era calibrar el comportamiento del sonido a lo largo y ancho del estadio. Y hay que reconocer que fue manifiestamente mejorable.

En cuanto a la ejecución de las cinco canciones que conformaban el repertorio seleccionado, algunas piezas funcionaron mejor que otras y tampoco todas las escuelas acudieron al estadio con el mismo grado de preparación. En cuanto al diseño del espectáculo, momentos álgidos alternaron con tiempos 'muertos', dando al traste con el ritmo que se supone que se deseaba imprimir. Fuera como fuese, la organización se mostró extraordinariamente satisfecha del resultado de un ensayo que hace apenas unos meses iba a limitarse a ser una prueba acústica y terminó convirtiéndose en un gran concierto. «Problemas y fallos, muchos; pero todos subsanables. Lo principal es que hemos comprobado que la idea es buena», aseguraba el director de la Escuela de Música y Danza de Donostia, Mikel Mate, impulsor, organizador y dinamizador del evento, en estrecha colaboración con Donostia 2016.

5.000
músicos de entre ocho y ochenta años procedentes de 76 escuelas y grupos musicales participaron ayer en el ensayo. Cada instrumentista recibió dos invitaciones para amigos y familiares. Mil se situaron una tribuna y cuatro mil en la otra.

El repertorio lo conformaron cinco piezas: un agurra -bailado entre otros por el alcalde donostiarra, Juan Karlos Izagirre-, 'Txantxon Piperri', de Toribio de Alzaga -primera ópera escrita en euskera-, 'El Himno de Europa', la 'Marcha de San Sebastián', de Raimundo Sarriegi y 'Musikatu Bizitza', obra con la que la compositora beasaindarra Garazi Zabaleta ganó el concurso abierto para seleccionar la sintonía del Festival Emusik 2016. El concierto será grabado por Euskal Telebista y emitido por alguno de sus canales en fecha aún por determinar. Hubo fragmentos de hip hop y otros de música tecno. La organización deberá analizar ahora qué funcionó correctamente y qué elementos no terminaron de encajar. Y al acabar el concierto así se comprometieron a hacerlo.

A los momentos de mayor entusiasmo, como la interpretación de la 'Marcha de San Sebastián', le siguieron otros de un cierto desconcierto, como el que reinó durante algunos momentos de la interpretación del 'Himno de Europa', o de desconexión por buena parte de los intérpretes. En las dos pantallas de Anoeta, una grabación de Ocón dirigiendo los movimientos se emitía en vano, por cuanto las dimensiones eran tan reducidas que resultaba difícil captar las imágenes en la distancia.

En el césped del estadio, alumnos de la Escuela de Música y Danza de Donostia acompañaron con sus movimientos la música interpretada en directo o pregrabada por la Orquesta Sinfónica de Euskadi, el Orfeón, el Coro Easo y la Coral Andra Mari. A reseñar también los aplausos con los que los propios alumnos de los centros de música recibieron la mención de sus nombres durante una presentación en la que el sonido no jugó precisamente a favor. El ensayo fue grabado por ocho cámaras de ETB, una de ellas instalada en un dron, y será emitido en fecha y hora aún por determinar.

Era el Día de Europa. Todo empezó a las 15.30 horas, cuando una pequeña comitiva de personas, entre las que se encontraban el alcalde Izagirre; el director general del 2016, Pablo Berástegui; la concejala de Cultura, Naiara Sampedro; y una treintena de ciclistas partía del Boulevard, rumbo al Estadio de Anoeta. Poco a poco, los participantes en el ensayo se iban acercando a las inmediaciones de la instalación deportiva. Fueron los miembros de la compañía bilbaína de teatro Hortzmuga, subidos en cinco vehículos a pedales, quienes abrieron la comitiva en su acceso al estadio por las pistas de atletismo. Eran las cinco y diez de la tarde. Justo sesenta minutos más tarde, todo había concluido, pese al empeño de algunos músicos en continuar la fiesta al grito de «¡beste bat, beste bat!» y los sones de 'Paquito El Chocolatero'.