«Muy pocas vidas de reinas fueron un cuento de hadas con final feliz»

Cristina Morató es la próxima conferenciante en el Aula DV.
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Cristina Morató es la próxima conferenciante en el Aula DV.

Su último libro, 'Reinas malditas', descubre el lado humano de seis soberanas europeas con vidas desdichadas en cortes deslumbrantes

MARIO GARCÍA SAN SEBASTIÁN.

La escritora y periodista Cristina Morató (Barcelona 1961) muestra en su nuevo libro, 'Reinas malditas', el perfil más humano de seis soberanas europeas ampliamente biografiadas: Isabel de Baviera, María Antonieta, Eugenia de Montijo, Alejandra Romanov, Cristina de Suecia y Victoria de Inglaterra. La investigación de Morató descubre aspectos sorprendentes de unas mujeres que, más allá del esplendor de sus cortes, se sintieron desdichadas cuando no rechazadas e incluso despreciadas. La escritora catalana es la invitada, mañana, del Aula DV.

Conferenciante: Cristina Morató.

Lugar: Koldo Mitxelena.

Día: Miércoles, 11.

Hora: 19.30.

- Llama la atención el título del libro porque no se refiere a personajes perversos ni miserables, sino desdichados.

- Cuando me refiero a 'malditas' lo hago por dos motivos: uno, porque fueron reinas muy golpeadas por las tragedias personales y bastante incomprendidas en su época, y dos, porque fueron, salvo la reina Victoria de Inglaterra, unas reinas muy maltratadas por la historia.

- ¿Qué las relaciona?

- Lo que las une a todas es que han sido mujeres desdichadas. Todas comparten la soledad, la nostalgia, la falta de amor y, en algunos casos, la dolorosa pérdida de sus hijos, los fracasos matrimoniales y el sentirse extranjeras.

- ¿Por qué precisamente estas seis?

- Me ha atraído descubrir su lado más humano. He elegido a estas porque están en el imaginario de todos. ¿Quién no conoce a Sisí? El reto era descubrir qué había más allá de estas reinas tan famosas, más allá de su imagen oficial.

- Toda una labor de investigación.

- El reto era intentar mostrar una imagen distinta de unas reinas muy bibliografiadas. Las únicas fuentes a las que he podido recurrir han sido las cartas, diarios personajes y memorias de sus fieles damas de compañía. En estos documentos están los sentimientos y la verdadera naturaleza de estas reinas.

- ¿Cuánto tiempo le ha llevado documentarse?

- Más de dos años. Además, existen muchísimas biografías, en alemán, en inglés y en francés, aunque el problema de las biografías es la mirada personal del autor. Y para descubrir las luces y las sombras del personaje hay que recurrir a otro tipo de fuentes.

- ¿Alguna sorpresa?

- Sí, muchas. Algunas de estas reinas que dan una imagen de puritanismo y de paradigma de la moralidad, resulta que en estas cartas se manifiestan como mujeres muy apasionadas. En el caso de la reina Victoria de Inglaterra, se conserva una carta que le envió a su primer ministro al día siguiente de su noche de bodas. No tiene desperdicio. En la misiva le dice a lord Melbourne que ha descubierto el amor, que no ha pegado ojo, que el príncipe Alberto es lo máximo y que ha vivido un auténtico éxtasis. Estas expresiones son chocantes proviniendo de la reina Victoria.

- Se muestra poco victoriana.

- Claro, lo que se descubre gracias a estas cartas y estos diarios es que la reina Victoria no era victoriana, que el realmente victoriano era su adorado príncipe Alberto .

- En cambio, Cristina de Suecia, según parece, era una reina adelantada a su época.

- Sí, es una de mis preferidas. Vivió en el siglo XVII y, en contraste con Sisí, Eugenia de Montijo o María Antonieta, que fueron princesas europeas muy hermosas y muy elegantes, Cristina fue una reina educada como un varón, que vestía como un hombre y, muy poco aseada, blasfemaba como un soldado y escupía en el suelo durante las audiencias. Y sin embargo, fue una de las mujeres más destacadas y admiradas de su época. Muy culta y muy ilustrada, durante su breve reinado convirtió Estocolmo en una nueva Atenas, en un centro cultural muy pujante. Tenía pasión por la literatura y la pintura española y fue mecenas de las artes. Aunque fue una reina muy preparada para gobernar, abdica porque quería ser libre y hacer realidad sus sueños. Es un personaje fascinante. Al final de su vida, la que era hija del paladín de protestantismo, Gustavo Adolfo Vasa, se convierte al catolicismo.

- Una vida bien diferente a la de Isabel de Baviera, Sisí.

- Es otro mundo. Los cuentos de hadas nos encantan, pero muy pocas vidas de reinas fueron un cuento de hadas con final feliz. Pero es verdad que cuando se nos presentan esas imágenes de bodas reales, esos escenarios suntuosos, esos jardines magníficos por donde pasean siempre rodeadas de servidumbre, pensamos que todo idílico, pero lo cierto es que la mayoría de ellas vivieron en auténticas jaulas de oro, donde sus movimientos se controlaban las veinticuatro horas del día. Y Sisí, en este sentido, fue el paradigma. Su vida en la corte de Viena fue un infierno.

- ¿Tanto?

- Desde el primer momento se negó a cumplir con sus obligaciones en esa estricta corte, donde además se sentía una extraña. Nunca fue la ñoña, dócil y cursi princesa que nos mostró el personaje de Romy Schneider, sino que fue una emperatriz muy atormentada que le hubiera gustado pasar a la historia como una gran poetisa.

- Eugenia de Montijo también sufrió la incomprensión.

- Fue muy poco querida en Francia. Le llamaban 'la española' de forma despectiva. Fue la última emperatriz de Francia; murió a los 94 años en el palacio de Liria y se le acusó de todos los males, incluso de la caída del segundo imperio francés. Sin embargo, era una mujer culta y discreta. Fue además una pionera del feminismo y de la educación de las niñas.

- La vida de María Antonieta estuvo marcada por la tragedia ya desde su nacimiento porque llegó al mundo el día de los difuntos.

- Pobrecilla, es tremendo. Fue una desdichada reina de Francia. En poco tiempo pasó de ser una de las más bellas y admiradas soberanas de Europa a ser declarada culpable de traición y ejecutada en la guillotina antes de cumplir los 40 años.

- Trágica también fue la vida de Alejandra Romanov.

- La última emperatriz de Rusia llegó al trono con 22 años; era una princesa alemana muy tímida y obstinada, que sufrió un golpe definitivo cuando descubrió que su hijo padecía hemofilia porque ella le había transmitido la enfermedad. Además, se puso en manos del siniestro personaje que fue Rasputín y esa fue su perdición.

- Ha escrito sobre reinas que ya no existen: ¿podría hacer un libro de reinas malditas del presente?

- Me atraen más las del pasado, pero debo reconocer que los tiempos han cambiado mucho y, en comparación con lo que era la vida en las cortes imperiales, la actual en las casas reales europeas no tiene nada que ver. Hoy en día muy pocas reinas y princesas están dispuestas a limitarse al papel de consorte. Todas quieren tener su propio espacio. Yo reflejo en mi libro una época en la que solo se esperaba de una reina que fuera un objeto decorativo y reproductor. Apenas salían de sus palacios, no tenían agenda, ni realizaban giras oficiales. Las reinas del siglo XXI, tanto Máxima de Holanda como Matilde de Bélgica como próximamente Letizia, saben que la gente espera de ellas que sean cercanas, íntegras, austeras y comprometidas con los ciudadanos más desfavorecidos.

- ¿Existe hoy alguna princesa o reina maldita?

- El rigor milenario que se vive hoy en la casa imperial nipona es comparable con la corte vienesa.

- La reina Sofía ha tenido agenda y también la tiene Letizia.

- La monarquía en general es una institución muy machista. Y aunque los tiempos han cambiado mucho, el papel tanto de la reina como de la princesa hasta la fecha ha sido muy institucional y muy limitado. Doña Sofía es una persona muy desconocida porque no hemos tenido posibilidad de oírla, de saber lo que piensa... Solo la hemos visto en eventos muy puntuales. Respecto a las reinas del siglo XXI, que rondan los cuarenta, que son universitarias y preparadas, que se han casado por amor, el hecho de tener un origen plebeyo contribuirá a conectar mejor con la gente de la calle.

REINAS MALDITAS

 

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