Retratos y paisajes de Gipuzkoa entre 1936 y 1957

Retrato. De una mujer con un gato. / FRANCISCO ELÓSEGUI
Retrato. De una mujer con un gato. / FRANCISCO ELÓSEGUI

El Photomuseum acoge una muestra de fotografías del tolosarra Francisco Elósegui

JUAN MARI ZUBIAURRE ZARAUTZ.

El pasado 2 de octubre el Photomuseum Argazki & Zinema Museoa inauguró una nueva exposición temporal bajo el título 'Francisco Elósegui Limousin. Retratos y paisajes de Gipuzkoa 1936-1957', que permanecerá abierta hasta el próximo 4 de noviembre. Una magnífica oportunidad para aprovechar este puente y acercarse a ver la muestra de este boticario aficionado a la fotografía.

Esta galería recoge obras del tolosarra Francisco Elósegui, que siendo farmacéutico de profesión de la citada localidad, dedicó gran parte de su tiempo libre a sacar imágenes de su entorno más personal y cercano, y cuyo fondo se encuentra en la actualidad en el archivo municipal de Tolosa.

En ella, el Photomuseum ha querido mostrar dos facetas del fotógrafo. Por un lado, la vertiente artística de sus imágenes, compuesta por retratos, paisajes y bodegones en los que destaca la composición y la luz, y por otro, conservando el contexto en el que nacieron, han querido traer hasta la actualidad la valiosa e interesante parte documental de su fondo fotográfico: pueblos y paisajes guipuzcoanos que el fotógrafo recorrió en sus excursiones en el periodo histórico que comprende el lapso entre 1930 y 1954 aproximadamente, tal y como fue concebida y tratada en su archivo personal.

Pasión por las imágenes

Era hijo de Bernardino y Manuela, y vivió en la calle de la Solana nº 3 de Tolosa, encima de la farmacia que regentaba su padre y que él heredó. A Francisco, sin embargo, lo que le gustaba era la fotografía y pasear por los alrededores, además de la caza y la pesca, que compartía con sus amigos Pepe Oyarbide, Enrique Labayen, Gregorio Garín y Mario Crespo, este también boticario.

«Siempre iba con una cámara», dicen los que le conocieron. Leica, Mamiya y Yashica, concretamente. Y con ellas, fotografió a sus hermanas en multitud de ocasiones y los paisajes que se observan desde el magnífico mirador del que disponía la casa: la subida a Izaskun, el Tinglado, el río; y en sus excursiones, los paisajes de Aralar y los alrededores, que abarcan todo el territorio.

La comisaria de la exposición, Elisa Querejeta, impartió una conferencia sobre Elósegui el pasado viernes en el Photomuseum y hablaba de esta forma sobre el autor de las imágenes que se pueden ver en la muestra. «Durante los años que van del 1936 hasta que falleció, en 1957, se dedicó a fotografiar lo que le era más cercano: la familia y el paisaje, convirtiéndose en el ejemplo de un hombre que, disponiendo de tiempo y medios, tenía la sensibilidad necesaria para hacer buenas fotografías, buscar el encuadre y la luz adecuada en 'ese' motivo, para posteriormente revelarlas y archivarlas con precisión, anotando los datos en un índice o en un pie de foto. Ambas cosas, sensibilidad e importancia del archivo fotográfico, quedan reflejadas en esta exposición en dos apartados diferenciados, que nos permiten valorar la imagen artística por una parte y la imagen como documento de archivo, por otra».

Además, Querejeta añadió que «la precisión, la sensibilidad y el estilo sirven como resumen de la labor de un fotógrafo aficionado de Tolosa que nos permite acercarnos a los tipos y paisajes de Tolosa y Gipuzkoa en los años que median entre el fin de la guerra civil y el despegue económico de los años 60, reflejo de una fotografía a tener en cuenta en ésta época».

 

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