Pablo Azkue: «Con este cuento lo que pretendo es despertar la conciencia global»

Pablo Azkue, entre los 'putzuzulos', muestra su cuento./ETXEBERRIA
Pablo Azkue, entre los 'putzuzulos', muestra su cuento. / ETXEBERRIA

Fotógrafo, diseñador gráfico, autor... Pablo Azkue ha publicado 'UR, el gigante del mar', un cuento que invita a parar un momento

ANTXON ETXEBERRIAZARAUTZ.

Hace casi 20 años, nacía a orillas de la playa de Zarautz, una web que siendo muy original en su manera de informar, diariamente mostraba un potente y novedoso contenido. Entonces, Pablo Azkue nos sorprendía con la posibilidad que ofrecía la tecnología, para ver la playa en directo a miles de kilómetros de distancia, a través de instantáneas que la webcam emitía de modo ininterrumpido. Han pasado 19 años y en lugar de haber 'avanzado', ha publicado un cuento poco habitual, que invita a parar un momento, para sumergirse en un mar de conciencia, protagonizado por un gigante del mar. Una historia de otro tiempo, donde Azkue nos invita a bucear en un ancestral conocimiento, cuando la gente sabía lo que era amar desde el mar. Una reflexión muy profunda sobre el agua y el euskera, sobre una única conciencia y el mar.

-La primera pregunta es inevitable. ¿Cómo es posible, que alguien que hace 20 años se interesaba por utilizar lo último en tecnología, ahora nos lleve de vuelta siglos atrás?

-Supongo que cuando uno cambia de lugar su mirada, ve las cosas de otra manera y su forma de pensar suele cambiar. Pero si pones la mirada en el agua, o intentas ver la vida desde el mar, no es sólo la mirada lo que cambia, sino la forma de sentir y de observar. A menudo pienso todo el tiempo que he estado ciego de ego y orgullo, por miedo a perder todo lo que no me pertenece y luchar por conseguir cosas que carecen de propiedad. Supongo que me he dado cuenta, que las cosas que sufrimos, son sólo consecuencias por dejar que la hipocresía y la mentira sean el cáncer de esta sociedad. Así que me armé de valor y mucha paciencia, para investigar cuándo se durmió el gigante que es la conciencia, buscar dónde comienza la vida, y qué es lo que representan el agua y el mar. Partí en busca de una única conciencia, que muestre gráficamente, qué es lo que nos une y qué es lo que nos suele separar. Y buscando, encontré a UR, y encontré el mar.

-¿Por qué motivo 'UR, el gigante del mar'?

-Son varios los motivos por los cuales el cuento se titula 'UR, el gigante del mar', pero no son fáciles ni de entender, ni de explicar. Entendiendo que el agua da la vida, que sólo el 3% del agua de todo el planeta está en tierra, y que en tierra la vida no la sabemos respetar, tenía claro que el agua y la conciencia permanecen desde hace muchos siglos a solas en el mar. Por otro lado, me quedaba extrañado, cuando buscando en la mitología vasca, no encontraba un ser mitológico (izaki) que cuidase y representase, tal y como hace Mari en la tierra, la parte del agua y el mar. Mucho más aún cuando observando el euskera desde el mar y no desde la tierra, uno sueña con que fue el agua (UR) y no la guerra de tierra, quien dio forma a un idioma, que ha permanecido vivo en el fondo de los corazones de generaciones con mucho mar. UR, lur, egur, beldur, ziur, hurbil, urrun, euri, elur, hezur (ez ur), gezur (gez ur.,.. Pero supongo que el cuento se titula UR, porque no hay mejor experiencia, que poner las manos sobre el cuerpo humano y sentir hasta donde llegamos, cuando nos adentramos en un mar de energía, de emociones y espigones, para entender que el mar y el agua están dentro y tienen un movimiento que tenemos que respetar. He tenido una gran suerte, cuando la vida me ha permitido, conocer a la persona que por su enorme corazón y su agua cristalina, representa perfectamente a ese gigante del mar. Y es que normalmente, lo que buscamos lo tenemos enfrente y sólo tenemos que aprender a mirar. El agua limpia, hidrata y da la vida. Somos 70% de agua, o de mar según quién te lo diga. El agua es el mejor conductor de energía. Así que sólo podía ser UR quien represente este cuento, y nos pregunte para qué elegimos la hipocresía, pudiendo elegir vivir en armonía y jugar a orillas del mar.

-Ha abierto un local en Zarautz, Izaki, enfrente del Photomuseum. ¿Qué nos puede contar?

-Hace ya 6 años, decidí que quería cambiar de rumbo, cambiar de aires y cambiar de mar. Me dirigí hacia el Mediterráneo con un proyecto en mente relacionado con la decoración de grandes espacios y hoteles. Pretendía llevar el agua a tierra a través de mis fotos y hacer espacios donde poder sentir el mar. Pero la vida siempre tiene sorpresas, y en lugar de tocar tierra, el corazón me llevó de vuelta a un oscuro lugar. Al mismo tiempo que comenzaba un proyecto donde realizaba fotos de las playas desde el agua, al mismo tiempo que permanecía horas flotando y moviéndome según las corrientes en total soledad, comencé a interesarme por algunos cursos donde enseñan a sentir el movimiento interno del cuerpo, a lo que ahora yo llamo mar. Así que seguí usando la fotografía como una herramienta para expresar lo que sentía cuando pasaba horas a solas con el mar. Fui dejando de fotografiar las olas, y cambiándolas por texturas o reflejos que me ofrecía ese lugar. Busqué hasta encontrar árboles y bosques dibujados en horizontal, donde los 'putzuzulos' y el drenaje del agua al bajar la marea, son protagonistas de estas obras sin necesidad de retoque digital. Decidí buscar el mejor soporte y encontré el Chromaluxe de la mano de Estudios Durero, para que además de ser obras resistentes incluso al agua, su presentación englobase los 5 elementos de la cultura oriental. Y ahora, después de todos estos años, vendo mis obras en diferentes formatos, donde va incluido UR el cuento, y donde intento transmitir todo lo que me ha enseñado el mar. Al mismo tiempo, sigo desarrollando y practicando todo lo que aprendí sobre equilibrio energético. Lo que con estos años de experiencia he aprendido en silencio, buceando en el mar que tiene cada uno dentro, para intentar dejarlo limpio y sin espigones, y así ayudar a mejorar el bienestar. Imagino que todavía hoy en día, aún existen muchos secretos sobre las emociones y sus repercusiones en nuestra parte tierra, escondidos como tesoros, esperando a ser descubiertos al poner las manos y conectar con el mar.

-Lo que cuenta suena a utopía, a un mundo perfecto y racionalmente irreal.

-Yo le llamo URtopía. La utopía es la palabra favorita de los cobardes de tierra y la URtopía es para los valientes que ayudan desde el mar. No intento cambiar este mundo. Además de arrogante, suena tan imposible a corto plazo como irreal. El mundo cambiará sólo, si entendemos que todo lo podemos ver desde otro lado, y que no hace falta irse a Marte para encontrar agua y mucho menos un maravilloso mar. Intento explicar que vamos demasiado deprisa, y que el mar tiene un ritmo que hay que respetar. Que nos quedan pocas oportunidades para dejar de hacer barbaridades, para dejar de mirar tanto adelante y echar una mano a quien se queda atrás. Que es necesario entender a qué venimos a la vida, que la lucha siempre lleva a la guerra, y que es mucho más valiente y humano, aprender a amar desde el mar. Que la dualidad y el espejo, son herramientas necesarias para comprender antes de hacerse uno viejo, que todo, absolutamente todo, desde los corazones y sin buscar mas razones, se podría cambiar.

-Sabemos que para2019, Otzarreta Comunicación ha elegido sus fotos para su calendario titulado 'Un año de mar'.

-Sinceramente, estoy muy agradecido a Otzarreta y a todos los que han hecho posible, el 'regalo' que supone participar en su calendario, especialmente este año dedicado al mar. Para alguien que no utiliza las redes sociales, es una oportunidad inmejorable, para lanzar las imágenes realizadas durante estos años y ver hasta donde pueden llegar. Curiosamente 19 años más tarde del nacimiento de aquella web, el 2019 por lo que parece, promete ser un año de mar. Aunque para mí y de manera muy especial, el título tiene un doble sentido, ya que se cumple justo un año del momento que estuve a punto de perder a mi madre y mi mar. Un año dedicado a la persona que más me ha ayudado y enseñado, y a la que nunca dejaré de cuidar y amar. Una madre mar y luna, una madre espectacular. También tengo que agradecer a Otzarreta que me hayan ayudado con el cuento. Tener la posibilidad de hacer realidad el sueño, de ver impreso ese documento, sé que a mi padre, sol y tierra, le va a gustar. Ojalá tanto el calendario como el cuento, lleguen hasta donde tengan que llegar.

-Supongo que llegar hasta aquí no ha sido un camino fácil. Si tuviese que resumir Izaki en una sola frase, ¿Cuál le gustaría utilizar?

-Hay algo que aprendí en mi estancia en Nueva Zelanda y que marcó mucho el proyecto que ahora intento desarrollar. «Amar, no es conquistar un trozo de tierra. Amar, es dejar ir a quien se quiere marchar».

 

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