«Cada vez notamos más 'turigrinos' entre los peregrinos; turistas low cost»

Peregrinos. Haciendo cola para entrar a Ebro Etxea a primera hora de la tarde de ayer. /  FOTOS ETXEBERRIA
Peregrinos. Haciendo cola para entrar a Ebro Etxea a primera hora de la tarde de ayer. / FOTOS ETXEBERRIA

Según apreciación de los voluntarios-hospitaleros que atienden en verano el albergue de Ebro Etxea

ANTXON ETXEBERRIA ZARAUTZ.

En el mes de julio, 1.670 peregrinos han hecho noche en el albergue de Ebro Etxea (Zumalakarregi 16). Y porque no hay más que 54 camas, que si hubiera más, seguro que también se llenaban. Cada tarde, a eso de las tres, en lo que los voluntarios abren la puerta del albergue se forman llamativas colas para ocupar las camas, y eso que las camas vienen asignadas por números que se reparten a partir del mediodía. «Según van llegando, empezamos a dar números y los primeros 54 tienen cama (27 literas). El resto se tienen que buscar otro alojamiento para hacer noche y son bastantes los peregrinos que cada día tienen que marcharse a otros lugares a buscar cama», indica el abulense Mariano Jiménez, voluntario-hospitalero que cada verano pasa un par de semanas en Zarautz colaborando con los hospitaleros de la Asociación Amigos del Camino de Santiago.

Sin embargo, Mariano Jiménez tiene la sospecha de que muchos de los peregrinos de esta época del año son más bien 'turigrinos', turistas de low cost. «Te voy a dar mi opinión personal, yo creo que bastantes de los que pasan la noche aquí no son peregrinos. A lo que estoy viendo a diario me remito. Eso sí, vienen con la credencial y ante eso no puedes oponerte, pero me apena que otros peregrinos que sí vienen realizando el Camino de Santiago se queden fuera, sin cama, porque los 'turigrinos' ocupan las camas. Y te estoy hablando más que nada del peregrino nacional. Obviamente, quien viene de Corea o Estados Unidos, por ponerte dos ejemplos, son peregrinos. El nacional puede que también lo sea, pero en un alto porcentaje diría que no. Tengo claro que entre los peregrinos se cuelan bastantes personas que utilizan la picaresca para dormir gratis. Insisto, son apreciaciones personales». Apreciaciones que también corrobora el hospitalero zarauztarra Gaspar Lazkano. Ellos son las dos personas que durante estos días atienden las entradas al albergue y tratan de que se cumplan las reglas establecidas.

Entre las reglas, todos los peregrinos están obligados a entrar al albergue para las 22.00 horas, marcharse para las 08.00 de la mañana y respetar las normas de convivencia. El albergue cuenta con duchas, lavabo para lavar la ropa, tendedero, consigna, máquina para tomar cafés o refrescos... «Lo que nos da rabia es que muchos de los 'turigrinos' que pasan la noche gratis, ni siquiera dejan un pequeño donativo para cubrir gastos. Como el matrimonio con sus tres hijos que pasaron la noche o el otro que iba de peregrino con la tabla de surf, también el que pasa una noche y regresa en unos días y, cuando le descubrimos, nos pone la excusa de que había olvidado la toalla. Tenemos anécdotas para no callar».

Hasta finales de agosto

Este mes de agosto prolifera la gente joven y, sobre todo, de procedencia nacional e incluso vasca, no así en el resto de los meses, donde se ve haciendo el camino a gente más madura y más extranjeros, aunque en verano se contabilizan también foráneos, pero en un porcentaje bastante menor.

El albergue de Ebro Etxea solo es atendido desde primeros de julio hasta finales de agosto, ya que el resto del año Ebro Etxea es utilizado por Artezaleak para sus clases sobre las diferentes disciplinas artísticas. Siempre atendido por hospitaleros, el siguiente en coger las riendas será el zarauztarra Manolo Caballero.

La mayoría de los peregrinos comienzan la ruta en Irún, pasan por San Sebastián, Orio y llegan a pie a Zarautz. Desde aquí hacia Getaria, Askizu, Zumaia, Itziar, Deba... «Eso los peregrinos de verdad, ya que a los 'turigrinos' les llamamos también turistas de las cinco playas, van de playa en playa, alojándose en albergues, a coste cero. Y se ve porque no descansan, no tienen heridas en las plantas de los pies... Llegan, dejan su equipaje y se marchan a la playa. Además luego se enfadan porque cerramos a las 22.00 horas».

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