Jon Peláez y Ander Kerejeta, ganadores del Rally de clásicos

El podio, con los tres primeros equipos ganadores./JOSU URIBE
El podio, con los tres primeros equipos ganadores. / JOSU URIBE

Los azpeitiarras fueron los triunfadores de los 277 kilómetros de recorrido con un BMW

ELI AIZPURUAZPEITIA.

Cerca de 80 equipos participaron el pasado sábado en la XVI edición del Rally Villa de Azpeitia para Vehículos Clásicos Deportivos (coches con más de 25 años). Un año más, la cita fue un homenaje a Maykel del Cid, director de carrera de todas las pruebas que organizaba Escudería Lagun-Artea, y que falleció a finales de 2015.

Los ganadores fueron los azpeitiarras Jon Peláez y Ander Kerejeta, con su BMW 218is. En segunda posición se clasificaron el también piloto azpeitiarra Joxe Labaka y Germán González (Citroën Visa GTI), mientras que la tercera plaza fue para los hermanos Alberto yÁngel Martínez de Lizarrondo, con un Renault Clio 16V.

En la clasificación por categorías, el Renault Rodeo de Jexux Lizaso y Joxe Lizaso 'Xabale' que data de 1961, resultó ser el ganador en categoría Pre60. Xabi Mendi y Manuel Hernández fueron los más destacados en Pre70, con un Ford Escort MK-II de 1977. Por último, en Pre80, Rubén Aguinaco y Pablo Llano brillaron con un VW Golf GTI de 1985.

En total, los equipos realizaron un total de 277 kilómetros, de los cuales 233 eran cronometrados.

Partieron a las once de la mañana desde La Plaza de los Juzgados de Azpeitia para recorrer los tramos cronometrados de Urraki, Altzo-Abaltzisketa, y Zerain-Barbari. Tras la merecida parada para reponer fuerzas, los participantes realizarán otros tres tramos en Matxinbenta, Errezil-Bidania-Goiatz, y Andazarrate, llegando a Aia para realizar una parada en la Plaza. Después realizaron el tramo denominado Andatza, llegando a Zestoa sobre las 19.00, donde, tras una breve parada para descansar, arrancaron finalmente hacia el tramo de Etumeta-Madarixa, finalizando en Azpeitia.

Los Rallyes de regularidad son pruebas en las que lo más importante no es la velocidad de los vehículos, sino la habilidad del conductor y del copiloto para mantener unas velocidades medias, impuestas por el organizador, siempre inferiores a 50 km/h y con unos vehículos que sin las comodidades de hoy en día, ponen a prueba la resistencia física de los ocupantes.