Jabier Buces: «El de Azpeitia es el Ayuntamiento más adelantado en recrear lo que sucedió desde la Guerra Civil»

Jabier Buces es el autor del libro que han publicado con las vulneraciones de Derechos Humanos./X. L.
Jabier Buces es el autor del libro que han publicado con las vulneraciones de Derechos Humanos. / X. L.

Buces ha publicado un libro con las vulneraciones de los Derechos Humanos en Azpeitia entre 1960 y 2017

ALEX SILVAAZPEITIA.

Una de las ramas de la sociedad de ciencias Aranzadi está sumergida en el estudio de recogida de información y testimonios sobre las personas que fueron represaliadas en diferentes localidades y que sufrieron vulneraciones de derechos humanos desde 1960 hasta el día de hoy.

Jabier Buces es el investigador nombrado por Aranzadi para recopilar y organizar toda la información de Azpeitia, un trabajo encomendado por el Consistorio con el objetivo de cumplir con los derechos humanos en cuanto a verdad, justicia y reparación.

Según el propio Buces, «nunca va a haber un relato único». La importancia de los testimonios es «vital». «Hay que saber la verdad de lo que ha pasado para que haya justicia y reparación». La realidad tiene que recaer en «una verdad donde todas las víctimas tienen cabida», ha añadido.

-Acaban de publicar un libro sobre las vulneraciones de derechos humanos acontecidas en Azpeitia entre 1960 y 2017. ¿Qué respuesta ha tenido?

-Es un tema muy sensible. Estamos acostumbrados a trabajar las vulneraciones de Derechos Humanos, pero en la Guerra Civil y en el Franquismo. También es un tema sensible, pero quizás no tan cercano, y notamos la diferencia en el sentido en el que la gente lo ha acogido como una herramienta válida para conocer lo que sucedió en su municipio. El libro es eso, no es una novela, sino una radiografía, un informe descriptivo de lo que sucedió, y a quienes les sucedió. Desde ese punto de vista creo que ha tenido una buena aceptación, siempre sabiendo que está lleno de dolor y que en una primera impresión a la gente le puede generar dolor. Evidentemente habrá gente que no vea la materia muy de acuerdo porque ha pasado poco tiempo. Pero creemos que puede ser una herramienta muy útil.

-El libro recoge 250 vulneraciones de Derechos Humanos.

-Se recogen 250 vulneraciones de Derechos Humanos que afectan a 177 personas. De esas, en 145 sabemos la identidad exacta, del resto no. Es un municipio donde realmente la actividad violenta no es tan alta como en otros municipios analizados, como Errenteria o Hernani, pero es significativo. Son 250 casos con 177 personas afectadas. No está todo mezclado, aquí el criterio básico para diferenciar personas que han sufrido vulneraciones o casos son las vulneraciones de Derechos Humanos. Nosotros diferenciamos los casos en función de la vulneración que han sufrido. No diferenciamos por el agente victimario, cuántas personas han sufrido dicha vulneración, cuántas el siguiente...

-La publicación del libro llega dos años después de la publicación del libro Azpeitia 1936-1945. ¿Casualidad o continuidad al trabajo comenzado?

-Tiene continuidad, y es algo que muchos ayuntamientos están reclamando. Tiene una continuidad cronológica, y tiene sentido. Un ayuntamiento quiere saber lo que sucedió en un periodo de tiempo como es en la Guerra Civil y en el Franquismo. A continuación, dicen que, ya que tienen esa radiografía y ya que sabemos quiénes sufrieron la represión franquista tras la Guerra, ahora quieren saber qué es lo que vino después. Es por ello que el Ayuntamiento quiere hacer un reconocimiento a todas las víctimas desde el 36. Primero en una época y luego más adelante. Eso es la sucesión de estudios en Azpeitia, el pueblo más adelantado, pero está sucediendo también en otros muchos municipios.

-¿Les ha sorprendido la respuesta que han dado los azpeitiarras para la creación de esta memoria histórica?

-Son vitales, tanto en el tema de la Guerra Civil como en esta. Los testimonios y la participación de la gente son un elemento vital. Hay muchas vulneraciones de Derechos Humanos en las que no hay una documentación que certifique que eso ha pasado. Pasa con las amenazas, extorsión económica, torturas... La única fuente que alimenta esa vulneración son los testimonios. Además hay un foro de convivencia en Azpeitia, que ha servido para mover un poco este tema y que la gente se anime a participar. Es imprescindible que el pueblo participe en estos foros.

-Con tanto testimonio, habrá escuchado historias de todo tipo.

-De todo. También temas muy dolorosos. Sirve para que la gente hable de esos temas que ha ocultado durante muchos años. Hemos escuchado todo tipo de vulneraciones, tanto por parte de grupos armados como de las fuerzas de seguridad del Estado. Son testimonios duros. No creo que haya nadie que haya querido mentir. Tenemos una experiencia en este trabajo, y nadie que no esté de acuerdo con este proyecto ha participado, es muy doloroso para ellos ponerse delante de una cámara y testificar lo que le ocurrió hace 20-30 años. No creo que nadie tenga necesidad de inventarse que fue extorsionado económicamente o que con 30 años fue encerrado en un calabozo y sufriese torturas. Creo que, además, hemos sido nosotros los que hemos idos detrás de ellos para que nos cuenten. Pocas veces se han animado por su cuenta a acercarse a alguien para contar lo que les sucedió.

-¿Es casualidad que Azpeitia haya sido quien haya dado estos pasos?

-Creo que el motivo fundamental es el acuerdo institucional a nivel local para dar salida a este tipo de sucesos. Hay una iniciativa que parte del Ayuntamiento, y en la que están de acuerdo todos los partidos políticos, de dar un impulso a esta materia. Sin la voluntad del Ayuntamiento y de la sociedad civil, no solo el gobierno municipal, sino también de todos los electos, no se puede hacer. De hecho, la presentación del libro fue más que una presentación, fue un acto de reconocimiento que parte de una declaración común de todos los que han sido alcaldes en el periodo democrático. El prólogo lo firman todos los concejales electos. Eso marca que el reconocimiento tiene el apoyo de toda la institución local, y en la que participan muchas personas. Esto indica que el punto de partida es un acuerdo institucional.

-¿Qué supone para Aranzadi participar en esta memoria?

-Un reto. Nosotros tenemos una metodología clara, trabajamos con los Derechos Humanos. No vamos a hacer un relato con el tema, sino que vamos a trabajar con metodología científica con disciplinas diferentes, antropología, derecho, historia; y vamos a intentar ofrecer una radiografía de los acontecimientos. Es un reto, porque lo habíamos hecho con la Guerra Civil o en el primer franquismo, pero no con la memoria reciente. Es nuestro primer trabajo de la materia con la historia reciente. Argituz ya tiene publicaciones de Errenteria por ejemplo. Vamos a intentar buscar esa imparcialidad donde hablemos de Derechos Humanos, pongamos nombres y apellidos, pero sin caer en esa llamada 'Guerra del Relato' para seguir trabajando en nuestro trabajo con mucha tranquilidad y siendo sensibles para tratar bien a todas las personas que han sido víctimas.

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