Dos niñas saharauis pasan el verano en Azkoitia

Las niñas, con las familias y la concejal de Bienestar Social. /
Las niñas, con las familias y la concejal de Bienestar Social.

Han sido acogidas por Lurdes Alberdi y Garazi Salegi | Las jóvenes dejan por un tiempo los campamentos gracias al programa 'Oporrak Bakean', impulsado por la Asociación Darahli

JOAQUIN SUDUPEAZKOITIA.

Aichatu Ahmed Salem y Nayat Mustafa Hach son dos niñas saharauis que han dejado los campamentos argelinos para pasar el verano en Azkoitia gracias a la solidaridad de dos familias. Les ha recibido la concejala de Bienestar Social Janire Igoa para felicitarles por la iniciativa, conocer a las niñas y preguntarles por la estancia.

Las niñas han podido dejar por un tiempo los campamentos gracias al programa 'Oporrak Bakean' impulsado por la Asociación Darahli. «Se trata de ayudar a niñas y niños que han nacido y crecido en los campamentos de refugiados. Hasta su llegada a Euskadi, solo han podido conocer la realidad a través de internet y de libros y es aquí donde tienen el primer contacto con el río, la montaña o el mar. Se les da la oportunidad de convivir con otros niños y niñas, de escapar de la rutina diaria de un campo de refugiados y conocer otra cara de la realidad», explica Janier Igoa.

Por ello, el ayuntamiento ayuda a la asociación Darahli y el programa 'Oporrak Bakean' ('Vacaciones en Paz'). En Azkoitia, Aichatu Ahmed Salem y Nayat Mustafa Hach han sido acogidas por Lurdes Alberdi y Garazi Salegi y sus respectivas familias.

Denunciar la situación

Además de cuidar a las niñas, las familias han querido denunciar la situación que se vive en los campamentos. El objetivo del programa es que los niños de entre 10 y 12 años puedan abandonar las duras condiciones del desierto durante unos días para que puedan ser sometidos a un examen médico y mantengan una alimentación saludable. Gracias a este proyecto, los niños conocen otra realidad y disfrutan de cosas que de otra manera les resulta imposible.

La valoración de las familias es positiva:«Es una experiencia enriquecedora que contribuye a la sensibilización y a la reflexión, pero además, la relación se convierte en un proceso de aprendizaje continuo. Todos salimos ganando».