«La música para una película es como hacer un traje a medida»

El compositor azkoitiarra Joseba Beristain ./ SUDUPE
El compositor azkoitiarra Joseba Beristain . / SUDUPE

El filme guipuzcoana de dibujos animados se estrenó en los cines hace una semana

JOAQUIN SUDUPEAZKOITIA.

Hace una semana se estrenó en los cines la película guipuzcoana de dibujos animados sobre la primera vuelta al mundo. 'Elkano, lehen mundo bira' es una producción de 1,5 millones de euros de presupuesto que ha visto la luz tras varios años de arduo trabajo de muchos profesionales de los más diversos ámbitos.

Aquella trágica y larga epopeya que duró 3 años (1519-1522) y de la que regresaron al mando de Elcano, 18 hombres de los 244 que iniciaron la vuelta al mundo, ha servido de base y para hacer a lo grande una película de aventuras.

Toda película que se precie cuenta con una banda sonora que acompaña, viste, complementa y, en muchos casos, explica las imágenes de la misma y este caso no es una excepción. Y además, el compositor de esa banda sonora interpretada por la Orquesta Sinfónica de Euskadi y el Orfeón Donostiarra es el azkoitiarra Joseba Beristain.

«La música de la película es un elemento sustancial, tiene partes relacionadas con lo que es la aventura propiamente dicha, la música que te recuerda el mundo portugués, el relacionado con el amor de Elcano, etc. Son melodías que se van repitiendo con mayor o menor intensidad y cadencia a lo largo de la película y; en cada momento, proporcionan una información muy concreta» señala el compositor azkoitiarra.

La banda sonora, sinfónica en su mayor parte, incorpora también algunas piezas recopiladas por Enrique Solinis, músico bilbaíno experto en guitarra y música antigua.

La importancia de la música

Así pues, la composición musical busca varios objetivos, «por un lado y con pocos elementos tocar el inconsciente del espectador y trasladarlo a un sitio concreto, ya sea a Cabo Verde, Sevilla, el ámbito portugués tan importante en la época y la película, etc., y por otro lado proporcionar una especie de alma a cada escena, personaje o imagen» señala Beristain que quiere subrayar que la música tiene una misión como elemento narrativo que da información, solidez y coherencia a la película. «La música de la película tiene su lógica, se repite y proporciona su mensaje, se insinúa...pero siempre narrando con coherencia».

En esa línea, el villano cuenta con su propia música, potente, con reminiscencias portuguesas y que recuerda a una máquina que no para. Asimismo esa misma música acompaña a su secuaz pero de una forma más cómica, más grotesca.

Componer la música para una película es «labor de artesanía, es como hacer un traje a medida» apunta el azkoitiarra y es que los lugares, las escenas, la acción, el amor...todo, lleva su composición medida tanto en tiempo como en intensidad, cadencia, etc. Y como la ha compuesto para una orquesta sinfónica acompañada de voces, Beristain ha creado la música para cada uno de los numerosos instrumentos que+ componen esa orquesta.

«Y no nos olvidemos que además están los diálogos, los sonidos del mar, el aire, los ruidos del entorno y todo eso ha de ir perfectamente sincronizado junto a la música y con la imagen». En definitiva, un gigantesco puzle que cambia la percepción del espectador variando, sin hacerlo en realidad, el tiempo, las emociones y el espacio.