En marcha las excavaciones en el poblado de la Edad del Hierro de Munoandi

Antxoka Martínez, director de la excavación y miembro de Aranzadi./
Antxoka Martínez, director de la excavación y miembro de Aranzadi.

La campaña de este año, que es la decimotercera, se centra en una zona de viviendas junto a la muralla

JOAQUIN SUDUPE AZKOITIA.

A pesar de que el tiempo no ha acompañado al inicio de las excavaciones en el poblado de la Edad del Hierro de Munoandi, 25 personas están trabajando en el recinto amurallado, datado entre finales del siglo V y principios del IV antes de Cristo, que se sitúa en monte Txalintxo, encima de Loyola.

La campaña se centra en una zona de viviendas junto a la muralla. Tal y como ha señalado Antxoka Martínez, director de la excavación y miembro de la sección de Arqueología y Prehistoria de Aranzadi, «ya estamos en el nivel en el que vivían aquellas personas, estamos pisando el suelo que pisaban hace 2.500 años y estamos trabajando en lo que fueron sus viviendas».

Era aquella una sociedad que vivía tras una muralla de defensa pero también eran ganaderos, agricultores, cazadores, recolectores... Era una sociedad que se reunía para dar salida a sus problemas en unos tiempos de subsistencia. No eran caseros pero tenían una relación muy estrecha con el entorno; casi como los caseríos de nuestros abuelos. Si había mala cosecha pasaban hambre y estrecheces, apunta el director.

Casas en altura

Se sabe que había viviendas por los restos hallados como cerámicas, un molino de vaivén, etc. «Estas casas se encontraban al lado de la muralla pero dejando un pasillo entre ella y las viviendas, eran casas construidas junto al talud de la montaña, un poco elevadas para evitar las humedades y venidas de aguas de lluvias» apunta.

En la zona hay un espacio circular, donde se hacía fuego, que ofrecerá información tras el examen exhaustivo de los restos de carbón. Información sobre los tipos de madera que se usaban para hacer fuego y por lo tanto la tipología de los bosques que existían en la zona, etc.

Las excavaciones buscan conocer el tamaño de las viviendas y dar con más restos de cerámica y otros posibles utensilios comunes en el día a día. La mayor parte de la cerámica hallada está hecha a mano pero también la hay hecha en torno; hay elementos hallados, como las fíbulas, cuentas de collares vitrificadas, etc., que serían elementos obtenidos en relaciones comerciales de trueque o compra mediante excedentes agrícolas o ganaderos en redes comerciales, etc.

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