«Creo que no se han hecho bien las cosas en el cierre de Santa Cruz»

El párroco de Azkoitia, Félix Azurmendi Ayerbe. /  FOTOS SUDUPE
El párroco de Azkoitia, Félix Azurmendi Ayerbe. / FOTOS SUDUPE

Ante el proceso de supresión del monasterio, el párroco Félix Azurmendi cree que merecían «más explicaciones»

JOAQUIN SUDUPE AZKOITIA.

El convento de Santa Cruz de Brígidas de Azkoitia ha cerrado sus puertas. La comunidad de monjas de clausura que allí había desde 1691 ya no existe y, por ahora, no hay vida monacal en el lugar. La rapidez con la que se ha suprimido el monasterio ha dado lugar a comentarios y rumores de toda índole que se han propagado, básicamente, por el desconocimiento de las razones y la forma en la que se ha llevado el cierre del convento.

Como comparación, se puede mencionar que hace poco menos de un año el Monasterio de Santa Clara de Azkoitia cerró sus puertas pero lo hizo tras un capítulo conventual en que decidieron solicitar, a la Santa Sede, la supresión del monasterio y su deseo de fusionarse con el convento de Oñati. Proceso que duró unos años.

En este caso, no ha habido ni capítulo conventual, ni deseo de ninguna clase por parte de las monjas. Tan solo la supresión del monasterio de una forma rápida y mediante medidas extraordinarias y en unos pocos días.

El pasado febrero, por decreto, la 'Congregación de religiosos' del Vaticano quitó a la abadesa y puso a otra (de la misma comunidad aunque estaba en otra casa). Cabe señalar en este punto que una abadesa es una superior mayor y que el obispo no puede quitarla de su puesto. Hace pocos días, Santa Cruz tuvo una visita apostólica mandada por el Vaticano. Una comisaria pontificia, nombrada para este caso (una religiosa de otra orden nombrada por la Congregación de religiosos del Vaticano) ordenó tras la visita la supresión del monasterio y la redistribución de las monjas. Tres a la casa de Lasarte-Oria, tres a México y una a Palencia.

No ha habido información

A este respecto, puestos en contacto con el párroco Félix Azurmendi, ha señalado que «creo que no se han hecho bien las cosas porque no ha habido información».

Entiende el párroco que cuando no se informa bien, vienen los 'dimes y diretes' y eso «da lugar a los enfados, tensiones y rumores». «El monasterio no es responsabilidad de la parroquia, pero la realidad es que está en Azkoitia y creo que la comunidad cristiana, el municipio de Azkoitia y las personas que tenían relación directa con el monasterio merecían algunas explicaciones», ha reprochado.

Subraya que no se puede juzgar si no se conoce la realidad y que no son de recibo los rumores sin fundamento. Ahora bien, apunta que «hay una sensación de no haber tratado humanamente a las monjas», que «no han hablado con el párroco aunque haya solicitado, hasta tres veces, hablar con la comisaria pontificia mientras realizaba la visita episcopal», y que podría haberse evitado más de un sufrimiento haciendo bien las cosas.

Asimismo, defiende que cualquier persona tiene derecho a hablar con cualquiera y que una tercera persona «no puede decirme que no puedo hablar con la anterior abadesa», en referencia a la imposibilidad de contactar con la que fue abadesa tras ser sustituida y trasladada a la casa de Palencia.

En cuanto al futuro del convento de Santa Cruz, Félix señala que «parece que no quieren cerrarlo definitivamente. Parece que pondrán una familia al cuidado del convento y que traerán una rama de la congregación de las Brígidas».

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