159 años del reloj de San Martín

Los mecanismos de la máquina han ido cogiendo ciertas holguras./
Los mecanismos de la máquina han ido cogiendo ciertas holguras.

Requiere que se le dé cuerda dos veces por semana además de engrasar y limpiar | El relojero Pello Alkorta lleva 18 años mimándolo, limpiándolo y cuidándolo

JOAQUIN SUDUPE AZKOITIA.

El calor de estos días no solo afecta a las personas y animales, las máquinas, sobre todo si son de hace casi 160 años, también sufren sus consecuencias e inciden en su funcionamiento normal. El reloj de San Martín requiere que se le dé cuerda dos veces por semana, a la vez que se ajusta, ya que, ahora en verano, adelanta unos 10-15 segundos cada vez que se le da cuerda. En 160 años de funcionamiento, los muchos mecanismos que tiene, las ruedas dentadas y coronas, los ajustes y las piezas metálicas han ido gastándose, cogiendo ciertas holguras y vicios, que inciden en la puntualidad de este 'anciano' mecánico.

Para cuidar de él está el relojero Pello Alkorta, que lleva 18 años mimándolo, limpiándolo y engrasándolo. «Desde la Sociedad micológica de San Martín, donde dejo el coche, hay un total de 112 escaleras, de las cuales 65 son las de la torre de la ermita», señala Pello.

Aunque le dé cuerda dos veces por semana, «hay que engrasar y limpiar -de aceite viejo- una vez por semana los mecanismos», señala, para añadir que «el mecanismo es idéntico a esos viejos relojes de los caseríos, con los contrapesos que hacían de cuerda». Pero hay que tener en cuenta que los dos contrapesos del reloj de San Martín pesan 120 y más de 300 kilogramos respectivamente.

El 159 aniversario

Este año se cumple el 159 aniversario del reloj de San Martín y 12 años desde que se cambiaron las agujas de sus cuatro esferas.

Anteriormente, existían otros relojes en el lugar, y prueba de ello es la relación de gastos del Ayuntamiento en 1518, primera referencia escrita al 'reloj' del lugar. En esta relación se menciona el pago a efectuar a la freira o serora del lugar por su cuidado y el pago de la misa anual que en el lugar se realizaba.

Hacia el siglo XVI, comienzan a ponerse esferas a los relojes en Europa, ya que hasta entonces no contaban con ellas y marcaban las horas mediante campanadas.

La familia Marigorta, rejeros y relojeros de Elgoibar que tenían relación con Azkoitia, incorporan esta innovación con rapidez y, se supone, también lo hacen en Azkoitia entre el siglo XVI y XVII. Ahora bien, el reloj que actualmente mueve las agujas de San Martín es de 1859.

José Manuel Zugasti Bengoetxea y su hijo Faustino Zugasti Carcedo, relojeros muy reputados y prestigiosos bilbaínos, conocidos como los 'relojeros del Arenal', son quienes montaron la maquinaria que todavía sigue en marcha.

Además del de San Martín, José Manuel Zugasti en solitario o con su hijo, colocan, entre otros, el de Santa Mª de Tuy (Pontevedra) en 1845, el de catedral de Santa Cruz de Cádiz en 1851, el de Santa Mª de Erandio en 1821, el de Meñaka en 1843, el reloj público de Markina en 1827, el de Morga en 1859, el de Ceanuri, Fica, Arrieta, etc.

Solo tenía una esfera

Cuando se monta la maquinaria en 1859, el reloj de San Martín cuenta con tan solo una esfera orientada hacia el norte, de tal manera que se veía desde todo el municipio.

Tras muchos años de arreglos y adaptaciones, el reloj sigue en marcha hasta que, en los años 20, la torre se eleva un piso y se le colocan cuatro esferas, tal y como lo conocemos hoy día.

En esa actuación se le quita el tejado de su estructura y se pone la torre almenada actual. En relación al tema, hay que recordar que hasta que se puso este reloj en San Martín, existía otro en la torre de la parroquia, que quedó relegado y finalmente olvidado.

Durante años, este reloj fue trasladado varias veces de la ermita a la parroquia y viceversa. Parece ser que se paraba o retrasaba con cierta frecuencia, ya que sufría las consecuencias de los numerosos rayos que golpeaban la torre.

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