Rafael del Pilar ha publicado un libro sobre Arrangoleta

Antiguo Gran Hotel Amaya y la entrada del puerto. /
Antiguo Gran Hotel Amaya y la entrada del puerto.

Con el trabajo titulado 'Arrangoleta 1945-1951. Memorias de un barrio' ha querido reunir los recuerdos de su infancia

DV

Después de un minucioso trabajo que se ha prolongado durante varios años, Rafael del Pilar (Zumaia, 1937) ha querido reunir los recuerdos de su infancia en el trabajo 'Arrangoleta 1945-1951. Memorias de un barrio'.

En el libro, Rafael rememora los recuerdos de su infancia, de aquella dura posguerra, y gracias a su prosa ágil y detallista, describe cómo era Arrangoleta hace 70 años. De aquel barrio, apenas quedan vestigios de algunos edificios y acontecimientos: la Escuela Nacional, aquel ambiente opresivo y los libros escolares; el destacamento militar; el Gran Hotel Amaya, que también fue hospital militar; el Matadero (actualmente el Centro de Interpretación Algorri); el solar para guardar las casetas de la playa de Itzurun; el tren utilizado para traer piedras desde Inpernupe para la construcción de la escollera; los astilleros y la construcción naval; el 'dragón' utilizado para arreglar las calles del barrio; la «aterradora» Villa Ángeles; la barra y la baliza del Faro, etc.

Actualmente, la mayoría de esos elementos han desaparecido y solo viven en la memoria de las personas de mayor edad. Pero además de los lugares y los edificios, Rafael se acuerda de las personas que vivieron en Arrangoleta, y también de las demás personas de Zumaia; de quienes le acompañaron en clase y los profesores, de las idas y venidas y las prácticas de tiro de la tropa, de la visita de las 'flechas' de la Falange, del buzo Mancisidor, del vecindario de casa y del barrio, del escultor Beobide trabajando, de las personas mayores, etc.

Recuerda las alegrías, los miedos, los deseos, los juegos, los sueños, los entretenimientos... de todas esas personas. En este trabajo aparecen sus ilusiones y sus vivencias, sus ganas de vivir.

Para elaborar el libro, además de sus recuerdos y de la documentación de los archivos, Rafael se ha servido de otros materiales: los diarios de aquel tiempo (el suyo y el de su hermano Javier), los libros de texto que ha tenido bien guardados durante años, las memorias de sus amigo Julián Rubio, los dibujos y planos elaborados para la ocasión y fotos de aquellos tiempos.

El libro está escrito en castellano, y está a la venta al precio de 20 euros en las tiendas Aizpurua, Otaño, Mandala e Itsaski. Está escrito en castellano y cuenta con 388 páginas.

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