'Star Wars': vieja lucha, nueva era

Darth Vader y sus Tropas de Asalto en 'Star Wars: Los últimos Jedi' (2017)./Promocional
Darth Vader y sus Tropas de Asalto en 'Star Wars: Los últimos Jedi' (2017). / Promocional

'Los últimos jedi' llegaN a los cines en medio de una apoteosis de efectos especiales de dos horas y media

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁN

George Lucas decía que el gran secreto de una película es la ilusión. Ilusión por hacer un mundo mágico, que durante dos horas abstraiga al espectador de sus problemas cotidianos y lo meta en una burbuja, una desconexión. Precisamente ilusión es lo que ha despertado en Disney la nueva aventura de 'Star Wars: Los últimos jedi' es la segunda película de la tercera trilogía -cronológicamente se sitúa después de las tres primeras películas originales, hace casi cuatro décadas- y se ha convertido en el segundo puente entre la generación pasada y la futura.

Una de las primeras decisiones de la gran factoría de animación tras adquirir Lucasfilm -por cerca de 3.200 millones de euros- fue la de seguir sacando partido a la gallina de los huevos de oro. 'Star Wars' dormía el sueño de los justos después del estreno de las tres últimas películas a finales del siglo XX -en la historia, episodios del uno al tres-. Necesitaba aprovechar todo ese potencial y preparó 'El despertar de la Fuerza', la anterior a la que ahora se estrena.

Pocas pistas se ofrecieron, hasta que el actor Mark Hamil aseguró que el eje de la aventura iba a ser Han Solo. Era el comienzo de la despedida, de la entrega del testigo de la vieja guardia -Harrison Ford, el propio Hamil y Carrie Fisher- a los actores que deben llevar la nave a buen puerto -Adam Driver, John Boyega y Daisy Ridley-.

Hace dos años, la nueva entrega se centraba en el pendenciero contrabandista de media sonrisa; 'Los últimos jedi' se fija en Luke Skywalker; y la tercera entrega -sí, habrá más- era para Fisher. La repentina muerte de la actriz hace casi un año ha trastocado los planes futuros de la saga.

Efectos especiales marca de la casa

El último capítulo en llegar a las pantallas despliega todo el potencial técnico y de efectos especiales marca de la casa Lucas durante más de dos horas y media, sin olvidarse del centro de toda esta aventura galáctica, los jedis y la lucha entre buenos y malos. Esta división todavía se hace más presente. Rian Johnson, guionista y director de la película, ahonda en estas diferencias. El único realizador, según los mentideros, que no ha discutido con Kathleen Kennedy, la presidenta de Lucasfilm y una de las productoras más importantes de Hollywood.

Johnson ha querido marcar las distancias entre los dos mundos, uno que se asemeja a los estándares 'democráticos' pregonados por Kim Jong-un y otro que se parece al de las democracias que imperan en la mayor parte del mundo. En el paraíso espacial de la Primera Orden, parafraseando al dictador de Corea del Norte, la pureza racial se mantiene. Impera el blanco y el negro y el orden y la disciplina es la ley. La Resistencia es todo lo contrario.

Las claves

Dos mundos:
a Primera Orden se mantiene la pureza racial; la Resistencia es todo lo contrario.
Pequeños papeles:
Sobresalen Andy Serkis, Gollum en el ‘Señor de los Anillos’, y Benicio del Toro, un superviviente nato.

Colores, seres de todas las razas, asambleas donde todo el mundo participa y prácticamente las mismas mujeres que hombres en todos los niveles de decisión. Entre los primeros, ni se contempla esa opción. Además, en la Resistencia todo el mundo puede ascender. Vuelven a surgir personajes desde las clases más inferiores (ojo al personaje de Kelly Marie Tran), como ocurría con Rey (Daisy Ridley) en la primera entrega. Leia deambula por el espacio

Dos maneras de ver el mundo que penden de un hilo

La Primera Orden está a punto de dar el golpe de gracia a la Resistencia, que se encuentra en sus horas más bajas. Tan mal está la situación que la general Leia deambula por el espacio con sus naves mientras intenta encontrar una solución en los confines de la galaxia. Una solución que pone en duda los valores del bando resistente, que debe acudir a un mercado negro regido por comerciantes de bolsillos muy grandes y escasa catadura moral. Un lugar que recuerda a ciertos puertos mediterráneos donde fondean embarcaciones de multimillonarios.

Uno de las escenas efectistas de 'Star Wars: Los últimos Jedi' (2017).
Uno de las escenas efectistas de 'Star Wars: Los últimos Jedi' (2017). / Promocional

Por su parte, los jedis buscan su sitio en esta partida de ajedrez, sobre todo Rey y el ángel caído de Ben Solo. Un duelo, una conexión, entre Daisy Ridley y Adam Driver que demuestra que la elección de los dos desconocidos hace cuatro años fue más que acertada.

Una tensión entre dos personajes que buscan encontrarse en este mundo (perdón, universo) de locos y que deberá resolverse en el Episodio IX, que se estrenará el 20 de diciembre de 2019 y estará dirigida por J. J. Abrams. Ambos están unidos por Luke Skywalker, ¿maestro? de los dos, que busca la redención. Pero el personaje de Hamil es más.

Aporta reflexión sobre la Fuerza, sobre su origen y los momentos de humor de la película de aventuras galácticas que peca, tal vez, de ser excesivamente coral. Pero en esos pequeños papeles sobresalen dos: Andy Serkis, el hombre que ha sido Gollum en 'El señor de los anillos' o César en ‘El planeta de los simios’, da vida al Líder Supremo Snoke; y Benicio del Toro, un superviviente nato.