'Wanderlust': ser infiel para ayudar a la relación de pareja

Toni Colette, como Joy Richards, en 'Wanderlust'./
Toni Colette, como Joy Richards, en 'Wanderlust'.

Una pareja acuerda mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio para intentar solucionar sus problemas en la cama

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

Seriéfilamente hablando vivimos una excelente temporada en cuanto a títulos de ciencia ficción se refiere. En los últimos años se han estrenado con éxito producciones como 'Stranger things', '3%', 'Los 100' y 'Black Mirror', por citar solo algunas de las más relevantes. En ese panorama aparece ahora 'Wanderlust'. Quizá les sorprenda por lo que puedan saber de ella que la incluya en semejante clasificación. ¿No les parece de ciencia ficción una serie que trata sobre un matrimonio que llega a un acuerdo para mantener encuentros sexuales cada uno por su cuenta y para además compartir después los detalles entre ellos? Pues eso.

La premisa era arriesgada, sin duda, y podía desviarse por cualquier camino. Y más estando en el elenco Toni Colette (la protagonista), que ha participado en propuestas seriéfilas tan locas como 'United States of Tara' (donde se ponía en la piel de una mujer que sufre trastorno de personalidad múltiple) o en películas de culto como 'La boda de Muriel' («estúpida, gorda e inútil, la odio, no quiero volver a ser ella otra vez», decía de sí misma en el filme que le lanzó a la fama). Superadas las dudas iniciales, 'Wanderlust' se revela como un drama a tener en cuenta en torno a las relaciones, a las rutinas del matrimonio y a la presión de la monogamia. La serie pide al espectador que sea cómplice de la experiencia a la que se enfrenta esta pareja y que se deje llevar por una idea abocada al desastre pero que además de contras puede tener sus pros. Como la propia serie.

'Wanderlust' pasa de sorprender al espectador a extrañarle, de emocionarle a indignarle, de seducirle a cabrearle. Y al revés. Como una montaña rusa. La producción entre la BBC y Netflix es irregular pero hay que agradecerle su afán por investigar en las poco exploradas relaciones sexuales y sentimentales en edades adultas (en lo que a ficción se refiere) y que haga plantearse a su público algunas cuestiones interesantes, como si es posible alcanzar la felicidad practicando la monogamia, si somos capaces de ser absolutamente sinceros con nuestros cónyuges, o si estamos preparados de verdad para nuevos modelos de convivencia. Preguntas que todos en alguna ocasión -sobre todo atravesadas ya varias etapas de la vida- nos hemos formulado.

La trama principal presenta a la terapeuta Joy Richards, que tras muchos años casada y después de haber sufrido un accidente al ser atropellada cuando va en bicicleta se reconoce a sí misma que no tiene interés sexual en su marido. Cuando lo comparte con él y le confiesa una infidelidad descubre que él se encuentra en el mismo punto y que se ha acostado con una compañera de trabajo. Lejos de lanzarse reproches o de ahondar en la crisis ambos deciden probar a salir con otras personas para reactivar esa pasión perdida en su relación, pero sin separarse. Buscan revivir una faceta que entre ellos se ha evaporado, que no fluye, que en definitiva no funciona. Recurren al exterior para resolver sus problemas más íntimos. ¿Surtirá efecto? En un principio parece que el acuerdo da sus resultados pero el camino, lógicamente, no va a ser tan sencillo. La ciencia ficción no llega para tanto.

Tres fotogramas de la serie.

Uno de los aspectos más interesantes del relato es la profesión de Joy como terapeuta: la vemos en acción ayudando a sus pacientes, aplicando sus conocimientos a su vida diaria, y sometiéndose ella misma a una terapia con otra profesional. En ese aspecto, uno de los episodios más entretenidos es en el que la protagonista se desnuda completamente con su psicóloga para contarle cómo la pérdida de su madre ha marcado algunas de las decisiones que ha tomado a lo largo de los años. Así conecta con otros títulos interesantes como 'Dime que me quieres' o la sublime 'En terapia', ambas de HBO y bastante mejores que esta, eso sí. Mucho más débiles resultan las historias de los hijos de la pareja, que reciben con estupefacción el acuerdo entre sus padres y que viven cada uno de ellos su propia deriva sentimental. Lo suyo es más habitual, son cosas de la edad.

Posiblemente a esta producción le hizo un flaco favor la expectación que se creó alrededor de ella, por el tratamiento que iba a hacer del sexo, que luego no resultó tan provocador como se creía. Liberado de ese handicap gana enteros y resulta un ejercicio curioso y entretenido. La primera temporada cuenta con seis capítulos. No hay confirmación de si va a continuar.

 

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