Seis aciertos y un error de la valiente y estupenda 'Vida perfecta'

Esther, María y Cris, en 'Vida perfecta'./
Esther, María y Cris, en 'Vida perfecta'.

Arriesgada y original, la serie de Leticia Dolera aborda la vida de tres jóvenes treintañeras en plena crisis vital

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

No comenzó con buen pie la andadura de 'Vida perfecta'. La serie de Leticia Dolera, que antes llevaba por nombre 'Déjate llevar', arrancó su rodaje con una noticia incómoda: el despido de Aina Clotet poco antes de empezar su producción. ¿La razón? La actriz anunció su embarazo tras conseguir el papel. A ojos de Dolera y de sus productores el nuevo escenario era insalvable. Clotet iba a dar vida a Cris, una mujer con dos chiquillas que no solo está redescubriendo su cuerpo y su sexualidad sino que además está tomando la pildora a escondidas de su esposo porque no quiere tener otro retoño. Vista ahora, lo cierto es que la posición de Clotet se antoja difícil de defender. Claro que se podría haber organizado un plan de rodaje con el que intentar disimular el embarazo, pero el estilo de la serie, que apuesta por la cámara en mano y una fotografía naturalista, y la cantidad de desnudos que tiene que afrontar Celia Freijeiro, que es quien finalmente ha encarnado a Cris, hubieran sido dos obstáculos difíciles de superar.

Sin embargo, desde que la serie se ha ido mostrando al público -ya ha pasado por varios festivales, entre ellos el de San Sebastián-, los elogios no han dejado de llegar, ya sea en forma de premios -obtuvo el galardón a la mejor serie y el premio especial de interpretación para sus tres protagonistas femeninas en el festival Canneseries 2019- o con críticas como las que lanzó mi compañero hace unos días. Lo cierto es que todas esas palabras son merecidísimas. Dolera y Manuel Burque, coescritores del guion, han recogido con franqueza y acierto la crisis vital que atraviesan tres treintañeras. Desgranamos aquí seis aciertos y un error de la serie que se estrenará el próximo 18 de octubre en Movistar.

Es una ficción valiente y arriesgada

Enric Auquer y Leticia Dolera, en un fotograma de la serie.
Enric Auquer y Leticia Dolera, en un fotograma de la serie.

'Vida perfecta' habla, una vez más, de la crisis vital de tres treintañeras. Hasta ahí de acuerdo. Lo que pasa es que toca temas que no se habían tocado hasta el momento en la ficción televisiva española y lo hace desde el primer capítulo, que funciona como detonante de la trama central de la serie. María, a la que da vida una Leticia Dolera que parece ir creciendo como actriz, ve cómo su vida se va al garete cuando su novio de toda la vida, Gustavo (David Verdaguer), la abandona en mitad de la firma de una hipoteca. El motivo que esgrime el joven es que ella es una persona controladora, que apenas se deja llevar. Tanto es así que hasta ese momento tenía su vida planificada al milímetro. Rota, María decide que ya es hora de cambiar, se corta el pelo con unas tijeras, y ese mismo día acude al cumpleaños de la hija de una amiga puesta de MDMA. En pleno colocón, acaba acostándose con Gari, el jardinero, un discapacitado mental que la deja embarazada. Y ahí sí que la serie está siendo valiente y arriesgada porque rompe tabúes y aborda, de forma natural e inteligente, temas como la sexualidad de las personas con discapacidad, sus miedos y sus objetivos, los distintos tipos de familias, los prejuicios, el miedo a lo desconocido, a que el bebe salga con algún problema, la inmadurez y el síndrome de Peter Pan...

Sexo sin complejos

Cris se lanzará a la infidelidad.
Cris se lanzará a la infidelidad.

No hay ápice de rubor alguno en 'Vida perfecta'. La serie ya lo deja claro en un primer diálogo que atañe al sexo anal y al uso de lavativas por aquello de no dejarlo todo perdido, pero va mucho más allá con escenas de alto voltaje realistas que van desde el cunnilingus que practica Esther (Aixa Villagrán), la hermana de María, a una de sus múltiples conquistas, a las infidelidades que comente Cris, pasando por el 'sexting', los fetichismos, la masturbación femenina, la sexualidad durante el embarazo y hasta el aburrido sexo matrimonial que se practica casi como un automatismo. Es una serie desinhibida que habla con naturalidad de lo más natural del mundo.

Sin artificios

María, en el ginecólogo.
María, en el ginecólogo.

Si artísticamente 'Requisitos para ser una persona normal' se mostraba recta y nórdica como un mueble de Ikea, como un cuadro sin fisuras. 'Vida perfecta' se deja llevar por el momento, con una cámara inquieta y al hombro, que se mueve entre los personajes y que no duda en tirar de primeros planos para presentar la acción. Es un acierto porque la serie es un retrato mucho más realista de estas tres jóvenes que no pasan por su mejor momento. Es una puesta en escena sobria y modesta -a excepción de alguna que otra ensoñación- que contribuye a subrayar el mensaje.

Gari

Enric Auquer está magnífico.
Enric Auquer está magnífico.

Es, sin duda, otro de los grandes aciertos de la serie. No solo porque Enric Auquer, a quien ya pudimos ver en 'Quien a hierro mata', esté deslumbrante y arrebatador, sino porque la ficción no solo centra su punto de vista en las tres mujeres que la protagonizan sino que también se posa sobre este jardinero que convive con otros compañeros con discapacidades de diversa índole, como paso previo a independizarse de forma definitiva. El espectador es testigo así de cómo la realidad del embarazo cae en su entorno: los temores de su padre, la sorpresa con la que la encaran sus amigos, su devoción por el crío, sus limitaciones, deseos y anhelos y, sobre todo, esa conexión que poco a poco va estableciéndose con María. Lo mejor es que en ningún momento cae en la ñoñez y en la cursilería. Y detrás de ello no solo está un actor excepcional, sino un libreto perfecto.

Unos secundarios de lujo

Carmen Machi y Fernando Colomo.
Carmen Machi y Fernando Colomo.

Todos los actores de la serie están perfectos, en especial el trío protagonista. Cabe destacar también los trabajos de David Verdaguer y de Manuel Burque. Este último afronta uno de sus primeros papeles alejado del humor dando vida a Xosé, el orientador social de Gari. Pero la sorpresa llega cuando el espectador descubre que los actores que dan vida a los padres de María y Esther son los geniales Fernando Colomo y Carmen Machi, que también afronta su propia crisis de identidad, esta vez religiosa, mientras que Pedro Casablanc encarna al padre de Gari. Un reparto de altura

Humor, que no carcajada

Esther intenta hacerse influencer en Instagram.
Esther intenta hacerse influencer en Instagram.

Que nadie espere en 'Vida perfecta' una oda a la carcajada. Las hay, claro, pero no es la tónica habitual de una serie que va más enfocada a colocar una sonrisa en la cara del espectador. El humor de la ficción de Dolera abunda más en las pequeñas cosas, echa mano de los prejuicios -tiernos e hilarantes son los momentos María habla de Gari- y se aleja, a menudo, de la palabra gruesa, aunque también las hay. La directora, destacada feminista, se atreve a jugar con ello en una escena en la que uno de los personajes se declara como aliado feminista para después decirle que le ponen las embarazadas. Cris le dirá luego que eso tampoco le parece una burrada. Hilando fino.

La trama de Esther no llega a explotar

Esther no acaba de encontrarse.
Esther no acaba de encontrarse.

Es una pena, porque la trama por la que circula el personaje de Esther es, posiblemente, una de las más interesantes que plantea la serie. A punto de cumplir los 40 años, la joven es una artista que trabaja como guía en el museo de cera de Barcelona. Pide a menudo dinero a sus padres, mientras pasa sus días emborrachándose y colocada. No tiene objetivos ni metas -ni siquiera tiene la valentía de empezar a dar salida a sus cuadros-, pero ve cómo a su alrededor amigos y familiares van construyendo una vida, mientras ella sigue estancada. Hay un descenso a los infiernos que, sin embargo, la serie no acaba de cerrar bien. En este sentido, la trama de Cris resulta mucho más redonda. Ya lo decíamos antes: casada y con dos hijos, Cris apenas puede con el día a día. Trabaja en un despacho de abogados -ojo al detalle de que uno de sus compañeros le insista todo el rato en que se coja la reducción de jornada-, mientras se ocupa del hogar y de las pequeñas. Su marido, un tipo fundamentalmente egoista, está obsesionado con tener otro retoño, pero ella, que no lo ve claro, está tomando la pildora a escondidas. Cansada, acabará dando rienda suelta a sus deseos.

'Vida perfecta' se estrenará el 18 de octubre en Movistar.

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