Paco León: «Ava Gardner era la mujer más libre del mundo»

Paco León, en el set de rodaje./Jorge Fuembuena.
Paco León, en el set de rodaje. / Jorge Fuembuena.

El cineasta retrata la España franquista de los años sesenta a través del personal de servicio de la actriz

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

Poco en 'Arde Madrid' huele a ficción tradicional española. No es de extrañar menos. Detrás de la serie que estrena este jueves Movistar+ se encuentran el cineasta Paco León (Sevilla, 1974), autor de cintas como 'Carmina o revienta' o 'Kiki, el amor se hace', y su pareja, la guionista Anna R. Costa. Inquieto –juguetea con una cucharilla durante toda la entrevista– y reflexivo, el realizador selecciona cuidadosamente las palabras al hablar de este nuevo proyecto, que retrata la España franquista de los sesenta a través de la figura de Ava Gardner (Debi Mazar) y de su personal de servicio. Todo ello en ocho capítulos de treinta minutos en los que el también actor se ha reservado, además, un importante papel, el del chófer de la actriz, que vivió en nuestro país durante trece años de forma intermitente.

-¿Cómo surge esta aventura?

-Llevábamos seis años buscando una idea para trabajar juntos, como tándem creativo, y también para hacer algo en la televisión de pago, pues ya vislumbrábamos que iba a ser el sitio donde iban a pasar las cosas importantes. De repente nos encontramos con la historia de Ava Gardner, que llegó a coincidir en el mismo bloque con el expresidente de Argentina Juan Domingo Perón, y, concretamente, con la anécdota de que cuando él ensayaba sus discursos para la vuelta a Argentina, Ava desde su balcón le gritaba: «Perón, cabrón; Perón, maricón». Aquello nos interesó muchísimo para dar a la serie un contexto histórico.

-Sin embargo, han optado por tomar como punto de vista el del personal de servicio que trabajaba en aquella casa.

-Desde el principio decidimos que no queríamos hacer un 'biopic', que para contar esa época había que hablar desde el servicio. Eso nos permitía inventar una ficción entera en torno a un ambiente y colocar a esos personajes históricos como figurantes y secundarios en la vida de nuestros protagonistas.

-Habrá sido fascinante explorar toda esa época.

-Fue muy interesante. Anna es la que se ha leído todas las biografías de Ava, luego nos hemos leído un montón de artículos y nos hemos entrevistado con gente que la conoció, que estuvo en esas fiestas y en aquella casa, como Lucía Bosé, el pianista Paco Miranda o gente anónima como la telefonista que le pinchaba las conferencias con Frank Sinatra.

Arriba, una escena del rodaje; debajo, Paco León y Anna R. Costa, en el set, y Debi Mazar. / Jorge Fuembuena

-¿Por qué escogieron la figura de Ava Gardner y no a Sofía Loren, que también pasó largas temporadas en Madrid, o incluso una folclórica?

-Ava nos interesaba muchísimo como contraste a la España franquista que representa Ana Mari (Inma Cuesta), que es el personaje que inventamos: una solterona de la Sección Femenina de la Falange que enseña a las chicas cosas como que «si tu marido te pega, pregúntate qué has hecho mal, porque él solo quiere enseñarte». Era contraponer esto a Ava Gardner, que era la mujer más libre del mundo, moderna, bastante empoderada y mucho más actual que Sofía Loren.

-El dinero ayuda...

-Evidentemente, ellos tenían unos privilegios y los disfrutaban. Pero la libertad es algo muy personal y el dinero no da la libertad, eso es un concepto que te lo tomas tú. Había actrices con la misma capacidad económica que Ava Gardner que no vivían esa vida porque no se lo permitían personalmente. También había gente pobre que se tomaba la libertad de hacer con su cuerpo lo que le daba la gana.

-La serie está rodada en blanco y negro. ¿Supo desde el principio que iba a ser así?

-No, no fue una decisión fácil ni a la ligera. Cuando empezamos a hablar con el director de fotografía, Pau Esteve, que ha hecho un trabajo excelente, surgió esa idea porque yo no conseguía ver las gamas de colores. No sabía qué 'look' podía tener la serie y todas las referencias que tenía de la época, de Berlanga, Fellini, Antonioni… eran en blanco y negro. Y entonces pensé que podíamos hacerlo así. Después de hacer las primeras pruebas, lo tuvimos claro. Lo mismo rodado en color recordaba a otras series, como 'Velvet' o 'Cuéntame', pero en blanco y negro tenía una personalidad y un realismo que nos servía muchísimo. Además, ahora que estamos en el 'boom' de la televisión de pago, con tantísimas series, había una necesidad de diferenciarse. El caso es que ahora mismo nadie puede pensar en un 'Arde Madrid' en color. Y luego había otra razón y es que para hablar de una España en blanco y negro lo mejor es hacerlo en blanco y negro.

Arriba, la recreación del bautizo de Antonio Flores; debajo, Inma Cuesta como Ana Mari y Paco León como Manolo. / Jorge Fuembuena y Miguel Zaragoza

-La serie llega, precisamente, en un momento en que la ultraderecha cuenta cada vez con más apoyos. ¿Cree que estamos volviendo a una Europa y un país en blanco y negro?

-Espero que no y soy súper optimista, pero debemos estar atentos. El camino que avanza en libertades no es unidireccional y podemos ir para atrás en cualquier momento, así que creo que debemos protegernos mucho y seguir defendiendo esas libertades. De hecho, aún estamos viviendo las consecuencias de una ley mordaza que amenaza la libertad de expresión. También estamos en un momento de corrección política, de ajusticiamentos públicos en redes sociales, que son peligrosos para la libertad de expresión.

-Es una producción inteligente pues, si bien no hay mucho plano general, uno sí que puede sentir cómo latían aquellas calles del Madrid de los sesenta.

-Nos ha costado mucho. Pero siempre tuvimos claro que la propuesta debía ser en exteriores y en espacios naturales. Hay muchísima figuración, está rodado todo como de verdad y la verdad es mucho más cara que la mentira. Esto cuesta tres o cuatro veces más que si hubiéramos rodado en un plató con decorados como 'Velvet', aunque sea más feo. Pero era la propuesta para conseguir esa verosimilitud y esa verdad. Había que hacerlo así y nos hemos permitido rodar en exteriores, quitando bolardos y con mucho cuidado. Hemos estado rodando en las calles de Madrid, en la Gran Vía, y no se nota que lo hemos rodado ahora.

«Nos ha costado mucho, pero siempre tuvimos claro que la propuesta debía ser en exteriores. Este proyecto tenía que ser sobre la verdad y la verdad es mucho más cara que la mentira»

-Es su cuarta vez detrás de las cámaras, pero la primera en una serie. ¿Qué fortalezas y qué debilidades se ha visto?

-Mi carrera como director es... muy poco premeditada. A mí lo que me mueve es la experimentación, no me siento todavía casi ni profesional, pero bueno he hecho ya tres películas y una serie de pago en seis años y creo que me voy conociendo como director y como creador. Quiero investigar y hacer cosas nuevas pero sin perder la conexión con la honestidad. Hay temas que se repiten, cosas que me interesan, lenguajes que me importan... Me gusta rodar muchas fiestas, hablar del sexo, de la libertad, hacer comedias. Y son cosas que se repiten. Me gusta ser descarado en las líneas de diálogo. Aunque este hijo es muy compartido, porque la creación es a pachas con Anna, creo que hemos conseguido juntar esos dos universos que tienen mucho en común y también sus diferencias.

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