'La maldición de Hill House', cómo emocionar en un clímax de terror

Henry Thomas y Violet McGraw en una escena de 'La maldición de Hill House' (2018)./
Henry Thomas y Violet McGraw en una escena de 'La maldición de Hill House' (2018).

Mike Flanagan traslada a la pequeña pantalla la atmósfera claustrofóbica que envolvía a la novela de Shirley Jackson

Eduardo Paneque
EDUARDO PANEQUE

Paradójicamente 'La maldición de Hill House' ha llegado de puntillas, casi sin molestar. No hubo ni costosas ni ingeniosas campañas promocionales hasta que, pocos días después de su lanzamiento, recibió la mejor de todas: la bendición de Stephen King, actualmente en boca de todos debido a la adaptación parcial su obra que ha hecho J. J. Abrams, 'Castle Rock'.

Un tuit, miles de interacciones y la suerte de la maldición cambiando de signo. El escritor de 'El resplandor' no se ha limitado a aplaudir esta nueva ficción sino que aventura que Shirley Jackson, autora de la obra original, habría dado su visto bueno. De buenas a primera es la serie que todo el mundo quiere ver.

El título puede llevar a engaño: ¿otra casa encantada? ¿Qué cosa malísima o familia muerta será el azote de unos 'inocentes' inquilinos que se acaban de mudar allí? El punto de partida de 'La maldición de Hill House' no difiere demasiado: un matrimonio, los Crain (Henry Thomas y Carla Gugino), se mudan con sus cinco hijos a una casa embrujada; 25 años después, y tras rehacer sus vidas, los hermanos se vuelven a unir a propósito del suicidio de una de ellas.

Superado lo obvio, lo diferencial que aporta esta creación de Mike Flanagan es la narración a medio camino entre el terror y el drama familiar a través de dos planos temporales: la infancia, en la que los jóvenes pierden traumáticamente a su madre, y la presente, donde cada uno ha desarrollado profesiones limítrofes con la muerte: un novelista de fenómenos paranormales, una terapeuta, un drogadicto, una embalmasadora y la pequeña que comienza a ver visiones. Un retrato que sentará juntos en el sofá a los amantes de personajes disfuncionales y los adoradores de fantasmas y los ruidos hipnóticos de casas encantadas.

Carla Gugino es el nombre más conocido del reparto de 'La maldición de Hill House' (20189.
Carla Gugino es el nombre más conocido del reparto de 'La maldición de Hill House' (20189.

Cada protagonista cuenta con su propio episodio para revivir la culpa, la negación no superada de su paso Hill House. Una trágica experiencia que ha configurado quién es y por qué. La línea narrativa emocional discurre en paralelo a la claustrofóbica que se presupone a una serie de terror. La primera, que explora cada dolor, soporta el peso de los capítulos iniciales para acabar fundiendo 'flasbacks' y 'flashforwards' en un único relato.

Los diez episodios que componen la (de momento) única temporada 'La maldición de Hill House' nunca llegan a caer en el melodrama como tampoco en la sucesión de clichés del cine de terror. Flanagan sabe moverse en esa delgada línea que cambia, sin darnos cuenta, el ritmo pausado de los cinco primeros episodios por el frenético bloque final. Porque sí, hay espíritus y secuencias suficientes para que los escalofríos recorran al espectador. La definición en esencia de horror, no confundir con la concatenación de sustos, que confluye en una secuencia final que hace honor al género.

Quien busque un 'Scream', aquí no encontrará su serie. Quien espere un 'This is Us' con sustos, tampoco. El éxito de 'La maldición de Hill House' radica en saber contextualizar emociones en una narrativa de terror y con el escenario tópico de una mansión encantada de fondo. Muchos ingredientes aparentemente dispares, no aptos para todos los paladares pero que a quien le deje regusto lo convertirá en uno de sus platos favoritos.

Y además

La primera temporada completa de 'La maldición de Hill House' está disponible en Netflix desde el 12 de octubre de 2018.

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