'Leaving Neverland': descubriendo al monstruo de Michael Jackson

Una fotografía del documental 'Leaving Neverland'./
Una fotografía del documental 'Leaving Neverland'.

El documental sobre el cantante que en España ha estrenado Movistar deja sin excusas la conducta inadecuada que durante años tuvo el cantante. Dos hombres, muy unidos al artista, confiesan cómo éste abusó de ellos

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

A casi ningún espectador le debería asombrar el tema que plantea el documental 'Leaving Neverland', en torno a las acusaciones por pederastia a Michael Jackson. Es un asunto que ha empañado la carrera del rey del pop desde que en 1993 fuese denunciado por Evan Chandler de haber abusado sexualmente de su hijo Jordan, de 13 años. Hasta entonces el cantante se había caracterizado por un comportamiento esquivo y un gusto extremo por las extravagancias -como lo eran el cambio del color de su piel o el parque de atracciones que había construido para vivir-. Pero estas acusaciones bastante más serias hacían caer al mito y lo convertían en monstruo. Y con él caía parte de la historia de la música y de nuestras propias vidas.

El mundo no estaba preparado para asumir que Jackson fuese un pederasta. Era demasiado icono como para colgarle esa nueva etiqueta. Los 90 no eran los 2019, por más que ahora creamos que estamos en continuo retroceso. Suena irresponsable, pero es así. La conciencia social y el nivel de compromiso y de denuncia con algunos temas era mucho menor entonces. Se estableció un juicio al cantante, cuestionando sus hábitos y gustos; y otro a la familia denunciante, alegando que únicamente buscaban aprovecharse de la popularidad y la fortuna del artista. Finalmente, el caso no llegó a los tribunales porque el propio Jackson decidió pagar una cantidad de dinero desorbitada a los acusantes a cambio de comprar su silencio. Aquello no lo dejó en buen lugar por mucho que asegurase que había tomado esa decisión no por asumir su culpa, sino para evitar el escarnio público durante meses.

A pesar de que la imagen del cantante quedó gravemente dañada su carrera no se resintió y el número de ventas de sus discos (recopilatorios principalmente) no descendió. Gustaba su música por mucho que se desaprobase lo que hacía. El mundo corrió un tupido velo. Y Jackson continuó en la categoría de estrella mundial. La sombra de la duda se cernía sobre él pero para su público resultaba más sencillo tratar de buscar coartadas, como la infancia traumática que había pasado o la mentalidad infantil que le llevaba a estar rodeado de niños. En 2003 una nueva denuncia, por parte de Gavin Arvizo (también de 13 años), volvió a abrir la caja de los truenos y a poner esta triste realidad en la palestra. Esta vez sí hubo juicio y, aunque acabó siendo declarado inocente, las sospechas en torno a él quedaron ahí para siempre y ya lo marcarían hasta el final de sus días. De hecho aquellos últimos años estuvieron marcados por la medicación que tomaba, posiblemente derivada también por los fantasmas que alojaba en su interior.

Ahora vayamos a la actualidad, a 2019, una década después de su fallecimiento. El documental 'Leaving Neverland', producido por HBO y Channel 4, y que en España ha estrenado Movistar, deja sin excusas a quienes defendieron a Jackson, a los que se inclinaron por pensar que las denuncias anteriores eran infundadas y que únicamente estaban motivadas por razones económicas. No podemos olvidar que de aquellos casos anteriores quedaron claras algunas evidencias muy sospechosas, como los detalles de la anatomía más íntima de Jackson que describieron los acusantes y que coincidía con la realidad, o el hecho de que el cantante hubiese establecido en su mansión un mecanismo de campanillas cercano a su habitación que alertaba cuando alguna persona se aproximaba a ella. ¿Para qué tanta precaución?

En el nuevo documental, que se exhibió con polémica en Sundance, James Safechuck lo cuenta. Se dirige a la cámara a modo de confesión y revela cómo practicaba con el cantante el modo de vestirse rápidamente y disimular si escuchasen la alarma. «Si nos ven no lo entenderán y acabaríamos en la cárcel», cuenta que le advertía el artista. Es uno de los detalles de los muchos que se ofrecen en este filme en el que son protagonistas el propio Safechuk y Wade Robson, que cuentan en primera persona su relación con Jackson. Aportan además numeroso material gráfico, que hace más creíble sus relatos y que contextualiza la historia. Esta vez la denuncia llega además de dos hombres cuyas imágenes de niños junto a Michael Jackson recorrieron el mundo. Uno de ellos rodó un anuncio de un refresco de cola junto a él y el otro apareció imitándole en varios de sus vídeos musicales.

Presentan a un hombre que efectivamente vivía en su propio mundo, pero que era consciente de que lo que hacía podía ser malinterpretado. Cuentan hechos asombrosos cómo que a uno de ellos llegó a proponerle matrimonio y que intercambiaban alianzas que el cantante guardaba. Y después son mucho más explícitos a la hora de abordar la conducta sexual que adoptaba con ellos.

Michael Jackson, junto a una de las familias.
Michael Jackson, junto a una de las familias.

Con ambos actuó del mismo modo. De los dos se convirtió en amigo (pese a la enorme diferencia de edad), a los dos los invitó a su rancho junto a sus familias (dormía con ellos y a sus progenitores los alojaba en otro edificio distanciado), y a los dos les convencía para realizar actos sexuales, impropios de las edades de aquellos críos (tenían 5 y 7 años y el cantante les animaba a mantener sexo oral y a masturbarse). Uno de los aspectos que más llama la atención es la complicidad de las familias, que también forman parte del documental. Las madres de ambos chavales narran cómo el cantante le agasajaba con todo tipo de lujos y afirman que tal vez eso fue lo que les impidió detectar que estuviese sucediendo algo inapropiado entre sus hijos y Jackson.

Los testimonios resultan desgarradores y el perfil que pintan sobre Jackson arroja dos conclusiones. La primera que era un depravado sexual. «De repente tenía todo el pene de un hombre adulto en mi boca de niño de siete años», explican los afectados, que aseguran que han tardado años en ser conscientes del abuso y en poder hablar abiertamente de ello. También aseguran que no han cobrado nada por estas revelaciones. La otra conclusión es que él nunca fue consciente de su condición de depredador, llegó a creerse que les hacía el bien y que el mundo no podría entender la complicidad a la que llegaba con los niños.

La pelota queda en el tejado del espectador, que ha de tomar partido y que esta vez no puede escapar a una realidad contada de manera pormenorizada y por dos personas que sabemos fueron muy allegadas al cantante. ¿Estamos dispuestos a destruir el mito? ¿Ha llegado la hora de recordar a Jackson como un monstruo? Son algunas preguntas que quedan tras ver este documental en Movistar.

El documental 'Leaving Neverland' está disponible en Movistar+.