El emocionante viaje de 'La amiga estupenda'

Las dos protagonistas de 'La amiga estupenda'./
Las dos protagonistas de 'La amiga estupenda'.

La obra de Elena Ferrante salta a la pantalla intentando luchar con el peso de uno de las sagas literarias más célebres de los últimos años

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

El primer capítulo de 'La amiga estupenda' comienza con una llamada de teléfono. Una mujer responde. «Mamá desapareció hace dos semanas», le comunican. Ella no se inmuta, pese al nerviosismo del que está al otro lado del auricular. «Rino, aquí no está. Compórtate como ella hubiera querido. No la busques, no vale la pena. Y no vuelvas a llamarme», le responde lacónica. Pero eso no le calma. Tampoco parece que esa sea la intención de la dama que ocupa la pantalla y que después de quedarse callada y de meditar le pide al muchacho que revise el armario de su progenitora. Se nota que adivina la respuesta. «No hay nada», confirma él. Una vez cuelga, y visiblemente enfadada, enciende el ordenador y se dispone a narrar una historia.

Si esta fuese una serie cualquiera no tendríamos ni idea de qué historia va a escribir esa mujer. Ni la relación que le une con la desaparecida. Ni qué le habrá sucedido a esa otra protagonista en la sombra. Pero no es una serie cualquiera. Es la adaptación que la HBO y la RAI han realizado de una de las sagas literarias más célebres de los últimos tiempos, 'Dos amigas', tetralogía de la escritora italiana Elena Ferrante que ha vendido más de 30 millones de ejemplares en el mundo y que narra la amistad de dos chicas que se conocen en Nápoles, en la escuela primaria en 1950, y las sigue durante varias décadas para narrar el devenir de ellas y de un país cambiante. Ya se han presentado los dos primeros capítulos (corresponden al primer libro, 'La amiga estupenda') de una ficción que está llamada a ser uno de los grandes éxitos de la temporada, por la legión de seguidores que trae consigo. Ellos ya conocen a Lenù y Lila, las dos crías que sobreviven a un barrio pobre en una población que se sacude el fantasma de la guerra. Ellos ya saben qué sucederá con sus vidas. Ellos ya saben por qué se ha producido esa misteriosa conversación con la que se abre la producción. Saben eso y más. Pero a pesar de todo tendrán curiosidad por contemplar la versión catódica del relato.

Para intentar no decepcionar a los lectores -posibles espectadores- y para atraer a nuevos públicos han echado el resto. Se anuncia como una de las producciones italianas más ambiciosas de los últimos años, algo que se constata con que el hecho de que hayan contratado a 150 actores y a más de 5.000 extras. O que hayan construido un set de 215.000 metros cuadrados para recrear el entorno de la infancia de las protagonistas. Todo por estar a la altura de la obra de Ferrante y el misterio que la rodea. La escritora -¿hay alguien que aún no lo sabe?- ha decidido permanecer en el anonimato, pese al éxito de sus trabajos y da pie a todo tipo de hipótesis. «Es una pequeña apuesta conmigo mismo, con mis convicciones. Creo que los libros, una vez que son escritos, no tienen necesidad de sus autores», dijo cuando presentó a la editorial sus obras. Pocos imaginaban por aquel entonces cuánto se iba a hablar de la tal Ferrante.

El estreno de la serie vuelve a poner el foco sobre ella, algo que le hace ponerse incómoda. O tal vez no. Pero esa es otra historia, otro relato. A lo que íbamos. ¿Está la serie a la altura de las expectativas creadas por el libro? Vistos dos episodios es pronto para dictar sentencia. Lo que es indiscutible es que la novela (y su fama) pesa. Pesa mucho. Hay un halo de solemnidad alrededor de la serie, que en un principio la hace gélida y esto dificulta al espectador entrar en ella. Es como si asistiésemos a una gran representación teatral, con un escenario imponente, un diseño de producción soberbio y unos buenos actores, pero en ningún momento pudiéramos quitarnos la idea de la cabeza de eso de que estamos en un palco de butacas observando lo que pasa sobre un escenario. La permanente voz en off tampoco permite con sencillez colarnos en el universo de 'La amiga estupenda'. Incluso la majestuosa banda sonora de Max Richter molesta a veces, en que no necesitamos que nos acentúen ninguna secuencia. Y el secreto de una serie perfecta, de esas que enganchan a la audiencia, es que sea capaz de trasladar a su público allá donde se desarrolla: en un suburbio de Baltimore, en una isla perdida, en un garito de New Jersey...

Pero los buenos actores a los que aludíamos antes obran el milagro, que al final el espectador sí se traslade a la barriada italiana, a la escuela en la que se conocen esas niñas, a las hostiles calles en que les toca criarse. La fuerza de las dos crías (son magníficas las actrices niñas, Ludovica Nasti y Elisa del Genio) es lo que atrapa de la nueva serie de HBO, la atracción que en principio experimenta una por la otra y la relación de amistad que entablan. A eso hay que unir el clima de violencia en el que deben convivir, al que se enfrentan cada día, el que les va a determinar de por vida. Lenù y Lila asisten a los excesos que comete el matón del barrio bajo el temor del resto de residentes. Son espectadoras de peleas y acciones motivadas por el odio. Se cuelan en las continuas disputas entre miembros de distintas familias. Y han de hacer frente a dos hogares en las que el maltrato y el desprecio forman parte de los elementos cotidianos. Ese ambiente machista, desasosegante y opresivo es, de momento, lo más atractivo del relato. Eso y que ambas tengan tanta fuerza y usen la inteligencia como su principal herramienta para huir de ese destino aciago.

El viaje de 'La amiga estupenda' acaba de empezar y sabemos que nos conducirá por los acontecimientos más importantes del siglo XXI a través de dos mujeres, que proponen otro viaje, el de una amistad que atraviesa todo tipo de estadios. Y superados los primeros problemas promete ser emocionante.

 

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