Las chicas (irlandesas) son guerreras

El reparto de 'Derry Girls'./
El reparto de 'Derry Girls'.

'Derry Girls' es el grotesco retrato de un grupo de adolescentes en los convulsos años 90 en Reino Unido

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

Lo primero que sorprende de 'Derry Girls' es el contexto en el que se desarrolla, y es que se ambienta en Irlanda del Norte, a mediados de los años 90, en pleno conflicto entre los independentistas y el gobierno británico. Mientras que el ejército británico patrulla las calles o los militares suben a los autobuses para inspeccionarlos ante la amenaza de bomba, un grupo de adolescentes centra sus vidas en las preocupaciones propias de esa edad, esto es, los ligues, aprobar el curso, destacar en el grupo de amigos. Sí, esas cosas.

Es ese contraste uno de los atractivos de esta serie norirlandesa de Channel 4, estrenada en enero de 2018, pero que ahora se puede ver en todo el mundo a través de la plataforma de Netflix. En la emisora británica obtuvo un notable éxito, que le valió para que se renovara para una segunda temporada en la que ya se trabaja y a la que ya aguarda un buen número de seguidores.

Derry es la segunda ciudad más grande de Irlanda del Norte y, aunque su nombre oficial es Londonderry, esta denominación suele causar controversia entre sus habitantes. En la propia serie vemos en una secuencia cómo un grupo de manifestantes tacha la primera parte de la palabra en un cartel que indica cómo se llama el pueblo. La localidad está ahora tristemente de actualidad por la explosión, hace unos días, de un supuesto coche bomba en las cercanías de la sede de los juzgados. Las imágenes del suceso, inevitablemente, han retrotraído a más de uno a tiempos pasados que la mayoría quieren olvidar. Se da la circunstancia de que este hecho ha acontecido además en un momento en que Irlanda del Norte vuelve al debate político de Reino Unido tras el acuerdo del 'brexit' alcanzado con la Unión Europea. Conviene resaltar todos estos datos a la hora de hablar de la serie porque es el telón de fondo en el que se ubica la trama principal. Aunque la trama principal no tenga un cariz eminentemente político. A veces para retratar momentos sociales no hay que ser especialmente evidente. En este caso el contraste resulta significativo. Pase lo que pase la vida sigue.

La vida sigue para Erin, Orla, Clare y Michelle, un grupo de jóvenes de un colegio religioso femenino, cuyo día a día se basa en situaciones hilarantes en la que lo mismo han de enfrentarse a la muerte de una monja que a la 'milagrosa' resurrección de un perro, por citar dos asuntos en el que se ven implicadas. El de 'Derry Girls' es un humor grotesco, basado en los excesos, sin miedo a ofender. Esta producción británica es experta en poner a sus protagonistas en situaciones imposibles y sentarse a observar sus reacciones, que suelen ser de los más imprevisibles. Y bestias, en algunas ocasiones.

Un fotograma de la serie.
Un fotograma de la serie.

La pandilla la completa James que también acude al centro a pesar de ser exclusivamente femenino. ¿La razón? Es londinense y habla raro. Eso dicen. Y que con ese acento no iba a durar nada en cualquier instituto con chicos de la ciudad (vamos, que no se iba a librar de unas cuantas palizas). Así, su personaje se convierte en el centro de todas las bromas entre sus nuevas amigas, que lo desprecian y obvian continuamente. Siempre es admirable la capacidad de los ingleses para reírse de ellos mismos, de sus diferencias, de las características y rivalidades entre sus territorios. Cuánto tenemos que aprender por estos lares de esta forma de hacer humor. En eso a la ficción española le queda recorrido, pese a lo que anduvo 'Ocho apellidos vascos'.

'The Guardian' no se rasgó las vestiduras a la hora de decir, durante su emisión, que 'Derry Girls' era lo más divertido que se podía ver en ese momento.

Y la realidad es que los seis episodios que componen la primera temporada son ideales para consumirlos a lo 'binge-watching'. Su duración (aproximadamente 25 minutos cada uno) invita a verlos uno detrás de otro. Lisa McGee -'Being Human'- está detrás de esta comedia, que se ríe de las chicas guerreras. A todos los aciertos en el guión se une el hecho de que se ambiente en los años 90 y se una al revival colectivo que vive esa época, sobre todo en las series, con otros títulos como 'Everything sucks!'.