'Cobra Kai', nostalgia, alma y un cliffhanger final de infarto

Johnny, junto a sus discípulos./
Johnny, junto a sus discípulos.

La nueva tanda de episodios peca más que la inicial de cierto estiramiento en la historia, y retuerce demasiado los conflictos, a ratos forzando la máquina, aunque hay más peleas y momentos divertidos

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Fue una de las inesperadas sensaciones de la pasada temporada seriéfila, gracias a su sencillez y falta de complejos. Quién iba a decir que, en otro ataque de nostalgia, nos iba a encandilar una propuesta serializada online que suponía la continuación del título de culto adolescente 'Karate Kid', 34 años después de las aventuras y desventuras de Daniel San y el maestro Miyagi. La secuela 'Cobra Kai' se sumaba al carro de la explotación de la pasión extendida por los años 80, acumulado rápidamente millones de visionados al lanzarse bajo el sello YouTube Red Originals (más de 55 millones), pasando a formar parte del catálogo de la popular plataforma. Casi un año después está disponible una segunda temporada, desde el pasado 24 de abril, igual de sincera, marcada por los hallazgos del inicio de la serie, el grácil tono de comedia y la falta de pretensiones. Una vez más se han visto superadas las expectativas, que eran muy bajas cuando se anunció la génesis del proyecto basado en la premisa de la película de John G. Avildsen, estrenada en 1984, marcando a una generación junto a otros filmes de la extremadamente idolatrada época como 'Los Goonies', 'Gremlins', 'La princesa prometida' o 'Regreso al futuro'.

La segunda temporada de 'Cobra Kai' se ajusta igualmente a las diez entregas, con una duración en torno a 25-30 minutos por capítulo. El primer episodio está disponible en YouTube de manera gratuita, para ver el resto hay que pasar por caja, contratando la tarifa plana que ofrece Premium, de las más caras del mercado, para tener acceso al contenido exclusivo, o ver vídeos sin anuncios, reproducirlos en segundo plano o sin conexión a internet en el dispositivo oportuno. Recordemos sobre el argumento que una de las grandes virtudes de la serie es el cambio del rostro del protagonista de la acción, que pasa a ser el villano de la mítica película, el rubio Johnny Lawrence, interpretado por William Zabka, un absoluto perdedor, mientras Daniel Larusso, encarnado por Ralph Macchio, pasa a un segundo plano, convertido en un exitoso hombre de negocios, un tanto gilipollas. Su rivalidad resurge tres décadas después, cuando Johnny decide reabrir el viejo dojo Cobra Kai para reencontrarse a sí mismo. Dos roles entrañables vuelven a enfrentarse para solucionar décadas después sus desavenencias.

Reparto entrañable

En 'Cobra Kai' el malo de la conocida película de la que parte la idea pasa a ser un antihéroe y el peso de la acción recae sobre sus espaldas, una solución creativa tan arriesgada como sugestiva. Al final de la primera temporada entraba en juego amenazadoramente el antiguo sensei del protagonista, de cuya vida trata la serie, de su cambio de valores, interpretado por Martin Kove, al que teníamos muy perdido. Que hayan podido contar en el rodaje con los mismos actores del filme de los 80 -vamos a borrar su condición de terrible franquicia en pantalla grande-, tantos años después, es un puntazo. Sin el mismo casting nada tendría sentido. Es la gracia suprema de un producto con alma que sigue explotando las referencias al pasado en busca de la emoción inmediata pero también se vale por sí misma, sin ser excesivamente deudora de la premisa original. Se puede disfrutar de manera independiente respecto a las películas y se adapta a la actualidad sin problemas.

Daniel, junto a sus discípulos.
Daniel, junto a sus discípulos.

Los nuevos personajes, los jóvenes aprendices, van asumiendo cierto protagonismo en la nueva entrega, centrada en seguir explorando temas como el sentido de la amistad, la rivalidad y la superación personal. El enfrentamiento entre Daniel y Johnny sigue dando sus frutos, pero también los sentimientos encontrados. Ambos lideran dos dojos rivales, Cobra Kai y Miyagi-Do Karate. El asunto se les va de las manos. Quizás la nueva temporada peca más que la inicial de cierto estiramiento en la historia, y retuerce demasiado los conflictos, a ratos forzando la máquina, pero hay más peleas y momentos divertidos. El conjunto fluye, con mejoras técnicas dado el éxito de la primera entrega. Probablemente estamos ante otra de las iniciativas más logradas de 2019. Johnny Lawrence sigue dándolo todo en su deseo de evolucionar como persona. Ya se ha anunciado la renovación por una tercera temporada -menos mal, porque vaya cliffhanger final-. Podrá verse en abierto, con los cambios que ha anunciado YouTube para el próximo año, ya que no ha logrado captar la atención de la audiencia como otras plataformas, con lo cual tendremos que ver anuncios en mitad de la ficción, pero no habrá que pagar por el visionado.