'1983', una distopía que no engancha

Robert Wieckiewicz es uno de los protagonistas de '1983' (2018)./
Robert Wieckiewicz es uno de los protagonistas de '1983' (2018).

La serie describe las conspiraciones y subversiones de una Polonia que sigue aún tras el Telón de Acero en el año 2003

Eduardo Paneque
EDUARDO PANEQUE

Cuesta entrar. Es la mejor definición o la más valorada advertencia ante la proyección de '1983'. Que la serie se haya subido a la ola distópica podría haber sido su mejor virtud -al menos promocional- pero se ha convertido en un lastre a la hora de conquitar al espectador. Y solo ha transcurrido el margen de cortesía de tres episodios. Aquí ese escenario imaginario no es tan evidente a primera vista, como sucedía por ejemplo en 'The Man in the High Castle' o 'The Handmaid's Tale'. El fondo es una Polonia donde nunca se acabó el régimen comunista, no existieron las huelgas del sindicato 'Solidaridad' y por donde el movimiento que recorrió la Europa central-oriental de 1989, 'El otoño de las naciones', pasó de largo.

Sí penetró '1984', la novela de George Orwell, protagonista en multitud de subliminales tiros de cámara y, especialmente, en el mensaje. Esto parecería más obvio incluso sin enfocar el tomo de la obra: una serie que trata de reproducir una organización represora y una política de partido (único). Eso sí, sin neolenguas.

El detonante -y primera escena de '1983'- son unos atentados terroristas que frenaron cualquier posibilidad de derribar el Telón de Acero por aquellas fechas, tanto en Polonia como en la Unión Soviética. Superado el punto de partida distópico, el grueso de la trama avanza en 2003 -interrumpidos por retrospectivas- a través de las andanzas de un policía (Robert Wieckiewicz) y un prometedor estudiante de derecho (Maciej Musial).

Maciej Musial y Zofia Wichlacz son dos de los protagonistas de '1983' (2018).
Maciej Musial y Zofia Wichlacz son dos de los protagonistas de '1983' (2018).

Y con todo, no es una serie fácil. La presentación de la trama, los innumerables personajes -sin caras conocidas para el espectador medio-, las complejas conexiones entre ellos, y los múltiples géneros subyacentes pueden llegar a confundir e incluso a hacer tirar la toalla. '1983' quiere hablar de revolución, de feminismo, de escuchas ilegales y de política a través del thriller, de las teorías conspirativas, de las relaciones humanas e incluso del amor. Y todo ello es dificil conseguirlo sin dejarse cierta entidad propia por el camino. O peor aún, sin evitar caer en el tedio.

Los espectadores más pacientes verán como la madeja se va deshilando. Los menos, se habrán quedado con la idea de que esto es un desfile de jóvenes revolucionarios, políticos corruptos, ciudadanos engañados y dirigentes que aman el poder encima de cualquier otra cosa. Aquí procedecería el debate recurrente: ¿cuántos capítulos debemos darle de margen a una serie para que nos atrape ('The Wire' es un fantástico ejempo)? ¿se puede calificar de buena una serie que confunde durante la mitad de su metraje?. Y no menos importante: ¿qué les respondemos a los que han continuado capítulo tras capítulo y nos espetan eso de «desde el quinto se pone muy interesante»?

Aunque en los créditos figuran nombres como Robert Zotnowski ('House of Cards') o Frank Marshall ('Jason Bourne') que de ritmo trepidante saben un rato, como espectadores siempre tenemos la sensación de quedarnos a medias. Un diálogo que nunca concluye, un escenario distópico de cuya configuración queremos saber más, muchas palabras que dicen poco. Por contra, la 'estética ciberpunk', el juego con la variada gama de colores plomizos, y unas localizaciones muy cuidadas, cubren los flancos. Nueva duda-topicazo: ¿es ahora cuando decimos eso de «bien, la fotografía es buenísima»?.

'1983' lo tiene todo para interesar pero su pretensión de abarcar relatos histórico-político todo queda en una declaración de intenciones.

La primera temporada completa de '1983' está disponible desde el 30 de noviembre de 2018 en Netflix.

 

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