Dos millones y medio de franceses se ríen con 'Sobre ruedas' y otros estrenos

Franck Dubosc y Alexandra Lamy, en la comedia francesa 'Sobre ruedas'./
Franck Dubosc y Alexandra Lamy, en la comedia francesa 'Sobre ruedas'.

BORJA CRESPO

Fin de semana de comedias a la francesa, esta vez una romántica, escrita, dirigida y protagonizada por Franck Dubosc, actor en la estimable 'Barbacoa de amigos' que esta vez debuta tras la cámara. Otro título rompetaquillas en el país vecino que asalta la cartelera nacional a probar suerte. En Francia ha superado los 2,4 millones de espectadores. Alexandra Lamy ('Vuelta a casa de mi madre'), Elsa Zylberstein ('Hace mucho que te quiero') y Gérard Darmon ('Astérix y Obélix: Misión Cleopatra') completan el reparto principal de esta entretenida propuesta en la cual un hombre de negocios de éxito, adicto a la seducción, hace todo lo posible por engatusar a una mujer, objeto de su deseo, hasta el punto de hacerse pasar por discapacitado, una maniobra ruin que le empuja hacia un lío del que es complicado salir airoso.

'Perdidos en París' homenajea el genio cómico de Jacques Tati

Con el maestro Jacques Tati como clara referencia se presenta 'Perdidos en París', una comedia amable con acento burlesco escrita y dirigida por Dominique Abel y Fiona Gordon, también actores junto a Emmanuelle Riva ('Amor') y Pierre Richard ('La cabra'). Firman su cuarto largometraje, tras 'El iceberg', 'Rumba' y 'El hada', donde también compartían créditos con Bruno Romy. Como dúo, Abel & Gordon, ofrecen al espectador un despliegue de situaciones rocambolescas que tiran de recursos variados en busca del humor, desde la pura gestualidad al slapstick, corriente que se caracteriza por las acciones exageradas de los actores, los golpes, tropiezos y cualquier broma física imaginable. Poco original si estamos al tanto de la historia del cine pero sumamente divertida, a la postre lo que realmente importa en el género, estamos ante una película sincera y juguetona que se apoya en el gag visual y el enredo para sacar jugo a un espiral de momentos maravillosamente absurdos.