'Suspiria', puro terror emocional

Tilda Swinton protagoniza 'Suspiria'.

La cinta de Luca Guadagnino ha suscitado todo tipo de reacciones entre el público del certamen, lo que puede entenderse como una buena señal

Borja Crespo
BORJA CRESPOSITGES

La 51ª edición del Sitges - Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, abrió ayer sus puertas para dar paso a diez intensos días de proyecciones y actividades paralelas con un plato fuerte, la esperada revisitación de 'Suspiria', el clásico de Dario Argento de 1977, dirigida por el realizador italiano Luca Guadagnino, responsable de la sugerente 'Call Me by Your Name'. Antes del pase, la presencia de una exultante Tilda Swinton, uno de los rostros principales del filme inaugural, hizo ponerse en pie a la platea. La magnética actriz recibió el Gran Premi Honorífic del festival de manos del cineasta J. A. Bayona. Visiblemente emocionada, estremeció a la audiencia al recoger la estatuilla: «Es un día para mí muy especial porque ha muerto mi padre esta mañana; he dudado si venir, pero he decidido que sí porque Sitges es fantasía». Los aplausos inundaron el auditorio, dando paso a la ansiada película, una propuesta visualmente arrebatadora coprotagonizada por el alma de 'Orlando', obra vista en su día en el evento catalán que supuso el lanzamiento al estrellato de la homenajeada.

'Suspiria', como era de esperar, suscitó todo tipo de reacciones entre el público de Sitges, lo que puede entenderse como una buena señal. De incontestable exquisitez formal, lastrada únicamente por un metraje excesivo y un subrayado innecesario en la explicación de lo que ocurre ante nuestros ojos, algo que a Argento no le importaba en absoluto, la apuesta de Guadagnino se apunta al cine de sensaciones, acorde a su filmografía. Más cuidada que 'The Lords of Salem', el delirio de Rob Zombie, en la línea de la reciente 'Hereditary', con puntos en común con la excepcional 'The Witch', 'Suspiria' describe un majestuoso aquelarre, una ceremonia diabólica que pretende desconcertar al espectador desde la primera secuencia. Encuadres inquietantes, un uso meditado del salto de eje y un desprecio consciente del raccord permite a Guadagnino retratar el horror en estado puro, un terror emocional que culmina en una celebración del mal con estética de performance. Atención a un clímax demoledor que roza el videoarte amateur sin ruborizarse, como si La Fura dels Baus se perdiera en un circo de sangre.

No hay sustos en 'Suspiria'. No hacen falta. Podemos distinguir a De Palma, a Kubrick y a Lynch. También está el propio Argento, especialmente en las escenas truculentas. El giallo italiano sirve para trazar las escenas más aterradoras en un ritual que puede resumirse en una frase demoledora que transmite uno de los personajes principales: «El delirio es una mentira que cuenta la verdad». En estas palabras está todo. Guadagnino construye sobre ellas un ejercicio de estilo visualmente impactante, con imágenes oníricas incluídas que queman la retina.

Inspirada en la cinta original, lejos del remake, peca de excesivamente explicativa, como suele pasar en las nuevas versiones americanas de cine oriental de culto. Sobra una subtrama política que despista y se echa en falta algo más de valentía a favor del género de terror en su desenlace (también sobra el epílogo bien intencionado). Quizás el director italiano busca cierta seriedad en su apuesta, más allá del gran guiñol, aunque mirada siniestra le sobra.

Agobiante en su descripción, formalmente se mira en el cine de los años 70, con zooms incluídos. El look vintage engrandece una película deliciosamente imperfecta donde brillan las coreografías -el relato es acogido en una singular academia de danza en la Alemania en los años 40- y el despliegue de talento del elenco principal, con la perturbadora música de Thom Yorke elevando el tono. El líder de Radiohead firma una banda sonora con melodías tan sensibles como escalofriantes. Tilda Swinton, tan hipnótica como siempre, da miedo con una simple mirada, te hiela el alma, mientras Dakota Johnson pisotea sin remilgos con una interpretación entre la inocencia y las sombras la tediosa trilogía de adaptaciones de '50 sombras de Grey'. Guadagnino ya sacó chispas de la joven actriz en 'Cegados por el sol', confirmando que todo va mejor cuando se dirige a los actores. Un duelo interpretativo fascinante el que ofrecen ambas artistas, razón de más para acudir a las salas el próximo 7 de diciembre y dejarse poseer por la Madre Suspiriorum.

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