Las primeras imágenes de un atraco de cine en Santutxu

Un día antes de su estreno en Sitges ve la luz el tráiler de '70 binladens', el thriller de atracos con Emma Suárez y Hugo Silva que Koldo Serra ambienta en el barrio bilbaíno

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

«Les llaman 'binladens' porque todo el mundo sabe que existen, pero casi nadie los ha visto». Koldo Serra no ha querido dar muchas pistas de su tercer largometraje, un thriller del que reconoce dos referencias: «Tarde de perros» y «La estanquera de Vallecas». En la primera, Al Pacino asaltaba una sucursal de Brooklyn porque necesitaba el dinero para que su pareja se sometiera a una operación de cambio de sexo; en la cinta de Eloy de la Iglesia, un albañil en paro atraca un estanco de Vallecas y el asalto acaba convirtiéndose en un circo. ¿Qué son los 'binladens'? Billetes de 500 euros.

El primer tráiler del filme descubre el aspecto que gasta la pareja de atracadores que encarnan Nathalie Poza y Hugo Silva. La última ganadora del Goya a mejor actriz se quitó sus galas de la alfombra roja para calzarse un mono azul y agarrar una recortada. Un ojo a la virulé pone la guinda al look patibulario. «Cuando no ves bien, ya se sabe, tienes muy mala leche», apunta esta Bonnie Parker tuerta. A su lado, el Clyde Barrow de barrio, con chándal de yonqui y un peinado imposible. Otro perdedor. «Miramos muchas fotos de atracadores. Y siempre llevan la ropa más cómoda posible», justifica Hugo Silva.

Emma Suárez también está irreconocible con pelo castaño y ojos verdes. La primera vez que vino a trabajar a Bilbao, recordaba en el rodaje, fue en plenas inundaciones de 1983. «Tenía 18 años y función con Irene Gutiérrez Caba y Encarna Paso en un teatro que ya no existe, el Consulado». Suárez encarna a una mujer desesperada que necesita a toda costa 35.000 euros, 70 'binladens', en 24 horas. Su última esperanza es un banco que concede préstamos instantáneos. Justo cuando se encuentra a punto de cerrar la transacción, irrumpen los atracadores menos glamurosos de la historia.

Koldo Serra en el rodaje de '70 binladens', con la pareja de atracadores formada por Hugo Silva y Nathalie Poza. Abajo, Emma Suárez.

El bloque de oficinas de la BBK en el número uno de Rodríguez Arias, en desuso desde hace dos años, volvió a la actividad gracias al cine. Cada planta acogió un set: en los sótanos, la caja fuerte; en el primer piso, la comisaría de policía; en el segundo, la entidad bancaria. «Esto no es el atraco al gran banco central, sino una sucursal de barrio, algo mucho más a pie de calle», explicaba el director de 'Gernika'. Todos los exteriores del banco se filmaron en la plaza Haro de Santutxu, que estará tomada en la ficción por la policía y los periodistas. Serra se pateó todo Bilbao hasta encontrar ese «rincón claustrofóbico y opresivo» entre torres de viviendas de 16 plantas, fruto del desarrollismo salvaje en los 70.

Lejos de las cintas de atracos perfectos, como 'Plan oculto', 'Ocean's Eleven' o 'Cien años de perdón', '70 binladens' se adivina la crónica de una chapuza sin héroes ni villanos. «Este atraco no es sofisticado ni tecnológico, sino la obra chapucera de dos rateros de poca monta que se conocieron en El Dueso. La historia se tuerce enseguida», describe el realizador, que se da el lujo de rodar en orden cronológico. La acción transcurre el 4 de marzo de 2015. La plaza Haro se convertirá «en una ratonera» para los protagonistas, de los que iremos descubriendo poco a poco las razones que le llevan a un comportamiento límite. Serra ya preparaba '70 binladens0 antes de aceptar el encargo de dirigir 'Gernika'. «Esta es más afín a mis gustos», descubre.

El gran atractivo del filme es comprobar los registros del trío protagonista, que nunca se ha movido por estos derroteros. «Emma Suárez, que jamás ha hecho un thriller, me preguntó qué había visto en otras películas suyas para el papel. Y le contesté que justamente quería que no hiciera nada que ya hubiera hecho», cuenta Serra. El ojo tuerto de Nathalie Poza, que le obliga a llevar una lente de contacto todo el rodaje, refleja su pasado peleón. «Hay muchísimos gatos callejeros a los que les falta un ojo», compara Serra. Bárbara Goenaga como mediadora de la Ertzaintza es otro atractivo de un filme que este viernes se presenta en el Festival de Sitges y que llegará a los cines de la mano de Filmax el próximo 25 de enero.

Bilbao se viste de negro en un thriller voraz

Esta vez no ha habido que esperar tanto tiempo para disfrutar con una nueva película dirigida por el bilbaíno Koldo Serra. Diez años hicieron falta, tras su debut con 'Bosque de sombras', para volver a verle en acción tras la cámara con su siguiente proyecto, 'Gernika', cuyo tristemente conocido final, el trágico bombardeo, ofrecía al espectador veinte minutos de quitar el hipo que confirmaban el talento visual de un director bregado también en el ámbito de la televisión. Se ha acercado a Sitges para estrenar su nueva apuesta, '70 binladens', un vigoroso thriller con una banda sonora excepcional, con aires setenteros, firmada por Fernando Velázquez, que enfatiza el excelente ritmo de un relato repleto de giros que crece según avanza la trama. Claustrofóbico por momentos, es consciente desde el primero minuto de su condición de película de género, cine de atracos, con un plantel principal carismático. Emma Suárez interpreta a una mujer desesperada que necesita un buen pellizco para solucionar un problema económico que complica sobremanera su existencia. Sus planes se truncan cuando está a punto de recibir un préstamo en el banco e irrumpen en escena de manera violenta dos encapuchados. Nathalie Poza encarna a una nerviosa atracadora. Entre ambas surge una curiosa alianza que puede terminar de manera catastrófica, o todo lo contrario.

Serra sabe dónde colocar la cámara, con un director de fotografía de altura como aliado, Unax Mendia. Entre vascos anda el juego. Acostumbrados a trabajar como un tandem, ofrecen algunas secuencias planificadas de manera brillante, con tensión y enjundia. Quizás el tono sea el talón de Aquiles de la propuesta en algunos instantes puntuales, cuando bascula entre la comedia y la sobriedad del thriller, desdibujándose ligeramente. El ritmo incansable ilumina las posibles sombras de un guión con guiños a la ciudad que acoge el relato, un Bilbao cinematográfico. La intriga acaba en alto, mientras suena un temazo de Belako.

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