Nicholas Hoult: «Los mundos imaginados de Tolkien surgen de la realidad»

Nicholas Hoult, caracterizado como el escritor Tolkien./
Nicholas Hoult, caracterizado como el escritor Tolkien.

El actor da vida al creador de 'El señor de los anillos' en esta película que se centra en los años formativos del escritor y en sus relaciones

MARÍA ESTÉVEZLos Ángeles

El actor británico Nicholas Hoult se mete en la piel de otro genio en 'Tolkien'. La película se centra en los años formativos del escritor y en las relaciones más importantes de su vida que inspiraron la creación de los libros de 'El señor de los anillos'. Conocido por dar vida a Bestia en las precuelas de los X-Men, Tony en la serie 'Skins' y Nux en 'Mad Max: furia en la carretera', el actor brilla una vez más en los zapatos del creador.

-¿Qué constituye para usted interpretar personajes reales?

-Me divierte aunque no quiero estancarme dentro de una etiqueta. Me gusta explorar situaciones y vivencias, a través de los personajes.

-Tolkien fue un genio y usted no hace más que interpretarlos.

-Es cierto, pero yo no soy un genio. Siempre he sido admirador de Tolkien, desde que leí 'El hobbit', con 11 años. Me encantó. Luego llegaron las películas y me fascinaron. Con esta cinta he aprendido sobre su vida y la influencia que ha tenido en mucha gente. Nos ha brindado la oportunidad de creer en la libertad de crear y eso siempre es interesante de interpretar.

-Salinger, Tesla y ahora Tolkien. ¿Ha descubierto algún patrón de conducta en ellos?

-Yo destacaría de ellos su dedicación. La obsesiva dedicación hacia su trabajo. No importa si hablamos de Salinger, Tolkien o Tesla, los tres vivían entregados a crear, ya fuera en la literatura o en la ciencia. En el caso de Tolkien es muy interesante porque crea sus mundos como escape, mientras que para Salinger la escritura es un escape para sentirse en paz.

-¿Conocía su historia?

-Sabía quien era. No tenía ni idea de que fuera un genio, ni de que hubiera creado un idioma. Cuanto más investigaba más le admiraba. Su vida y su trabajo están plagadas de similitudes. Fue un verdadero regalo conocer su amor por Edith y su relación. Se amaban de una forma maravillosa y sus traumas de la guerra le ayudaron a fortalecer su carrera y su amor por el lenguaje. En sus libros descubrimos mundos imaginados, sin embargo surgen de la realidad y así lo sentimos. Para mí ha sido un honor conseguir entenderlo.

-Los hombres ingleses parecen obsesionados con las sociedades secretas...

-Siempre hay clubs, es cierto. Ahí está el club literario de Tolkien, The Inkling, donde figuras importantes se sentaban a leer sus escritos y a discutir de literatura. Era un grupo muy intelectual y juntos mantenían su creatividad desarrollando conversaciones artísticas. También es importante destacar que el vacío de su madre es un elemento importante en su vida. Estos grupos le ayudaron a sentirse seguro, sentía que pertenecía a un grupo.

-¿Cree que cumplió su sueño de cambiar el mundo?

-Sí. El dice que el arte es importante en tiempos de guerra, y lo dice al regresar de la Primera Guerra Mundial. El dolor de lo desconocido se calma con el arte. Y ahora hay tanta desconfianza que considero importante recuperar sus palabras.

-Se lo pregunto porque ayer leí que tan importante como la inteligencia es el afán por triunfar.

-Sí. Es importante combinar ambos porque, aunque seas inteligente estadísticamente si no pones las horas no vas a ningún sitio.

-Le ayudó su interpretación de Salinger para crear Tolkien. Ambos fueron escritores traumatizados por la guerra.

-Sí. Aunque Salinger tuvo una reacción muy diferente. Su respuesta fue distinta. Para crear a Salinger aprendí a escribir relatos para entender el espacio de su escritura. Los dos surgen de lugares diferentes aunque ambos regresan traumatizados. En aquella época no existía el PTSD (Post Traumatic Stress Disorder) y lo llamaban la neurosis de la guerra. He leído muchos artículos sobre el tema. Tolkien supo descifrar su trauma, supo continuar con su vida trabajando de profesor en Oxford. Salinger se encerró y quedó condenado al ostracismo, lejos de la sociedad.

-¿Es más fácil para usted interpretar estos papeles o repetir con 'X-Men'?

-Cada personaje requiere distintas cualidades. 'X-Men' es una franquicia que exige una preparación física. Son papeles para los que tienes que llegar sintiéndote fuerte. Tu cuerpo se convierte en tu mejor arma, en tu disfraz.

-En la última de 'X-Men', su personaje cuestiona a Xavier, su líder. ¿Es necesario cuestionar a nuestros lideres?

-El poder corrompe. Eso es indudable. La lealtad es cuestionable cuando hay un juego de poder. Este filme habla de los tiempos que vivimos. Se puede encontrar un paralelismo. Mi personaje siempre ha confiado en Xavier y le sigue como un niño a su padre, el dolor y el sufrimiento al descubrir que no es quien él creía, acaba por transformarle. Cuando en la vida creces creyendo en algo y te ponen a prueba, algo se rompe.

-Parece que está viviendo un momento dulce en su carrera y en su vida.

-En mi carrera he tenido muchos momentos en los que he estado a punto de triunfar y dar ese salto extra que necesito, pero todavía estoy esperando. Creo en la dedicación, en superarme con cada personaje. No voy a creerme el éxito porque sé que puede desaparecer con un estrepitoso fracaso en unos meses.

-¿Hay algún director con quien le gustaría trabajar?

-Por supuesto con Martin Scorsese y Quentin Tarantino, particularmente en un guion de Quentin porque sus diálogos son siempre brillantes.