Kore-eda vuelve a teñir de humanismo un drama familiar

Una escena de 'Un asunto de familia'./
Una escena de 'Un asunto de familia'.

El director japonés, Premio Donostia en el último Zinemaldia, recibió la Palma de Oro en Cannes por 'Un asunto de familia'

BORJA CRESPO

Se estrena la última película del cineasta oriental Hirokazu Kore-eda, Premio Donostia en el último Festival de San Sebastián como reconocimiento a su trayectoria. 'Un asunto de familia' se llevó la Palma de Oro de Cannes, otra muestra de la capacidad del director japonés para reflejar lo emocional en imágenes, acompañado de sus actores fetiche, Kirin Kiki, presente en títulos de recibo como 'De tal padre, tal hijo' y 'Después de la tormenta', y Lily Franky, rostro esencial en 'Nuestra hermana pequeña'.

Hirokazu Kore-eda

Un padre y su hijo encuentran a una niña perdida en la calle. Deciden acogerla en casa, aunque no vivan una situación acomodada. Gracias a pequeños hurtos subsisten buscando la felicidad. La propuesta goza de puntos en común con su reconocida obra 'Nadie sabe'. «Es posible que se parezca porque también explora a esas familias castigadas que aparecen regularmente en las noticias locales», explica. «No era mi intención limitarme a describir a una familia pobre, ni siquiera a los estratos sociales más bajos. Me gusta pensar que la familia acabó reuniéndose en esa casa para no desintegrarse. Quería iluminar a una familia así desde otra perspectiva».

Los lazos familiares son el tema principal que vertebra la carrera de Kore-eda, que ha pretendido «describir la poesía de los seres humanos» en 'Un asunto de familia'. Guionista habitual de sus obras como autor completo, más complejo de lo que aparenta a simple vista, no juzga a los personajes en sus películas, rueda sin una perspectiva omnisciente. Hace suya cualquier historia, sea cual sea su naturaleza, dejando su personal impronta en todas ellas.